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17 diciembre 2006

Cotahuasi (Arequipa)

Sistema de Información de Cotahuasi: Este sistema se desarrolla en el área de influencia del distrito de Cotahuasi, en la provincia de La Unión, departamento de Arequipa. Es llevado a cabo por la Organización no Gubernamental AEDES que trabaja en la zona desde el año 1994. La provincia de La Unión es una región con altos índices de pobreza. Actualmente hay organizaciones de campesinos y productores que están intentando comercializar sus productos en mercados nacionales e internacionales.
(Fuente: INFORME TELECENTROS EN EL PERÚ. Una aproximación de reconocimiento autores Juan Fernando Bossio y Rolando Pacheco Castañeda - GTZ)

PERFIL FÍSICO DEL ÁMBITO DEL PROYECTO.
La provincia de La Unión se encuentra al Sur del Perú. Tiene una superficie de 490,553 Has, con altitudes que oscilan entre 950 y 6,100 msnm. El punto más bajo es Quechualla y el punto más alto es la cima del Nevado Solimana ubicado en el distrito de Toro. La longitud del valle es de 122.26 km. y de ancho 80.61 km.
A la provincia de La Unión se le identifica con el “Cañón de Cotahuasi”, que la define en términos fisiográficos y geomorfológicos. Es un pequeño espacio de alta heterogeneidad física y biológica representativa de los Andes Meridionales Occidentales del Perú.
Sus condiciones geográficas y topográficas son muy variadas, determinando una diversidad de microclimas, y con condiciones para la formación de diversos biotopos y ecosistemas que van desde el desierto árido y estéril a formaciones de bosques altoandinos húmedos, pasando por montes ribereños y laderas de cerros muy fértiles.
En estos escenarios se desarrollan múltiples formas de vida, tanto de especies silvestres como de aquellas manejadas por el hombre, que encuentran oportunidades óptimas para su supervivencia y que ameritan su conservación en el marco de un Área Natural Protegida.
PERFIL ORGANIZACIONAL DEL ÁMBITO DEL PROYECTO.
Al iniciar el proyecto el tejido social de la provincia se encontraba desestructurado. Las pocas organizaciones que existían funcionaban eventualmente y se vinculaban a la sobrevivencia de las familias.
Durante ese periodo, en los once distritos de La Unión operaron Comités de Regantes, así como Clubes de Madres, Comedores y Programas de Vasos de Leche que funcionaron como programas asistenciales. Sus actividades pretendían mostrar en parte que no pertenecían al grupo que promovía la violencia. Por otra parte, las Comunidades Campesinas limitaron significativamente su mandato y las iniciativas que mostraron en las décadas anteriores, pero que ahora están recuperando.
En esas organizaciones hablar de su reforzamiento o impulsar su operatividad con actividades de desarrollo hacia peligrar la vida. Hasta fines de los noventa las personas extrañas eran recibidas con mayor desconfianza que la usual. Durante el conflicto armando la pérdida de cuadros dirigenciales fueron mayores en los distritos de Quechualla, Sayla, Tauría y Toro.
En Cotahuasi, donde existían mejores condiciones de seguridad, se conservaron algunas instancias de organización de carácter provincial, como la Junta de Usuarios o se comenzaron a estructurar algunas organizaciones como la Federación de Mujeres, sobre la base de las ya existentes como el Vaso de Leche, clubes de Madres y los Comedores, tanto infantiles como los comunales, que tenían una operación eventual.
“Las mujeres también tienen derecho para plantear soluciones para el desarrollo de nuestra comunidad; lo que debemos hacer es organizarnos mejor, pero nos falta más capacitación para que puedan salir lideres y ayudar a la población a salir de tantos problemas que tenemos y formar una comunidad organizada y con progreso”. Reyna Yanqui Alcahuamani.
PERFIL ECONÓMICO DEL ÁMBITO DEL PROYECTO
Las actividades agropecuarias junto con el comercio al menudeo fueron las actividades económicas predominantes al iniciar la implementación de las Agendas 21 Locales de La Unión. Se realizan casi exclusivamente en andenes pre-incas, para neutralizar los riesgos de las altas pendientes de la fisiografía de la provincia.
Las unidades agrícolas (UA), en promedio, tienen 3 parcelas con una superficie total de 1,2 has. Esta atomización de la propiedad tiene implicancias económicas relativamente mas desventajosas debido a que el 20% de las unidades agropecuarias tienen menos de 0.5 has., el 67% tiene de 0.5 a 5 has. Paralelamente existen problemas de estabilidad en la propiedad de la tierra, ya que la titulación enfrenta retrasos por controversias derivadas del hecho de que más del 35% de las UA son sociedades intestadas y cerca del 50% son de propietarios ausentes.
Los emigrantes permanentes mantienen vigentes sus derechos sobre la tierra, por razones culturales y con el propósito de lograr rentas en especie que les brinde alimentos o que complementen sus ingresos, generando formas de dependencia entre los que se quedan y los que emigran de la provincia. Esta práctica afecta las posibilidades de inversión en infraestructura económica, principalmente la de riego. Los conductores de las parcelas no se han interesado suficientemente por mejorar la calidad de suelo ni por mantener los sistemas de riego, asumiendo que no logran beneficios directos de las inversiones, las cuales se recuperan a largo plazo.
El deterioro de las viviendas que generan los largos periodos de ausencia y el desinterés por darles mantenimiento, implica la sensación de estar en pueblos abandonados y semiderruidos, encareciendo la instalación de los servicios.
La célula de producción tradicional se orienta al autoabastecimiento de los conductores y copropietarios emigrantes. Excepcionalmente, la producción se dedica al mercado, tal es el caso de la vid, que se comercializa en vino. En los últimos años se está modificando esa situación a partir de la producción de granos andinos destinados en parte al mercado internacional (kiwicha).
La comercialización de ganado, principalmente de vacunos, ahora es pequeña y eventual, luego de haber sido la principal actividad económica antes de la etapa signada por la violencia político - social. La producción alpaquera está en crisis por los precios bajos de los subproductos y la modificación de los flujos de comercialización, que en los últimos años han aislado a la provincia. Esta situación se está revirtiendo paulatinamente con la construcción de nuevas vías.
Según la información censal de 1994, el 93% de las unidades agropecuarias hacen uso de agua de riego y casi la totalidad usa tecnologías que dejan de lado los productos de origen externo. Así el 91% no aplica fertilizantes químico industriales, y entre los que lo utilizan sólo el 1% lo hace en las cantidades recomendadas. El 70% hace uso de abonos. Sin embargo, sólo 11% los utiliza en la cantidad necesaria. El empleo de estos insumos está determinado por la rentabilidad de la agricultura (AEDES:1977)
La infraestructura de servicios turísticos no existía al inicio de los 90’, y aún ahora los pocos turistas que visitan la provincia lo hacen en busca de experiencias casi similares a las de aventura. Por ello, desde fines del 2003 se desarrollan iniciativas para reforzar esta actividad.
PERFIL SOCIAL DEL ÁMBITO DEL PROYECTO.
- Relaciones Interculturales.
La población de la cuenca/provincia es representativa de la mayor parte de los pueblos altoandinos. En 1940, el 99% de la población mayor de 5 años tuvo como idioma materno el quechua y el 59% declaró ser monolingüe. En el censo de 1993 estos porcentajes se redujeron significativamente: sólo 69% tenía al quechua como idioma materno. El 99.8% de las mujeres en 1940 declaraba que hablaban quechua, mientras que en el censo de 1993, esta cifra se redujo al 72% (AEDES:1998)
La población provincial socialmente muestra una dicotomía: “indios” y “mistis”. Las relaciones entre ambos grupos se van modificando como consecuencia de la emigración de los “mistis” y el acceso de los “indios” a niveles más altos de educación y de ingresos, así como los cambios en el entorno desde la década de los setenta. Culturalmente se manifiestan en los cambios idiomáticos. El vacío dejado por los emigrantes “mistis” es cubierto por representantes de los “indios” y por inmigrantes que en muchos casos son también considerados como parte de este grupo. Los casos más representativos son los de los alcaldes.
Hoy las relaciones entre los grupos muestran un proceso intercultural que capitaliza la experiencia de la década de los 70’ y el de la violencia de los años 80’- 90’.
“..la visión en el año 95’ para la provincia era muy distinta a la actual, cuantificando esta en extrema pobreza, y producto de una serie de crisis de dos culturas que en ese entonces poblaban en La Unión, los mestizos y los indígenas.
Los mestizos eran los que predominaban y ocupaban los cargos si bien es cierto que hay una convivencia en los años 60’ y 70’, siempre los naturales estaban subordinados. Entonces cuando los mestizos migran a las ciudades y esto se ve acrecentado por el terrorismo hay una crisis social... no habían líderes que pudieran ocupar cargos como la Alcaldía, Gobernatura o el Juzgado, que siempre fueron ocupado por los mestizos, hay un caos en las instituciones locales y una desorganización de los agricultores ...
La Unión en el 95’ creo que ha estado en sus peores momentos de crisis, generando que los cargos sean ocupados por los naturales.....” Justo Pastor Totocayo. Ex alcalde de la Municipalidad de Puyca
- Organizaciones sociales.
Las organizaciones sociales y económicas locales aceleraron su proceso de descomposición desde 1988 con el asalto de Sendero Luminoso a Cotahuasi, cuando se perdieron vidas de población civil y fuerzas policiales, se acrecentó la persecución a cuadros dirigenciales campesinos, a autoridades y a la misma población. En el periodo 1989-1994, las organizaciones se reunían muy esporádicamente, principalmente para realizar acciones de sobrevivencia.
Al iniciar las acciones de planificación de las Agendas 21 Locales de La Unión, algunas comunidades empezaron a reorganizarse por la acción de unos pocos dirigentes que no emigraron y con emigrantes que retornaban al ser informados que se atenuó con la violencia política y al sentir que la crisis nacional los devolvía de los centros urbanos nacionales. Comenzaron entonces a generarse condiciones de seguridad para realizar actividades de todo tipo y enfrentar las difíciles condiciones de vida en la provincia.
- Emigración y propiedad de la tierra.
El alto porcentaje de emigración de jóvenes se explica tanto por el ciclo mas duro de la guerra interna como por su interés en buscar mejores oportunidades de empleo y niveles de vida fuera de la provincia. Este hecho determina que los que se quedan ensayan estrategias de sobrevivencia con los recursos que dispone la familia.
Estos recursos están a cargo de los grupos de mayor edad, generalmente los padres.
Al morir los titulares de la propiedad, los emigrantes heredan las tierras y por lo general las entregan a familiares o vecinos que no emigraron para que las conduzcan con cargo a compartir el disfrute de la producción. En muy pocos casos las pueden vender por cuanto son propiedades intestadas por varias generaciones y/o carentes de títulos inscritos en Registros Públicos. Con la implementación del Proyecto de Titulación de Tierras (PETT) del Ministerio de Agricultura tienen la posibilidad de regularizar la titulación de sus propiedades.
Los límites que genera la atomización de la propiedad de la tierra en manos de sociedades intestadas y propietarios ausentes constituyen una limitación que, en el mediano plazo, afectarán la viabilidad de la agricultura local.
- Las relaciones de género.
Las relaciones de género en la Provincia han estado marcadas además de por las interrelaciones culturales, por un acentuado machismo. Esta situación se viene atenuando por los mensajes de equidad de género que el Programa viene promoviendo, por el acelerado proceso de emigración que vive la población local, por la importancia que brindan las madres a la castellanización/ educación de sus hijas y por el liderazgo real que tienen que asumir las mujeres en una sociedad con un alto nivel de ausencia de los varones durante gran parte del año (peones “golondrina”).
El peso de las acciones orientadas a la búsqueda de la equidad de género y la presión del entorno en los últimos 30 años está generando diferentes comportamientos, actitudes y en general relaciones sociales que todavía encuentran serios límites en el alto grado de analfabetismo y de alcoholismo de la población.
- El alcoholismo.
El alcoholismo es el mayor problema de la provincia. Se mantiene no sólo por las condiciones socioeconómicas de la población, sino porque es un negocio de algunas personas que representan a emigrantes, autoridades y grupos que controlan los mecanismos de poder y de presión local. Estos justifican, abierta o soterradamente el consumo de licores perniciosos (alcohol metílico) con argumentos culturales (festejo de fiestas), cuando en realidad lo propician por ser beneficiarios de su comercio.
Este comercio se redujo significativamente durante los años de mayor violencia. Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas lo perseguían. Las organizaciones de la población aun no han desarrollado capacidades para enfrentar el problema y las pocas autoridades que buscan enfrentarlo chocan con un alto grado de corrupción e intereses comerciales de las personas a las que se refiere el párrafo anterior.
(Fuente: Desarrollo Regional Sostenible. Gestión Integral de la Cuenca del Río Cotahuasi, en Arequipa. Elaborado por la Asociación Especializada para el Desarrollo Sostenible (AEDES) en base a un Acuerdo de Cooperación Técnica con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD - PERÚ). Mayo 2004)