04 octubre 2007

Las corridas de toros

Según el expositor Adolfo Lucumí, perteneciente al movimiento antitaurino de Colombia (MAC) existen datos que señalan que la primera corrida de toros en América se celebró el 24 de julio de 1526, en México en honor al conquistador español Hernán Cortés celebrando la caída de las tribus y razas prehispánicas.
En Perú, las corridas se iniciaron en el año de 1535, y contaron con la participación del conquistador español Francisco Pizarro quien "lanceó, suerte antigua que consistía en atravesar al toro desde el caballo". Las corridas fueron tan bien acogidas por el pueblo, que la iglesia tuvo que intervenir para que no se celebraran en domingo, pues la gente prefería ir a la corrida que a la misa. Realmente el espectáculo tenía poco de tauromaquia, pues incluía alanceo, peleas de toros con perros, burros y demás animales.
En Colombia, se tiene registro de que se celebraron a partir del siglo XVI. Hay datos que comprueban que se celebraron por lo menos cinco corridas entre 1545 y 1564, todas ellas eran justificadas como celebración, ya fuera por la llegada de un virrey o por festividades religiosas.
Sin embargo a principios del siglo XVIII las autoridades religiosas prohibieron las corridas de toros, siguiendo una orden del Papa. No obstante Diego Córdoba (YO), general de artillería español, encargado de la Nueva Granada, logró restaurarlas aunque con algunas condiciones.
Años después, Carlos III condenó nuevamente la fiesta de toros en España y en sus colonias. Sólo después de su muerte las corridas de toros se restablecieron.
Sólo en 1896 se celebró una corrida formal en Santa Fe, con toreros españoles vestidos con el traje de luces y ayudados por sus peones de brega.
Entre 1900 y 1931 funcionaron en Bogotá aproximadamente 19 plazas de toros, a diferencia de hoy que sólo hay una. La actual Plaza de Toros de Santamaría fue fundada en febrero de 1931 por Ignacio Sáenz de Santamaría. En la temporada de inauguración, se utilizó por primera vez la suerte de picas, pero fue prohibida por orden municipal que luego se abolió. En dicha temporada se realizaron 21 corridas.
A partir de entonces cada ciudad importante construyó su propia plaza de toros. Así, Cartagena la inauguró el 1 de enero de 1974; Medellín el 4 de marzo de 1945; Cali el 30 de junio de 1955 y Manizales el 23 de enero de 1955.
En Colombia el movimiento antitaurino surge en Cali el 26 de diciembre de 1996, con la participación de más de 300 personas.

Estructura de las corridas de toros y rituales
Como acabamos de decir, las corridas de toros, como todos los rituales, se ajustan a un esquema estricto. Dicho esquema –que tiene como único fin la muerte del animal- se divide en tres tiempos o momentos.
Tercio de picas:
Es el primero en la lidia de un toro. En él el torero busca recoger al toro con el capote, para irlo dominando. Además, debe llevarlo al caballo del picador quien, abusando de su calidad de ser "racional", le clava al animal una lanza en el lomo causando la primera herida por la cual se comienza a desangrar el toro en el ruedo. El objetivo es lastimar los músculos que sostienen la cabeza del toro para hacerlo "humillar" y evitar peligros al torero durante la faena y al momento de entrar a matar.
Tercio de banderillas:
Es el segundo en la lidia de un toro. Su objetivo es "reanimar" al animal con el puyazo del arpón de las banderillas, "sin restarle fuerzas".
Antiguamente, existían banderillas de fuego (pólvora) para castigar a los toros mansos. Dichas banderillas explotaban dentro de la piel del animal. Hoy han sido sustituidas por banderillas de color negro.
Tercio de muleta:
Es tercero y último en la lidia del toro. Según Cossío, "Comprende la preparación del toro para la muerte con la muleta, y su muerte a estoque" (Tomo I, pág. 862).
Según los taurófilos, es el más importante de los tres tercios pues es cuando el torero tiene que demostrar toda su habilidad para ser juzgado tanto por el presidente de la corrida como por el público.
Al final de este tercio el torero debe ejecutar la "suerte de matar" con espada al animal. Posteriormente el toro es apuntillado en la médula con el fin de rematarlo.
El espectáculo termina con la entrega al torero de los trofeos que merece según los asistentes y el presidente de la corrida: una oreja o dos orejas. Hay cierta semejanza entre esto y la entrega a los sacerdotes de los animales muertos en los sacrificios rituales.
Además de los tiempos en los que está dividida la lidia, existen otra serie de rituales como:
- El traje de luces: en primer lugar, el traje de luces solamente tiene un sentido estético, no ayuda ni como protección ni aumenta la comodidad de los toreros, pues es un traje pesado y caliente. Sin embargo, en el momento de vestirse se sigue un ritual especial: el torero se viste ayudado por sus colaboradores más cercanos. En la habitación del hotel, o en el sitio donde este ritual ocurre, hay generalmente un altar con imágenes religiosas ante el cual reza el diestro. El proceso de vestir el traje de luces, empieza porque el torero se ponga unas calzonas (pantalones largos) que van bajo la taleguilla (pantalón del traje de luces). La última fase consiste en ponerse la chaquetilla y en la plaza, ya a punto de salir al paseíllo, de colocar correctamente el capote de paseo y la montera.
Algunas partes del traje tienen significados especiales. El capote de paseo es un capote de lujo que tiene bordada una imagen generalmente religiosa, de una virgen. La montera o sombrero especial, es utilizada para realizar ciertas acciones dentro de la corrida de toros, como el saludo al presidente y el brindis.
Finalmente, en este apartado vale la pena señalar que el traje de luces también transmite un mensaje simbólico: muestra la superioridad del matador frente a sus auxiliares de brega. Sólo los matadores pueden usar trajes de luces bordados en oro o en plata; los peones llevan trajes bordados en plata o en hilo de colores.
Andrés Holguín, abogado y escritor colombiano, (YO) en su libro sobre las corridas de toros, plantea una comparación entre estos trajes y los que usan los sacerdotes católicos para oficiar misa. La comparación se plantea, primero sobre la riqueza del traje, y segundo sobre su "aparente" inutilidad. Igualmente establece que se usan sobre todo para llenar de significados una ceremonia y para darle importancia y que se reconozca el rango de la persona.
Sobre el torero también recaen unos ritos que hay que señalar. En primer lugar, después de un largo viaje lidiando novillos se le da la oportunidad al novillero de volverse matador de toros a través de una ceremonia de iniciación.
Esta ceremonia se realiza en una plaza de primera categoría, con toros y no con novillos, y con matadores profesionales. En ella, el más antiguo de los matadores entrega al primíparo una espada y una muleta, frente al público, y le cede la lidia de su toro. De esta manera el nuevo torero termina de torear al primer toro de la tarde y desde ese momento es considerado un torero profesional. Esta ceremonia se conoce con el nombre de alternativa. Holguín compara esta formalidad con la ceremonia de ordenación sacerdotal en la que los novicios obtienen su grado como sacerdotes, o con las ceremonias de investidura de los caballeros medievales.
Otro aspecto a señalar es que las corridas importantes suelen coincidir con fechas de grandes celebraciones religiosas, por ejemplo, la feria taurina de Sevilla, España, considerada la segunda del mundo, coincide con la celebración de la semana santa católica, o la feria de San Fermín en Pamplona, España, encaja con las celebraciones en honor de este santo.
Adicionalmente, las corridas de poco prestigio son las que se celebran en domingo, las importantes respetan el día santo.
En Colombia las corridas ya no guardan ninguna relación con este calendario, pues se planean de manera que coincidan con la época de invierno en España buscando con ello que los diestros importantes no tengan contratos allá y vengan a América.
Respecto al toro, aún se exige en los reglamentos taurinos de las plazas de primera, que sea un animal entero, formado completamente, de más de cuatro años y con un peso mínimo de 450 kilogramos. Además se supone que debe tener su cornamenta en perfecto estado, aunque esto es altamente controvertible pues se ha comprobado que en algunas plazas afeitan los cuernos de los animales antes de salir a la arena. Con esto empieza a deformarse el sentido de la perfección que debían tener los toros de los sacrificios antiguos, pues un toro afeitado ya no es un toro perfecto, y entonces empieza a evidenciarse una preocupación por el bienestar del torero y dudamos de la "valentía" de los diestros ya que un toro afeitado pierde la capacidad de medir las distancias, se desorienta y no está en igualdad de condiciones.
Argumentos en contra de las Corridas de Toros
Según los antitaurinos, hay diferentes momentos no sólo dentro de la corrida de toros, en los que se maltrata al toro públicamente y otros que, aunque no son públicos, existen y en ellos también se maltrata al animal.
La tortura de los animales empieza desde el momento mismo en que son preparados para ser transportados a la plaza de toros. El transporte generalmente se realiza en cajones de 90 centímetros de ancho, en los que los toros no se pueden girar ni mover e incluso a los toros de mayor tamaño les queda imposible agachar la cabeza.
Una vez en la plaza son sometidos a todo tipo de torturas. En comienzo, los toros se mantienen en corrales al aire libre, pero justo antes de la corrida son encerrados en corrales individuales y completamente oscuros donde, entre otras cosas, se les arrojan sacos de arena sobre los riñones, algunas veces se les recortan las astas; en otras ocasiones les hacen cortes en las patas traseras que luego cubren con aguarrás o amoniaco de manera que el animal sienta escozor y no deje de moverse. Se dice incluso que a veces se les unta vaselina en los ojos para distorsionar su visión, se les administran laxantes, se les pone algodón dentro de la nariz y se les clavan alfileres en los testículos.
Finalmente, antes de salir al ruedo, se les clava un arpón con una cinta de colores en el lomo, llamado "divisa" y que representa a la ganadería.
Una vez en el ruedo, el animal recibe todo el impacto de la luz y queda momentáneamente ciego.
Después de empezada la faena, el toro es sometido a la pica. Este es un acto cruel en el que el animal recibe entre uno y tres puyazos, con un arpón que en la actualidad tiene 10 centímetros de largo. Por lo general, es necesario que un picador sea robusto para que emplee toda su fuerza y peso contra las carnes del animal, de manera que alcanza a abrir un hueco en la piel de hasta 40 centímetros de largo.
La pica produce una hemorragia tanto externa como interna, de manera que el animal empieza a desangrarse. Hay datos que comprueban que el toro puede perder hasta dos litros de sangre de un total de 19, es decir un 10% del total.
El propósito de la pica es "ahormar" la embestida del toro, pero en realidad lo que hace es cortar los músculos que sostienen la cabeza, de manera que el animal no puede levantarla, facilitando la labor del torero y disminuyendo el riesgo para el torero.
Existe incluso un estudio realizado entre el 25 de mayo y el 8 de junio de 1998 por un grupo de veterinarios, sobre un total de 83 toros lidiados que comprueba que: el 95% de los puyazos fueron hechos fuera de la zona ideal y el 54% causó una hemorragia mayor de lo deseado. El 100% de los puyazos logró una profundidad de más de 10 centímetros, con un promedio de 21.6 centímetros y varios de ellos con más de 30 centímetros.
El 62% se realizó practicando la suerte del "mete y saca" con un promedio de 7.4 mete y sacas por pica, que según lo reglamentado son tres, es decir, recibe 22,2 mete y sacas. Además, cada puyazo alcanza hasta 3,57 trayectorias en la carne de un toro, lo que significa que al final del tercio de varas el animal queda con más de 10 heridas internas.
Es decir ninguna de las veces se realizó siguiendo las normas del reglamento taurino.
Posterior al tercio de picas, el animal recibe mínimo dos pares de banderillas, pero no hay límite para ellas. Cada banderilla tiene un arpón de 6 centímetros.
Las banderillas se clavan en las carnes del toro y causan desgarros musculares pues giran dentro de ellas. Ocasionalmente, cuando éstas estorban la labor del diestro, son arrancadas a la fuerza, lo que causa un dolor mayor y una herida aún más grande.
Finalmente, el toro, preparado para morir, recibe la estocada. La espada de matar tiene un largo de 40 centímetros. El objetivo es cortar la aorta y la vena cava posterior.
Sin embargo hay estocadas defectuosas, en su colocación, que pueden perforar los pulmones, provocar hemorragia bucal, cortar los tendones de los remos delanteros, lesionar la médula espinal, entre otras.
Después de la estocada viene el descabello o la puntilla. Es decir, un peón de brega trata de seccionar la médula espinal a la altura del cuello con un puñal corto o una espada con cruceta.
Pero en muchas ocasiones el toro no muere, sino que queda paralizado o pierde el sentido, de manera que se da cuenta de que está siendo arrastrado por las mulillas y siente cómo es desollado vivo en las instalaciones de la plaza.
Cuando la puntilla está bien dada, el toro puede sentir durante más o menos 15 minutos, de manera que siente cómo le cortan las orejas.
Fuente: Las corridas de toros autor Miguel Angel Moncada Velásquez

03 octubre 2007

La Comunidad de Occobamba (Apurimac)

La Comunidad de Occobamba pertenece al Distrito de Circa, Provincia de Abancay, Departamento de Apurímac. La agricultura y la ganadería son sus actividades más importantes, pero es a escala pequeña y de subsistencia. Se encuentra entre 2 000 a 3350 m.s.n.m.
La Comunidad Campesina en el Perú esta amparada por el Artículo 89 de la Constitución Política, y reconocida por Ley No 24656 Ley General de Comunidades Campesinas. Es una institución establecida de muchísimos años atrás, y mantienen la cultura andina del Incanato. La comunidad de Occobamba esta reconocida por Resolución Directoral N° 102-87-DR-XIX A – Apurímac de fecha 23 de junio de 1,987.
Inscrita en Registros Públicos Tomo I folio 43, asiento N° 15.
La superficie territorial de la Comunidad es de 6 272,80 ha, de los cuales 1 800 ha son praderas naturales, 1 300 ha con cultivos con riego, 1 830 ha con cultivos en secano, 100 ha con bosques nativos, 55 ha con plantaciones forestales y 1 187 ha sin uso productivo. Se encuentra a 45.50 km de la ciudad de Abancay, que es la capital de Apurímac.
Tiene una población de 280 comuneros, de los cuales 132 son mujeres y 148 son varones, distribuidas en 52 familias.
La condición socio económica de las familias de la comunidad Ocobamba se caracteriza de la siguiente manera:
- Familias sin grado de instrucción (analfabetos) 21 % familias de la población total
- Familias con Primaria incompleta 23 % familias de la población total
- Familias con Primaria completa 25% familias de la población total
- Familias con Secundaria incompleta 23 % familias de la población total
- Familias con Secundaria completa 5 % personas de la población total
- Familias con Superior universitaria 3 % personas de la población total
El ingreso económico proviene de la actividad agropecuaria en un 95% y el 5% de otras actividades.
ANTECEDENTES
En el Perú existen 5 680 comunidades campesinas, que controlan el 39.8% del total de tierras en uso agropecuario, siendo la mayor parte de ellas pastos naturales, que se encuentran en regiones montañosas, con baja productividad y/o degradados. Al menos unas dos y medio de millones de personas habitan en estas zonas. Por ello, las poblaciones asentadas en estas comunidades son mayormente pobres y extremas pobres. Sin embargo, son uno de los pocos espacios institucionales y organizativos que se mantienen vigentes en el país.
El departamento de Apurímac es uno de los departamentos de mayor pobreza en el Perú. Es en este departamento pocas instituciones estatales y privadas han intervenido para enfrentar la pobreza y la extrema pobreza, existente. Por ello hay una gran necesidad de demandas que deben ser escuchadas y ser atendidas.
En el país, desde muchos años atrás se viene trabajando para dar mayores espacios de realización a las mujeres, se ha invertido millones de dólares; pero los resultados no tuvieron los efectos e impactos deseados: en algunos casos los programas dirigidos a ellas se convirtieron en instrumentos electoreros para gobiernos de turno, y otros en sistemas paternalistas de entrega de donaciones. Muy poco se reconoció que la mujer tiene sus propias aspiraciones y visiones de su desarrollo, y sobretodo que también son personas con capacidades y conocimientos.
Igualmente en el ámbito internacional existe el movimiento para que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los varones, reconocen que la mujer rural pobre se encuentra situada en condiciones de desventajas, y promueven la construcción de políticas nacionales con enfoque de equidad de género. Así en el Perú se tiene el Ministerio de la Mujer y de Desarrollo Social – MIMDES, cuyo mandato es “diseñar, proponer y ejecutar la política de desarrollo social y humano promoviendo la equidad de género y la igualdad de oportunidades para la mujer, la niñez, la tercera edad y las poblaciones en situación de pobreza y pobreza extrema, discriminadas y excluidas”.
Este Ministerio ha promovido la elaboración del “Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y varones, 2006 – 2010” con la participación del Ministerio de Agricultura a través del Proyecto MARENASS, y de otros ministerios y ONGs representativas en el tema.
Asimismo, en el proceso de descentralización en el país se ha insertado en la normatividad el enfoque de equidad e igualdad de oportunidades, en el entendido que toda política nacional, regional y local de desarrollo debe incluir planes, programas, proyectos y acciones concretas que promuevan la igualdad así como mecanismos de acción afirmativa a favor de las mujeres. Sin embargo, la situación de la mujer rural no ha cambiado aún, porque se continua mayormente con obras de infraestructura.

Ahora bien, en la Comunidad de Occobamba, se da los programas sociales del “Club de Madres” que mayormente esta conformado con mujeres gestantes o con niños menores de 2 años, y el “ Vaso de Leche” para mujeres que tienen niños en la escuela, ambos tienen un enfoque paternalista y asistencialista, además marginalista porque excluyen a mujeres jóvenes, mujeres solteras, discapacitadas, viudas y ancianas. Estos Programas están bien asentados en la Comunidad, las mujeres nunca recibieron capacitación en organización, gestión, etc., por ello para que las mujeres puedan salir de ese circulo y para que las otras mujeres participen se promovió la organización de un nuevo grupo, sin romper las relaciones sociales existentes en la comunidad, así como de los niveles organizacionales; y se les dio capacitación en autoestima, valores, liderazgo, gestión, ciudadanía, etc. Y además se les apoyó con un monto inicial de US $ 500 para que emprendan sus negocios rurales.
CARACTERIZACION DE LA EXPERIENCIA
El 03 de marzo del 2001, esta Comunidad firma un Convenio de Cooperación con el Proyecto Manejo de Recursos Naturales en la Sierra Sur – MARENASS, por el cual este Proyecto ha transferido fondos para que lo administren directamente, para la contratación de la asistencia técnica necesaria y prioritaria, de acuerdo a las demandas de las familias, también para que premien a los más eficientes en los concursos entre familias, los mismos que realizan en sus propias parcelas, sus ganados y otros recursos. Asimismo reciben fondos para que las mujeres en forma organizada realicen sus propios negocios; así 15 mujeres se organizaron y formaron el Grupo Organizado de Mujeres Andina, en ese año.
Este nuevo grupo, en su mayoría lo conformaban madres jóvenes y ancianas. Luego a medida que iban viendo cómo estaban ganando en los negocios, se incorporaron más mujeres de diferentes edades, llegando a 22 en el 2003, y a fines del 2004 se incorporaron 12 varones. Estos son los esposos de algunas de ellas, pero se precisa que su Junta Directiva solo debe componer las mujeres.
El Proyecto realizó 3 desembolsos para los emprendimientos en negocios rurales que realizan las mujeres organizadas, paulatinamente en el año 2001 se hizo el primer desembolso por un monto de S/. 1760 (US $ 500); luego en el año 2002 se les desembolsó S/. 1725 (US $ 500); y por último en el año 2003 se les entregó S/. 1750 (US $ 500). Ellas han organizado un sistema de microcréditos para que las señoras emprendan negocios individuales con un interés mensual del 2%, el capital que se da en préstamo es de 100 a 300 soles (US $ 30 a US $ 90), esto se da bajo la aprobación de su Asamblea General y bajo una garantía, que generalmente son bienes o animales de las familias; asimismo en forma colectiva han realizado ventas de hortalizas, comidas en ferias o eventos deportivos o sociales que se realizan en la comunidad o en comunidades vecinas. El Proyecto les desembolsó en total S/. 5,235 (US $ 1 500), desde el 2001, el cual en agosto del 2004 ya se había capitalizado en S/. 11,381 (US $ 3 252); y en el 2005 ya contaban con un capital de S/. 13,000, sin considerar los beneficios ya otorgados en dinero en efectivo a nivel de cada familia.
Antes del MARENASS, las mujeres por la escasa capacidad de liderazgo participaban muy poco en las capacitaciones, asambleas, reuniones y faenas, mas de lo contrario se dedicaban a los que haceres del hogar, lavar ropa preparar alimentos entre otros. Las mujeres en la Comunidad siempre fueron marginadas, a pesar de ser dinamizadoras del patrimonio comunal, solo recibían donaciones. Por eso cuando se emprende una nueva organización de mujeres con sus propios emprendimientos se visualiza mucho más esta dinamización. Son mujeres mayormente analfabetas, quechuahablantes, con muy poca relación con el mercado, muy pocas conocían o manejaban el dinero en efectivo. Las señoras tienen en promedio unos 4 o 5 hijos en etapa escolar. El ingreso promedio al año de la familia Occobambina era de S/.100.00 (US $ 30) mensual, proveniente de la venta de sus gallinas, cuyes venta de huevos y jornales, que en el momento del retiro del Proyecto era de S/. 350.00 (US $ 105), con la venta de sus productos de maíz, frutales, fréjol, hortalizas, y venta de animales menores mejorados.
Las mujeres como grupo o a través de sus familias, se han capacitado en temas como autoestima, liderazgo, organización social, manejo financiero, manejo de documentos del Grupo, perfiles de negocios, manejo de semillas agrícolas, producción de hortalizas, producción de compost y humus, producción de BIOL y biocida, en riego por composturas, riego por aspersión, construcción de terrazas, manejo de forrajes, manejo ganadero, mejoramiento genético, sanidad animal, producción forestal y frutícola, tejidos, artesanías, producción de derivados lácteos, mejoramiento de viviendas, construcción de fogones mejorados y elaboración de panes. Hasta la fecha manejan sus documentos como su Reglamento, Libro de Caja, Libro de Actas, Padrón de socias, Cuaderno de asistencia, archivador de documentos, y algunas veces sus chequeras.

El nivel de participación en la propuesta de MARENASS, registradas en los concursos y capacitaciones durante los 4 años de convenio con la Comunidad de Occobamba, en promedio son 45 familias que representa el 86.5% de las 52 familias de comuneros empadronados.
Fuente: FORTALECIMIENTO DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES RURALES PARA SALIR DE LA POBREZA. Caso de la Comunidad Occobamba, Abancay-Perú autor Antonieta Noli Hinostroza. Proyecto Manejo de Recursos Naturales en la Sierra Sur MARENASS.
Enlace: Documento completo

02 octubre 2007

El sitio arqueológico de Ñawinpukyo (Ayacucho)

El sitio de Ñawinpukyo se ubica sobre unacolina, a unos 5 km al sudeste del centro de la actualciudad de Ayacucho. La colina formaparte del flanco sur del valle y alcanza una alturamáxima de 3.007 msm. Si bien se encuentranrestos arqueológicos en las laderas y parte baja dela colina (Cabrera 1998; Machaca 1997), la concentraciónmás densa se ubica directamente sobrela cima (Leoni 2004; Lumbreras 1974).
La cima de la colina es una planicie suavementeondulada de unos 500 m de largo por 200 m deancho. En ella se encuentran amplias áreas abiertasque se alternan con densas concentraciones dearquitectura arqueológica en ruinas. Las investigacionesrealizadas en 2001 se concentraron en laspartes central y este de la cima, y a través de unacombinación de limpieza de vegetación y escombros,definición de cabeceras de muro y excavación,se consiguió exponer un área estimada en 650m2, definiéndose 32 cuartos o estructuras (denominados “Espacios Arquitectónicos”) de los cuales26 fueron total o parcialmente excavados. Las investigaciones revelaron una secuencia ocupacional que se extiende desde el período Intermedio Temprano (ocupación Huarpa del sitio), hasta finalesdel Horizonte Medio (ocupación Huari de lacolina) (Leoni 2004). La discusión presentada aquí se centra en la ocupación Huarpa y, en especial, enla interpretación de un conjunto de edificios y contextosde índole ceremonial.Ñawinpukyo en el Período IntermedioTemprano
El período Intermedio Temprano en Ayacucho se caracteriza por el desarrollo de la cultura Huarpa(Lumbreras 1974, 2000). Si bien se reconoce laimportancia de esta cultura como la base local sobrela que luego se erigiría Huari, las investigacionesacerca de este período en el valle han sido escasas,y poco se conoce de la cultura Huarpa másallá del característico estilo cerámico a base delcual fue definida. Sólo se dispone actualmente deevidencias arqueológicas fragmentarias que no permitendeterminar con precisión las característicasque presentaba la sociedad ayacuchana en estostiempos. Se cree que este período de la prehistoriade Ayacucho se caracterizó por la presencia de unidadespolíticas de pequeña escala, quizás señoríos,representadas por conjuntos de sitios centrados en torno a uno o varios asentamientos principales (Isbell2001; Lumbreras 2000; Schreiber 1992).
Ñawinpukyo habría formado, junto con Conchopata,Acuchimay y sitios menores, uno de estosenclaves, controlando el sur del valle de Ayacucho(Isbell 2001:114). La ocupación de la cima de Ñawinpukyo en elperíodo Intermedio Temprano tenía un caráctercomplejo, presentando varios sectores arquitectónicosnetamente diferenciados. Parececlaro que entre los siglos IV y VI d.C. el núcleo dela ocupación estaba constituido por la Plaza Este,un gran recinto de forma irregular que corona lacima de la colina, y que habría tenido primordialmentepropósitos ceremoniales. La presencia decerámica diagnóstica tanto en la superficie comoen las excavaciones desarrolladas, justo al norte ysur de la plaza, indicaría que conjuntos de edificiosHuarpa, quizás de naturaleza residencial, podríanhaber existido en estos sectores, aunquenuestras investigaciones no revelaron restos arquitectónicoso evidencias primarias de ocupación.
Laconstrucción de edificios en estas áreas durante elHorizonte Medio podría haber resultado en el desmantelamientode cualquier arquitectura más temprana.La presencia de cerámica Huarpa en superficiesobre un área rocosa a corta distancia alsudoeste de la plaza, y en la parte oeste de la cimade la colina (áreas no investigadas sistemáticamente)sugiere que podrían haber existido otrosnúcleos de ocupación, aunque sus característicasexactas permanecen desconocidos.
Y tal como lo sugieren investigaciones anteriores(Cabrera 1998; Lumbreras 1974; Machaca 1997),existían núcleos de ocupación Huarpa en las partesbajas de la ladera oeste de la colina.Un grupo importante de edificios, que posiblementedatan de finales del período IntermedioTemprano, fue identificado a unos 100 m al oestede la plaza, en el sector que denominamos GrupoArquitectónico Central (ver Lumbreras 1974:110). Nuestras investigaciones en la partenoreste de este sector revelaron lo que parece habersido parte de un complejo de elite, compuestode galerías alargadas, cuartos y patios rectilíneos,con pisos y enlucidos blancos manufacturados condiatomita (roca sedimentaria abundante localmente)molida y compactada. Estas estructuras seguramenteformaban parte de un conjunto mayor quese extendería hacia el oeste, pero que no pudo serdefinido. No se encontraron evidencias de actividadesdomésticas o ceremoniales en ninguna deestas presuntas estructuras Huarpa.La Plaza EsteLa Plaza Este fue construida y utilizada probablementedurante la parte final del período IntermedioTemprano, a juzgar por la cerámicadiagnóstica y por dos fechados radiocarbónicos.
Esta plaza amurallada mide aproximadamente82 m de largo por 45 m de ancho, variando laaltura de la pared perimetral entre 50 cm y 1 m,dependiendo del estado de conservación de la misma.La plaza contiene una serie de estrcuturas queparecen haber servido fundamentalmente a un propósitoritual o ceremonial. Éstas incluyen una estructurasemicircular en el lado norte de la plaza,un grupo de estructuras irregulares adheridas a lacara interna del muro perimetral de la plaza, y másnotablemente, un edificio circular ubicado en la partecentral al interior de la plaza.
Suposición única indica que esta estructura tuvo probablementeun rol preponderante en las actividadesque tenían lugar en la plaza (Leoni 2004).El edificio circular se compone de tres círculosconcéntricos de piedra. El círculoexterior lo forma un muro de 1 m de ancho promedio,construido con dos hileras de piedras formandosus caras exteriores y piedras menores y tierrarellenando el interior; su diámetro interno oscilaentre 11 y 11,5 m. El círculo intermedio está formadopor un muro de 60 cm de ancho, construidocon doble hilera de piedras unidas con barro, conun diámetro interior de 5,6 m.
Finalmente, un pequeñocírculo construido con una sola hilera depiedras, de 1,9 m de diámetro interior y ancho promediode 25 cm, se encontraba justo al centro deledificio. Un segmento de muro radial que creabauna separación interna, evitando la libre circulación,se detectó en el cuadrante noroeste entre elcírculo intermedio y el exterior. Finalmente, sedetectaron varias piedras de gran tamaño, a aproximadamente1 m del muro exterior, alineadas enforma evidente, aunque discontinua, constituyendolo que podría haber sido un cuarto elemento circularconcéntrico.
El edificio circular sólo tiene una estrecha entrada,ubicada en su lado norte. Interesantemente,este acceso está perfectamente alineado con el nevadoRasuwillka, la montaña más alta visible desdeel valle de Ayacucho y de gran importancia religiosaen el presente y posiblemente también en tiemposprehispánicos. Se establece así una conexiónmaterial directa entre el edificio y la montaña, perotambién se produce un efecto visual cuidadosamente buscado, canalizando intencional e inevitablementela percepción de las personas que abandonanel edificio directamente hacia la montaña sagrada, en lo que podría haber constituidouna experiencia sensorial y religiosa muy significativa.
De esta manera, se puede deducir inequívocamenteque tanto el edificio como las actividadesdesarrolladas en él estaban directamente relacionadoscon el nevado.Los contextos arqueológicos hallados dentro deledificio indican un posible uso ritual del mismo. Nose encontraron materiales o asociaciones especialesen el elemento circular central ni en el espacio comprendidodentro del círculo intermedio, haciendosuponer que el interior de este edificio se habríamantenido cuidadosamente limpio. El único contextosignificativo está dado por una concentración dehuesos de camélido desarticulados junto a la carainterna del muro circular intermedio.
Elespacio entre el círculo intermedio y el exterior, sinembargo, contenía un gran número de contextos arqueológicos.En primer lugar, en la parte sudestedel edificio se hallaron tres manos de moler sobre elpiso del edificio, mientras que en la parte sudoestese hallaron sobre el piso tres manos de moler asociadascon un batán. Estos hallazgos indican quealgún tipo de molienda, quizás relacionado con laproducción de comida y/o bebida, se realizaba dentromismo del edificio.Un hallazgo más significativo lo constituye laidentificación de 23 concentraciones de huesos defauna distribuidas por toda la parte norte y noreste del espacio entre el muro intermedio y el exterior. Los grupos constan de números ariables de huesos desarticulados de camélidos: mientras algunos contienen los restos incompletos de varios animales, otros contienen sólo unos pocos huesos de un único animal, y en uno de los grupos analizados se encontró un fragmento de cúbito humano.
Estos grupos de huesos fueron enterrados directamente en el piso de tierra del recinto y parecen haberse depositado en distintos momentos, a lo largo de la historia de uso del edificio como parte de las actividades desarrolladas dentro del mismo. Se han interpretado como el correlato de festines rituales, que incluían el sacrificio y consumo comunal de los camélidos (Leoni 2004).
El conjunto de estos hallazgos y la peculiar orientación de la entrada, junto con la forma del edificio, se conjugan para sugerir su posible función ceremonial. En efecto, en el área de Ayacucho son bien conocidos los edificios ceremoniales Huari en forma de “D” del Horizonte Medio (Cook 2001). Asimismo, se han descubierto edificios ceremoniales circulares en sitios como Huari (Isbell 2001:123), y más recientemente en Conchopata (Isbell y Cook 2002:291). Sin embargo, en ambos casos los edificios circulares se han atribuido tentativamente a momentos transicionales entre el período Intermedio Temprano y el Horizonte Medio.
El edificio de Ñawinpukyo, por el contrario, los antecede en el tiempo, construyéndose y usándose durante el período Intermedio Temprano. De esta manera, puede establecerse una secuencia ininterrumpida de desarrollo que llevó de los edificios ceremoniales circulares Huarpa a los templos en forma de “D” Huari, aunque las transformaciones ideológicas y en las prácticas religiosas que habrían acompañado a los cambios arquitectónicos permanecen en su mayor parte desconocidas.
Otro contexto interesante descubierto en la Plaza Este es un depósito de cerámica rota, localizado en el borde sudeste de la plaza, en una pequeña estructura (1,5 m por 0,6 m) semicircular de piedras junto al muro perimetral de la plaza. La cerámica rota (un total de 1.904 fragmentos, con un peso aproximado de 60 kg), depositada en el interior de este receptáculo, corresponde a un gran
número de vasijas de diferentes formas y tamaños, tanto decoradas como no decoradas. El bajo índice de reconstructibilidad de las vasijas presentes indicaría que este depósito es de naturaleza secundaria y las condiciones de depositación parecen corresponder a un evento único. Las vasijas representadas incluyen principalmente cántaros grandes (n=36), de diferentes formas y estilos, incluyendo ejemplares de la fina cerámica Cruz Pata y grandes vasijas de los estilos Kumunsenqa y Huarpa, y no decoradas. Cuencos (n=21) y vasos (n=2) también se encuentran representados en el conjunto, así como cuatro cucharas. La cuidadosa preparación de la estructura, así como la completa ausencia de otros tipos de materiales nos indican que este depósito no es un basural ordinario. La heterogénea composición formal del conjunto refleja una amplia gama de actividades relacionadas con la preparación y consumo de comida y bebida, y bien podría representar el correlato arqueológico de un festín ritual. Dado el gran número de cántaros presentes, este evento habría incluido un número significativo de participantes, tratándose quizás del mismo tipo de ritual que se presume originó las concentraciones de huesos de camélidos dentro del edificio circular.
Interpretando la Plaza Este: Veneración de Montañas y Comunidad Local
La evidencia recuperada de la Plaza Este parece corresponder al correlato material de actividades festivas a gran escala de índole religiosa.
Estas prácticas habrían incluido el sacrificio y consumo de camélidos, y posterior entierro de sus restos en el espacio más sagrado dentro del complejo, así como el entierro ritual de las vasijas utilizadas en las ceremonias en estructuras especialmente preparadas. La llamativa relación del edificio circular con el nevado Rasuwillka, montaña de alto valor simbólico y religioso en la región, podría indicar que las ceremonias formaban parte de un culto a este cerro y que la veneración de montañas formaba parte central de la religión en Ayacucho en el período Intermedio Temprano. Estas ceremonias, a su vez, podrían haber jugado un rol importante en la integración social a nivel comunitario y supracomunitario.
Es interesante señalar que existen varias similitudes formales entre los eventos que presumiblemente produjeron los contextos arqueológicos en el edificio circular de Ñawinpukyo y un sacrificio animal ritual dedicado al dios de una montaña descrito por Bolin (1998:53-57) en la comunidad puneña actual de Chillihuani (Cuzco, Perú). El uso de la analogía etnográfica para interpretar contextos arqueológicos ha sido objeto de intenso escrutinio en la arqueología contemporánea (Gould y Watson 1982; Stahl 1993; Wylie 1985), y los riesgos de su uso acrítico para la interpretación de la prehistoria andina han sido claramente señalados (Isbell 1997:303-308; Shimada 2003:90). Sin embargo, su valor, utilizado rigurosamente, en la exploración de procesos de cambio y continuidad en el pasado es generalmente reconocido (Stahl 1993:252; Wylie 1985:107). El uso que se hace aquí del caso etnográfico se enmarca en lo que Stahl (1993:236) denomina uso de la analogía como “modelo comparativo”, enfoque que busca enfatizar tanto los puntos de convergencia como las diferencias entre el caso arqueológico y el análogo etnográfico para comprender mejor los eventos del pasado. Sobre la base de esto sugiero la posibilidad que los grupos de huesos de camélido halladas en Ñawinpukyo representen ritos propiciatorios, que apelaban al favor del cerro Rasuwillka para el éxito de las cosechas y la reproducción de los rebaños.
El caso etnográfico reportado por Bolin (1998:53-57) corresponde a un ritual familiar en el cual se sacrifica una llama negra. El sacrificio ocurre en el segundo día de la fiesta denominada Pukllay o carnaval, y forma parte de variados ritos que celebran la fertilidad, la procreación y la renovación de la vida. Según Bolin (1998:xi), esta fiesta tiene profundas raíces temporales en tiempos prehispánicos, a pesar de su asociación superficial con el carnaval posthispánico, y en ella se honra a las principales deidades andinas tradicionales (e.g. Pachamama, dioses de los cerros, dios del trueno).
El animal es sacrificado por un curandero local contratado a tal efecto por la familia. La sangre del animal se recoge en un vaso, los órganos internos se comen, y la carne es distribuida entre los participantes para ser comida más tarde5. Significativamente, después que la carne ha sido consumida se recogen todos los huesos del animal y se los entierra juntos en el corral ceremonial de la familia. Los huesos faltantes son reemplazados por mazorcas de maíz para que el animal pueda resucitar en forma completa (Bolin 1998:54). El sacrificio se dedica al dios de montaña más importante en la región, Apu Ausangate, y se espera que el espíritu del animal muerto retorne a la montaña, alimentando al dios, quien, a su vez, retornará el animal al corral familiar a través de su renacimiento.
Varias semejanzas entre el caso arqueológico y el ritual etnográfico son evidentes. El entierro de los restos del animal en un espacio sagrado constituye tal vez el rasgo más notable. Las concentraciones de huesos animales en Ñawinpukyo podrían, así, representar el entierro en suelo sagrado de animales sacrificados y consumidos en honor de deidades de montaña, tal como en el caso etnográfico de Chillihuani. Sin embargo, los animales hallados en Ñawinpukyo no se encontraban completos, lo que sugiere que tal vez algunas partes se distri
buyeron para ser consumidos en otros lugares, se procesaron como charki y almacenaron para su consumo posterior, o simplemente se descartaron en otros lugares no detectados aún. Una diferencia de escala entre el caso arqueológico y el ritual documentado etnográficamente es muy evidente. Mientras que este último es un asunto menor, realizado en el ámbito de un grupo doméstico e implicando sólo a unos pocos individuos y a un especialista ritual, los eventos representados en la Plaza Este deben haber incluido a mucho más gente, algunas docenas por lo menos, a juzgar por el número de animales presentes en varios de los grupos de huesos.
Por esto las ceremonias documentadas en Ñawinpukyo habrían constituido eventos de mayorescala en los cuales habrían participado los miembros de la comunidad local y quizás de otras comunidades también.
En suma, ambos casos, arqueológico y etnográfico, parecen representar formas similares de prácticas de veneración de montañas andinas. Así, los contextos arqueológicos de Ñawinpukyo podrían representar componentes prehispánicos de una tradición religiosa que manifiesta cierta continuidad hasta tiempos presentes. Sin embargo, esto no implica necesariamente que creencias y prácticas religiosas iguales a las registradas en Chillihuani existían ya en los siglos IV a VI d.C., y que los antiguos habitantes de Ñawinpukyo percibieran a las montañas exactamente de la misma manera que los actuales pastores de la puna de Cuzco.
A lo sumo, podemos inferir con alguna certeza que, por lo menos, algunos aspectos sobrenaturales asociados con las montañas formaban parte importante de la religión y cosmología Huarpa.
Interpretando la Plaza Este: Ceremonias Religiosas e Integración Supracomunitaria
Las ceremonias desarrolladas en el ámbito sagrado de la Plaza Este bien podrían haber funcionado como mecanismos integradores de la comunidad, agrupando a sus habitantes en prácticas comunes de manera periódica, tal vez anualmente.
La comunidad misma habría sido celebrada y su identidad reafirmada en el proceso de honrar a los dioses de los cerros. La congregación periódica en el espacio sagrado de la plaza habría servido para afirmar la existencia y unidad de la comunidad local y su conexión con el territorio que ocupaba.
Dado que se trataba de un marco religioso, la existencia y reproducción de la comunidad, así como su orden interno, podrían haber recibido una legitimación divina. Conceptos acerca del orden social y cosmológico habrían hallado su expresión a través de estos eventos públicos. Pero las actividades rituales desarrolladas en la cima de Ñawinpukyo podrían haber excedido el contexto puramente local, tal vez sirviendo también como mecanismo de integración supralocal y regional.
Si bien las evidencias arqueológicas no son aún concluyentes, los estudios etnográficos han mostrado repetidamente el carácter integrador de las ceremonias en que se venera a las montañas principales, que atraen a peregrinos de regiones enteras (Allen 2002:85; Bolin 1998; Poole 1991). Dada la reconocida importancia del nevado Rasuwillka como una poderosa deidad regional, existiría la posibilidad que la Plaza Este hubiera constituido un santuario que congregara al menos cierto grado de participación no local, tanto como foco de peregrinaje en sí mismo o como estación en una ruta de peregrinaje, que conducía a centros ceremoniales relacionados con Rasuwillka más importantes (y aún no descubiertos). El peregrinaje grupal en los Andes contemporáneos sirve para integrar espacios geográficos y sociales, articulando “un espacio social horizontal a través del espacio físico predominantemente vertical en el que los peregrinos se desplazan” [traducido por el autor] (Poole 1991:335). Es interesante que suelen existir paradas en lugares en donde las montañas sagradas o santuarios principales se hacen visibles, y rituales especiales se desarrollan en estos lugares. En este contexto, la ubicación de Ñawinpukyo adquiere gran significación. Localizado en el margen sur del valle de Ayacucho, controla la entrada al mismo desde el sur, suministrando una visión panorámica del valle y del nevado Rasuwillka. Para supuestos peregrinos prehispánicos, provenientes de áreas localizadas
al sur de Ayacucho, Ñawinpukyo y su centro ceremonial, podrían haber constituido una estación similar a las mencionadas en casos etnográficos, donde Rasuwillka se hacía visible. Si consideramos
que las evidencias arqueológicas disponibles parecen indicar que no existía una centralización política marcada de la región en el período Intermedio Temprano, estas ceremonias y peregrinajes podrían haber tenido un importante rol como formas de integración social regional a través de la promoción de identidades comunes basadas en la religión.
Consideraciones Finales
En suma, las recientes investigaciones arqueológicas en el sitio de Ñawinpukyo parecen indicar que la veneración de montañas formaba parte central de la religión de los pueblos Huarpa del valle de Ayacucho durante el período Intermedio Temprano.
Es interesante que, al menos formalmente, estas prácticas tendrían aspectos en común con prácticas y creencias similares reportadas etnográficamente, aunque resultaría prematuro todavía asegurar que esto se debe a la existencia de una larga continuidad cultural que mantuvo más o menos inalteradas un núcleo de creencias religiosas y cosmológicas. De hecho, no es posible determinar con certeza qué significaban las montañas para los antiguos ayacuchanos, más allá del obvio valor sobrenatural que parece innegablemente representado por los vestigios materiales.
En el caso concreto presentado, las ceremonias relacionadas con la veneración de montañas parecen haber constituido eventos públicos de gran importancia social y cultural para la comunidad local, y quizás haber ejercido también cierta influencia que excedía el ámbito puramente local, vinculando a diversas comunidades a base de un denominador ideológico común en tiempos en que no había en la zona una estructura política centralizada.
Desgraciadamente, las evidencias arqueológicas no permiten aún determinar si existía un marcado control sociopolítico de estas ceremonias, tal vez a través del auspicio continuado de las mismas por un mismo grupo de descendencia o sector de la comunidad. Tampoco es posible determinar con certeza si las prácticas y el saber religioso asociados con estas ceremonias eran monopolizados por algún sector de especialistas. De haber sido así, estas ceremonias podrían haber constituido un ámbito de negociación de identidades sociales y políticas, y tal vez una arena en la cual se desenvolvieron procesos de incremento de la desigualdad social que llevaron a la marcada estratificación social y centralización política asociados con el surgimiento de la sociedad Huari en el Horizonte Medio.
Si bien, como ya se señaló, Anders (1986) argumentó que las montañas sagradas constituyeron
una parte muy importante de la cosmología Huari, al punto de basarse en ellas la organización territorial del estado, no encontramos en Ñawinpukyo evidencias que indiquen una continuación clara de la veneración pública de los cerros durante el Horizonte Medio. Si bien es cierto que el antiguo complejo ceremonial Huarpa fue preservado por los ocupantes Huari del sitio, implicando que el prestigio asociado con estos edificios y las prácticas desarrolladas en ellos permaneció en la memoria social de los siglos posteriores (Leoni 2004), no se han identificado en el lugar estructuras ceremoniales comunales comparables durante el Horizonte Medio. Asimismo, los típicos templos Huari en forma de “D” que se conocen en Ayacucho (ver Cook 2001) no muestran, en general, una asociación directa con el nevado Rasuwillka, como la descrita en este trabajo para el edificio Huarpa. Esto hace pensar que otras prácticas, tal vez en relación con nuevas concepciones religiosas y cosmológicas impulsadas por las elites de la poderosa sociedad Huari (p. ej., deidad de los báculos, cultos a los ancestros), quizás desplazaron el lugar central que ocupaba la veneración de montañas en Ayacucho en los siglos precedentes. Finalmente, una mejor comprensión del rol jugado por la veneración de montañas en el Ayacucho preincaico sólo se alcanzará cuando se expanda la muestra de edificios ceremoniales estudiados en el valle, y se investiguen sistemáticamente el área del nevado Rasuwillka y sus alrededores. Así podrá juzgarse mejor su rol tanto en las sociedades Huarpa y Huari como en otras sociedades ayacuchanas anteriores y posteriores.
Fuente: LA VENERACIÓN DE MONTAÑAS EN LOS ANDES PREINCAICOS: EL CASO DE ÑAWINPUKYO (AYACUCHO, PERÚ) EN EL PERÍODO INTERMEDIO TEMPRANO autor Juan B. Leoni publicado en: Chungara, Revista de Antropología Chilena, Volumen 37, Nº 2, 2005. Páginas 151-164.
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01 octubre 2007

La Procesión del Señor de los Milagros

La primavera de Lima -primavera anodina, neblinosa, gris, indefinida y cobarde- tiene dos días que resucitan súbitamente la tradición y la fe en la ciudad. En ellos la procesión del Señor de los Milagros dice la renovación y el florecimiento de la religiosidad metropolitana y hace pasar por sus calles híbridas, -virreinales y modernas- una fuerte, melancólica y pintoresca onda de emoción.
La historia de los temblores pavorosos que han estremecido y quebrantado a la ciudad, auspicia el fervor de estos días místicos en que Lima siente muy acendrado y muy profundo el catolicismo que cotidianamente canta en sus campanarios y murmura en sus capillas.
La metrópoli transformada, morigerada y desteñida por el progreso, se arredra, cohibe y oculta por un momento para que surja, vibre y palpite la metrópoli creyente, coronada y virreinal.
Hay en estos días una intensa resurrección del misticismo en Lima, asfixiado y sojuzgado ordinariamente por el vértigo y el olvido de la ciudad moderna. Y se parece esta resurrección a esos súbitos despertares piadosos que asaltan las almas de los hombres vueltos escépticos, fríos y cerebrales por el análisis, por la vida y por la duda.
Lima es una ciudad católica, pero no es una ciudad ferviente. No es una ciudad sentimental. Es sólo una ciudad medrosa. Vive en ella la fe acaso por la supervivencia de la tradición y por el temor a un desamparo misterioso, ignorado y temido. La población que llora en las misiones es una población pecadora y asentimental que le tiene miedo al fin del mundo y al infierno. Y es una población débil para el amor, pero fácilmente accesible para la atrición.
Y estos dos días de su indecisa y apocada primavera exaltan de improviso su catolicismo y su piedad, y la hacen prosternarse humilde y rendidamente ante las andas del Señor Crucificado que la defiende de los temblores y que la bendice desde el viejo muro de adobe sobre el cual pintó su imagen la mano rústica de un negro del coloniaje.
Las manifestaciones de fe de una multitud son imponentes. Dominan, impresionan, seducen, oprimen, enamoran, enternecen. La contemplación de una muchedumbre que invoca a Dios conmueve siempre con irresistible fuerza y honda ternura. El paso de la procesión del Señor de los Milagros por las calles de Lima, produce una emoción muy profunda en la ciudad que se encuentra sorpresivamente invadida por un sentimiento ingenuo, sedante y religioso.
Desde la hora en que abren las puertas de la Iglesia de las Nazarenas -hora clara, serena y luminosa-, para que la procesión del Señor de los Milagros salga a las calles, hasta la hora -hora tardecina, melancólica y oscura-, en que las andas se pierden en la oquedad sombría y ahumada de la misma iglesia, Lima siente las palpitaciones de una unción y de una tristeza muy acendradas, muy sinceras, muy grandes.
Para gozar esta emoción suave y candorosa, igual es aguardar el desfile de la procesión en un umbral o en una esquina que asistir al ingreso de la imagen en una iglesia suntuosa o en una iglesia humilde, que unirse a la multitud que sigue al Señor de los Milagros en su peregrinación a través de las calles de la ciudad.
Pero singularmente, es grato e intenso gozarla cuando el rumor de la procesión, el canto de las campanas y el cristiano olor del sahumerio nos sorprende dentro del hogar, de improviso, súbitamente, en una forma hora vulgar en que el espíritu está lejos de la devoción y la piedad.
Yo he sentido y he visto así la procesión. Yo he comprendido así lo que significa y lo que representa en la vida de la ciudad. Yo he amado así el instante en que el espectáculo magnífico de un recogimiento tumultuoso y sonoro ha cohibido y enternecido mi corazón.
Llegaron primero bajo mis balcones las voces de la gente que hacía la avanzada presurosa del desfile. Hay en las voces de esta gente una entonación muy distinta de la que hay en las voces de la que viene en el grueso de él. Son más vivas, más bulliciosas, casi regocijadas. Anuncian la cercanía de la procesión con alguna alegría y con algún alborozo.
Y luego llegaron las voces de los cánticos y de las plegarias, voces femeninas, lánguidas y parsimoniosas que parece que nunca se extenuaran y nunca se fatigaran.
Lentamente llegó por fin la procesión. Su paso es moroso y tardo. La solemnidad es siempre majestuosa y sonora. No es posible concebirla apresurada e inquieta. Tiene la gravedad del gesto con que el sacerdote bendice la misa a los cristianos y hace asperjes en la misa del miércoles de ceniza.
Acompasaba el paso de la procesión una marcha de banda militar. La marcha era marcial y soberbia. Pero, al influjo de la decoración, se hacía religiosa y litúrgica. Y se hacía especialmente triste. Sonaba en cada acorde un latido lleno de melancolía.
Y yo supe entonces por qué el espectáculo de este desfile místico y tumultuoso impresiona tanto a las almas, enternece tanto los corazones, silencia tanto todas las cosas y hace que los ojos lloren, que las rodillas se hinojen y que las manos se junten, por la señal de la Santa Cruz.
Las andas del Señor de los Milagros
Son pesadas, fuertes opulentas las andas del Señor de los Milagros. Sobre ellas un arco de plata oscilante y bruñido hace un halo glorioso para la imagen del Señor, pintada en un lienzo que hace untuosa la luz de los cirios y que lleva en su envés la imagen de la Dolorosa, la triste Virgen del corazón atravesado por las siete espadas.
Estas andas no pueden ser llevadas con presura. Son demasiado pesadas y afligen demasiado las espaldas de los hermanos que las cargan. Precisa llevarlas con sosiego. Y precisa que de trecho en trecho hagan alto porque su marcha es jadeante y trémula.
Hombres fornidos, zambos, negros o mestizos, llevan estas andas. Se relevan de rato en rato. Y dejan las andas sudorosos, extenuados, exhaustos. Todos ellos son hermanos del Señor de los Milagros. Cofrades de una congregación humilde y piadosa de gentes del pueblo que tienen la misión de conducir las andas y de cuidar la cera del Señor.
Y estos hombres que sufren la fatiga de la carga no se quejan nunca. Tienen, más que resignación, placer y regocijo en su trabajo. Saben que se cuenta, sobre su vida oscura y su devoción profunda, una verdadera leyenda. La leyenda de que el Señor de los Milagros se lleva todos los años a uno de ellos al cielo. Ellos piensan acaso que esta muerte es una muerte edificante y cristiana y que es casi un premio que los conduce a la bienaventuranza.
Las andas son antiguas. Año tras año se las repara pero nunca se las renueva totalmente. Tienen la agobiante y grave pesadez de la cruz. Y parece que las hicieran más agobiantes, mucho más agobiantes todavía, las flores que portan en los días de la procesión. A medida que la procesión avanza hay más flores sobre las andas. Unas son puestas con la unción de una ofrenda religiosa. Otras son aventadas desde los balcones como lluvia mística. Y se hacen tan profusas y tan abundantes, que parece que tornaran más fatigosa la carga de las andas.
Y estas andas, al avanzar, tienen a veces un crujido, a veces un temblor tan sólo a veces una trepidación aguda. Hay instantes en que se les ve bamboleantes. Y cuando son puestas en el suelo y la procesión hace alto, para que los “hermanos” descansen o para que desde el patio de una casa o desde el atrio de un templo se cante una plegaria, estas andas tienen un sonido bronco y fuerte.
La ruta de la procesión
La procesión tiene una ruta que es siempre la misma. La sigue desde hace muchos años. Y apenas si hacen en ella la alteración de suprimir la entrada en una iglesia. La ruta de la procesión abarca aproximadamente toda la ciudad antigua. No llega Abajo el Puente. Pero tampoco se acerca a los suburbios aristocráticos de la Exposición. Cuando se fijó la ruta, no existían estos suburbios aristocráticos que no son los suburbios donde la ciudad se envejece, sino los suburbios donde la ciudad se renueva.
La ruta de la procesión va de un lado a otro de la ciudad. Conduce el desfile primero a la iglesia de Santo Domingo, luego a la Catedral y luego a la Concepción. Y tiene todos los años los mismos descansos. El medio día del 18 de octubre en la Concepción. La noche en las Descalzas. El medio día del 19 de octubre en Santa Catalina. Las gentes dicen sencillamente que el Señor “duerme” en las Descalzas y “almuerza” un día en la Concepción y otro en Santa Catalina.
En la puntualidad y fijeza de esta ruta se siente un intenso latido de tradición. Nada hay que las modifique. Nada hay que las trastorne. Las andas van de una iglesia a otra con una exactitud invariable. Y los devotos saben siempre, más o menos, en qué sitio pueden encontrárselas a tal y cual hora.
La entrada del Señor en una iglesia tiene siempre una grave solemnidad. Cuando la iglesia es una humilde iglesia conventual, ¡cuán sencillos, inefables e ingenuos parecen los sones del campanario! Cantan en el coro las monjas enamoradas o los frailes broncos. Hay un homenaje amoroso y apasionado que vibra y resuena en el campanario y en el órgano. Cuando la iglesia es una iglesia grande y suntuosa, ¡cuán majestuosos y magníficos parecen los sones de las campanas formidables! Hay colegios de frailes que sale
n a recibir al Señor con la cruz alta y con los turíbulos y que entonan un cántico monótono y sonoro. Y entre ellos a veces, tal prelado o cual obispo de orgullosa tonsura y porte arrogante o mezquino.
Y en esa ruta hay de todo. Pavimento metropolitano y pavimento suburbial. Adoquín, ripio, piedra de río o piedra berroqueña. Sendero cómodo o sendero hostil. Piso áspero y descuidado, y piso suave y limpio.
Aquí un trecho terso que será grato para la planta desnuda del penitente; allá un trecho duro y cruel que tendrá que serle grato también por el amor de Dios y por el recuerdo de lo mucho que padeció nuestro Señor en su pasión y muerte.
Gentes, cosas y sucesos de la procesión
El cortejo del Señor de los Milagros es abigarrado, heterogéneo, inmenso, amoroso, devoto, creyente. Es aristocrático y canalla. Junta al dechado de elegancia con el ejemplar de jifería. Hay en él dama de alcurnia y buen traje, moza de arrabal, barragana de categoría, mondaria plebeya en arrepentimiento circunstancial, criada y fregona humildes. Y hay, por otra parte, varón pulcro y de buen tono, obrero mal trajeado y mal aseado, mendigo plañidero, hampón atrito, gallofero fervoroso y campesino zafio y rústico, todos ellos codeándose sin disgustos, grimas ni desazones.
Los zambos y los hábitos mantienen un girón típico de la tradición. Son su oriflama, su heráldica y su pergamino. Coloran intensamente la fiesta y sus modalidades. Sin ellos sentiríase amortecimiento en una y otras. Y el hábito morado es sugerente y bello. Tiene un color lleno de sabiduría y de emoción, que es siempre un color litúrgico. Con lienzos morados se cubren las imágenes cristianas en los días de duelo de la Semana Santa. Y siempre cree uno haber visto el color morado en las cosas sagradas, igual en el traje del prelado que en la casulla del párroco. Igual en una sacristía que en una capilla ardiente. El morado es armonioso y es amable. Y es sedante y melancólico. Seguramente la ciencia sabe que el color morado, por piadoso y bueno no le hace daño a la vista humana.
Las sahumadoras del Señor de los Milagros son cristianas sahumadoras que no emplean el litúrgico turíbulo ni el oriental pebetero. El que arde en sus manos y sopla su aliento es un incensario de plata o de níquel, que finge generalmente la figura de una pava, sin que esto se explique bien porque el pavo no es símbolo cristiano a lo que se sabe.
Los penitentes llevan vestidos de jerga unas, de tela morada otras, y acompañan la procesión con los pies desnudos. Sahúman o llevan cirios. Cantan rogativas o rezan el rosario. Y poseen casi una gravedad sacerdotal que se impone a los que van cerca de ellas. Inician el cántico o la oración y los demás las obedecen con agrado y acatamiento, así la penitente sea pobre mulata y dama gentil quien la sigue en el rezo o en el canto. Y como hay sahumadoras y penitentes, hay, también, ambulantes vendedores de cirios, cordones y estampas. Y hay también, dentro de la decoración de la fiesta, turroneros y vivanderas que portan la golosina y el manjar gratos al gusto limeños.
Todo es emotivo, pintoresco, suave, melancólico y grato en la procesión del Señor de los Milagros. Los “milagros” cuentan siempre una leyenda así sean de oro o de plata, grandes o pequeños, de pulida o torpe labor y con cifra o palabra o sin ellas. Y como los “milagros” son los cánticos. Y como los cánticos son las plegarias. Y el santo rosario que tiene quince misterios y quince evocaciones y que tiene también gracias y virtudes.
Dos días todopoderosos resucitan la tradición y la fe de una ciudad; desde un muro de adobe la imagen pintada por un negro esclavo nos impone a todos, recogimiento y unción; Lima torna a ser la ciudad colonial de los temblores y de las rogativas; la oración católica, apostólica romana se pasea impávida y generosa por todas las calles; la música marcial acompasa un desfile dulce y místico, revive la leyenda de los balcones floridos, engalanados y festonados; los frailes y los niños cantan alabanzas en el umbral o en el atrio de una iglesia mientras un tumulto se calla; la golosina criolla da mercancía al comercio trashumante del pregón; los tranvías eléctricos y el tráfico mundano se paralizan en las calles que atraviesan las andas y su cortejo; suenan las alcancías de metal que piden limosnas y dan estampas u otras cosas benditas que sirven para librarnos de todo mal; las ingenuas palabras del catecismo vuelven a los labios; los corazones tienen ternuras acendradas y vierten los ojos lágrimas sinceras; la ciudad pecadora se arrepiente por un instante de cuanto hizo de palabra, pensamiento y obra y no fue bueno; y, sobre todas las cosas, triunfa el señorío de Nuestro Señor Jesucristo que murió en una cruz para redimirnos del pecado original. Amén.
El anda
Las andas del Señor de los Milagros
a) Las de madera: 20/10/1687 hasta 1921
b) Las de plata: del 15/10/1922
Las de madera: Como ya sabemos, las primitivas Andas del Señor de los Milagros fueron de madera y de rústico y sencillo acabado. Se debieron a la inspirada iniciativa del cuarto Mayordomo Sebastián de Antuñano y Rivas, quien, con motivo del terremoto del 20 de octubre de 1687, sacó en piadosa misión de penitencia y rogativa, una copia o lienzo de la efigie del Señor de los Milagros de la Capilla de Pachacamilla, ubicada en el barrio del Mesón Blanco. Esta primera procesión fue la precursora de los ya tradicionales y triunfales recorridos octubrinos circunscritos actualmente a los días 18, 19 y 28.
Estas Andas se modificaron y mejoraron posteriormente conservando siempre sus cuatro varas y desde 1687 hasta 1921 fueron conducidas por ocho Hermanos Cargadores solamente.
Según hemos manifestado en nuestro capítulo anterior, la primera modificación de importancia se produjo en el año 1747, cuando se incorporó la figura de Nuestra Señora de la Nube al reverso del Santo Cristo de los Milagros. Posteriormente y de acuerdo a documentos del archivo del Monasterio, en 1757, se mandó confeccionar un arco de plata que orlaba ambas imágenes. En su ejecución se emplearon 86 marcos y 7 onzas de plata piña, las cuales equivalen a 19 kilos 981 gramos.
En 1771 con el fin de inaugurar la nueva Iglesia de Nazarenas, se empleó este fino material en la fabricación de artículos necesarios para el culto. Fue sustituido algún tiempo después, pero en 1880, con motivo de la Guerra del Pacífico, se quitó a las Andas el arco de plata, además de otros adornos de valor.
Por este motivo, hasta 1921, la única plata que lucía las Andas fue la de los milagros y tarjetas donadas por los fieles en agradecimiento a los beneficios recibidos.
Las Andas de plata: Las andas de plata que merecían las imágenes del Señor de los Milagros de Nazarenas y de Nuestra Señora de la Nube, se pensaron en estrenar en 1921, con motivo del Centenario de la Independencia Nacional, pero sensiblemente se presentaron atrasos imprevistos en la ejecución de las obras y recién pudieron bendecirse en 1922.
La ejecución de estas andas fue una brillante iniciativa del mayordomo don Aurelio Koechlin Ramírez, que contó con el beneplácito del Monasterio, la Hermandad y el Perú.
La solemne ceremonia de bendición tuvo lugar el día Domingo 15 de octubre de 1922 en la Plazuela de Nazarenas y fue impartida por el Excmo. Señor Arzobispo de Lima don Emilio Lissón. Fueron padrinos de las andas el Señor Presidente de la República don Augusto B. Leguía y la distinguida dama Juana Olaechea de Sanders, asistieron Ministros de Estado, el Nuncio de Su Santidad Mons. Petrelli, Cuerpo Diplomático, Senadores, Diputados, Jefes de las Fuerzas Armadas y Policiales, Concejales del Municipio Capitalino, Cabildo Metropolitano, Representantes de órdenes religiosas, dirigentes de Hermandades con sus estandartes, dirigentes de Sociedades e Instituciones, componentes de la Hermandad Nazarena y numeroso público devoto.
Después de esta ceremonia, conocidas damas de la sociedad limeña obsequiaron medallas conmemorativas en oro y plata. A continuación el Iltmo. Señor Arzobispo ofició Misa Solemne en el Altar portátil levantado en la Plazuela de Nazarenas, corriendo la oración sacra a cargo del R.P. Francisco Aramburú OFM.
La Misa terminó cerca de las 12 del mediodía pasando a saludar a la R.M. Priora María Luisa de la Asunción y a la Comunidad de Madres Nazarenas, los padrinos e invitados especiales, quienes fueron agasajados por los señores Olaechea y Koechlin respectivamente.
Las características de las Andas de plata fueron las siguientes: base o tablero de madera con cuatro patas y las cuatro varas en roble de Guayaquil. En los trabajos se emplearon 450 kilos de plata fina y la mano de obra ascendió a la suma de S/. 50,000.00.
La base de madera estaba forrada en varios niveles, con dos jardineras y candelabros de cinco luces separados por el doble marco donde van las imágenes. El cincelado iba realzado por molduras, filetes y adornos torneados. El doble marco se caracterizaba por sus columnas torneadas, las cuales remataban en cabezas de querubines. Estaba unido a un arco de madera (actualmente es de plata) en el que se apreciaban otras tres cabecitas de querubines. Orlando y circundado las columnas y el arco están los llamativos rayos de plata dorada que rematan en 33 puntas cada uno. El marco doble va sujeto por 4 tirantes de fierro forjado envueltos en plata cincelada y a cada lado una pareja de ángeles de plata maciza, los que constituyen un magnífico trabajo de fundición. Cada ángel mide 0.85 m. y 1.15 m. hasta las alas y llevan una azucena del mismo metal en sus manos y pesan alrededor de 45 kilos cada uno.
El diseño de las Andas fue obra del escultor N. Jaúregui con taller en la calle Inquisición y el de los ángeles del dominico Fray Rosario Zárate. El modelo en yeso de estos últimos lo ejecutó el señor Héctor Solimano Devoto, propietario del taller del “Arte Católico”, quien lo proporcionó gentilmente para el trabajo de fundición en plata y que está situado en el jirón Huancavelica 586. El trabajo de fundición fue ejecutado por el señor David Lozano y la orfebrería la dirigió el maestro señor Manuel T. Mercado, quien contó con la colaboración de los señores Manuel y Otoniel Alva, Vicente Alcántara, Hipólito Gálvez, Manuel Benalcázar y Emilio Lizárraga.
El peso total de estas Andas fue de 990 kilos, lo cual obligó a duplicar el número de Hermanos Cargadores a 16 hasta llegar a la cifra actual de 24 debido a los 8 auxiliares que cargan en la parte central. En muchas de las 20 cuadrillas y debido al gran número de componentes de cada una, cargan un total de 32 Hermanos, yendo 12 y 12 en las varas delanteras y posteriores y los 8 auxiliares en el centro, o sea a cada lado.
Este peso fue aumentado posteriormente de baterías y reflectores, nuevas varas y el forrado en plata del arco de los querubines, trabajos que se realizaron el año 1962, y en el año 1972 se forró en plata la parte alta de la base de madera.
En el año 1954, dur
ante la Mayordomía del Sr. Julio García Pancorvo se forró en plata el arco de los querubines y se construyó un portamarco de madera para llevar la parte alta de las Andas donde van las dos imágenes, pues anteriormente las puntas de los rayos dorados causaban rasguños en el cuello de los socios Honorarios, pero debido a la poca prestancia que tenía este carguío, pues iba inclinada la efigie del Señor de los Milagros, desde el año 1969, los socios Honorarios cargan las andas tradicionales en el recorrido desde el Santuario hasta la iglesia de Nazarenas, dando una vuelta a la manzana. Este carguío tiene lugar el segundo sábado del mes de octubre de todos los años.
El 14 de octubre de 1956 tuvo lugar la bendición de las nuevas varas donadas por la Primera Cuadrilla de Cargadores. La madera empleada fue el eucalipto y presentaron la novedad, ya adoptada por todas las Hermandades, del acolchado total a base de dunlopillo. En cada extremo de las varas iban placas de plata con inscripciones y nombres relacionados con la historia y tradición del Señor de los Milagros. Posteriormente, en 1971, se empleó este metal en arreglos de las mismas andas.
Fueron padrinos de la bendición los capataces de la 2ª. A la 15ª. Cuadrillas, que era el total existente en esa fecha y por la señora Victoria Angulo Castilllo, Madrina de la Primera Cuadrilla. (En el año 1969, la 17ª. Cuadrilla se encargó de acolcharlas y forrarlas nuevamente).
En el año 1962, por iniciativa del mayordomo Sr. Víctor H. Velasco Bernales se hicieron reformas en las Andas. Se construyó una nueva base o mesa de madera de caoba, pues la anterior estaba muy apolillada, se hicieron nuevos forros de plata en los tirantes de fierro, se arreglaron las jardineras y varias partes del cincelado, el arco de los querubines se hizo de nuevo, lo mismo que algunas molduras y se arreglaron los rayos dorados. Estos trabajos aumentaron en 11 kilos el peso en plata y luego, en la “Casa Siam” se doraron nuevamente los rayos, además de molduras, filetes y adornos dándoles mejor presentación a las Andas. El costo de estos trabajos ascendió a la suma de S/. 78,000.39 y el peso total de las Andas subió a 1,040 kilos, pero cuando se incorporan las baterías, reflectores, milagros, condecoraciones, banderines, placas, cirios y flores su peso asciende a unos 1,300 kilos. Las andas reformadas fueron bendecidas el día domingo 7 de octubre de 1962, por el entonces Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Lima Mons. Mario Cornejo Radavero. La ceremonia tuvo lugar en la 4ª. Cuadra de la Av. Tacna y actuaron como padrinos el presidente de la Junta Militar General Ricardo Pérez Godoy y su señora esposa doña Lola Ferreyros de Pérez. Asistieron los Copresidentes, el Embajador de España, el Alcalde de Lima Dr. José Jacinto Rada, Miembros del Cabildo Metropolitano, el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios, dirigentes de Hermandades e Instituciones católicas, el Capellán del Monasterio, el Directorio, Dirigentes de la Hermandad, componentes de las 20 Cuadrillas de Cargadores y demás Ramas de la Institución Nazarena.
Las medidas de las andas son las siguientes: Altura total 4.40 m. y 10 cm. más, con el escudo de Lima. La base de plata mide 1.64 m. por lado. La altura de la base de madera es de 1.00 m. Las varas miden 3.46 m. y son de forma rectangular 0.09 de ancho y 0.12 m. de altura y la parte que sobresale tiene un largo de 0.97 m.
Las medidas de los lienzos del Señor de los Milagros y de Nuestra Señora de la Nube son las siguientes: Alto 1.99 m. x 1.37 m. de ancho. Los lienzos al llegar a una altura de un metro con 41 y medio centímetros tienen en los bordes un corte de 8 y medio centímetros a cada lado y dan comienzo a un arco de medio punto de 1.20 m. de base por 57 y medio centímetros de altura. Estos cortes o entradas y el arco de medio punto marcan el comienzo del arco de los querubines.
En el año 1971, con motivo del Bicentenario de Inauguración de la Iglesia de Nazarenas, la Comunidad de Madres, presidida por la Priora R.M. María Rosa del Pilar, hizo forrar en placa cincelada, la parte superior de la base de madera y dotó a las Andas de nuevas colgaduras de fino brocado, por estar muy dañadas las anteriores, además en encomiable y valioso esfuerzo las Religiosas Nazarenas hicieron pulir y lustrar íntegramente las Andas, para que presentaran el bruñido aspecto de recién fabricadas, lo cual pudimos apreciar todos los Hermanos con mucha complacencia.
Las imágenes de las Andas lucen adornos en oro, platino y plata, los cuales llevan engastada fina pedrería. Todas han sido donadas en diferentes épocas por personas devotas del Señor y de la Virgen.
En el lado del Señor destacan las siguientes: El sudario, la réplica de la imagen del Espíritu Santo y el puñal de la Virgen Dolorosa que fueron donados por los esposos Andrés y María Carbone por la década de los años veinte. La corona del Señor tiene grabada la siguiente inscripción al dorso: Sotomarino de Aspíllaga, 16/10/1920 y el nombre del joyero Sr. Marcelo Paredes. Los tres clavos donados por el devoto Sr. Venancio Vilca Navarro y su señora esposa, fueron hechos en el taller del joyero Sr. Ramón Silva, en el año 1955. Conservan como centros los 3 brillantes que estuvieron en los clavos donados anteriormente. La réplica del Sol que tiene grabado L.C. 8/6/1918 y el ya mencionado Escudo de Lima en plata esmaltada.
En muchas oportunidades personas devotas donaron brillantes y piedras preciosas, las que se fueron colocando ordenadamente en varias de las alhajas descritas. Respetamos su deseo de permanecer incógnitas.
En el lado de la Virgen: Destacan la Corona de oro con pedrería y un collar de perlas cultivadas que tiene adaptado y fue donado por el joyero Sr. Augusto Iturrino Araníbar, Socio Honorario de la Hermandad, quien se encargó durante algunos años de la limpieza y arreglos de estas joyas. Sensiblemente falleció en forma repentina causando gran dolor en su señora esposa, hijos, familiares, amigos, entre los cuales se encuentra quien escribe y las Reverendas Madres de Nazarenas, pues lo apreciaban y estimaban por su desinteresada labor en el cuidado, limpieza y buena conservación de las alhajas del Señor de los Milagros y de Nuestra Señora de la Nube.
Otras joyas como la aureola de oro y plata y la media luna que le sirve de peana, trabajada en oro de 18k. y donada por la 14ª. Cuadrilla de Cargadores el 10 de octubre de 1970. (Esta misma Cuadrilla obsequió el año anterior el herm
oso palio de terciopelo bordado con hilos de oro que acompaña a las Sagradas Andas durante sus recorridos procesionales).
También lucen las andas varias condecoraciones otorgadas a la imagen del Patrono Jurado de la ciudad y son las siguientes: Medalla de honor del Congreso del Perú en el grado de Gran Cruz, Orden del Sol otorgada por el entonces Presidente de la República General Luis M. Sánchez cerro, la de la Fuerza Aérea del Perú, la de la Policía de investigaciones, la del Cuerpo General de Bomberos y la del Cuerpo de Capataces de la Hermandad que tiene el grado de Gran Cruz Especial, una medalla de la Hermandad de San Judas Tadeo, de los retirados de la Fuerzas Armadas y otras más que fueron colocadas hace muchos años. Por último en las cabecitas de los querubines ubicadas en la parte alta de las columnas torneadas se colocaron los banderines en oro de 18k. De los Clubes Deportivos “Alianza Lima” y “Mariscal Sucre”.
Destacamos que todas estas condecoraciones y medallas van colocadas en distintas partes de las Andas y de ambas imágenes.
Himno al Señor de los Milagros
Señor de los Milagros,
a ti venimos en procesión
tus fieles devotos,
a implorar tu bendición.
Faro que guía a nuestras almas
la fe, esperanza, la caridad.
Tu amor divino nos ilumine,
Nos haga dignos de tu bondad.
Con paso firme de buen cristiano,
hagamos grande nuestro Perú.
Y unidos todos como una fuerza
te suplicamos nos des tu luz.
Fuente: Información de la Hermandad del Señor de los Milagros y artículo: La Procesión del Señor de los Milagros autor José Carlos Mariátegui

28 setiembre 2007

Realidad ambiental del Departamento de Cusco

El departamento del Cusco se encuentra ubicado en la zona sur-oriental del país en las coordenadas 11º10'00" y 15º18'00" de latitud sur; 70º25'00" y 73º58'00" de longitud oeste, abarcando zonas de selva y sierra, con una extensión territorial de 17,891.97 km2.
El territorio departamen
tal está dominado por la cordillera de los Andes, que culmina con el Nevado Ausangate a 6,372 m. La cordillera es tanto un obstáculo natural cuanto un factor de articulación interna con el espacio ceja de selva-selva, que cubre el 56% del territorio departamental. El Cusco es por lo tanto un departamento ambivalente, amazónico y andino, articulado internamente por el valle de Vilcanota-Urubamba, que desde tiempos inmemoriales sirve de eje de integración espacial y económica. Geopolíticamente esta integrado por 13 Provincias: Cusco, Acomayo, Paruro, Paucartambo, Urubamba, Canas, Calca, Espinar, Anta, Chumbivilcas, Quispicanchis, Canchis y La Convención.
En cuanto a la población, para el año 2000 la región Cusco contaba con 1’158,142 habitantes, según los cálculos del Instituto Nacional de Estadística e Informática, INEI.
Análisis de la Realidad Ambiental
- En el Tema de Cambio Climático la creciente contaminación atmosférica tiene su origen en la emisión de gases, producto de las quemas e incendios en las selvas de la región, el crecimiento en un 14 % anual del parque automotor los cuales vierten a la atmósfera alrededor de 1,500 Tn/año de partículas en suspensión producto de gases potencialmente peligrosos (C02, CO, N02, S02); si bien en nuestra región no se a excedido los Límites Máximos Permisibles, según el diagnostico realizado del 2002, su condición espacial, en ciudades de altura y de alto crecimiento poblacional los hace particularmente vulnerable a este problema. Son fuentes contaminantes aquellas provenientes del parque automotor, quema de yeso, fabricas de ladrillos y tejas, uso de combustibles como leña y kerosene.
Particular atención merece una fuente que coadyuva a la contaminación atmosférica en la ciudad del Cusco es la emisión de gases del botadero de desechos sólidos de San Antonio, el cual emite un volumen de gases tóxicos de 500,000 m3/día entre los que destaca el azufre y carbono.
- En el tema de Biodiversidad se señala que esta se encuentra en franco proceso de erosión, existe a demás una acelerada pérdida de biodiversidad genética y de especies a causa de las quemas e incendios de formaciones vegetales, la deforestación andina y amazónica, la introducción de especies exóticas, cambios de hábitos de consumo lo que hace dejar de lado los cultivos andinos.
- En el tema de Desertificación y Sequía se señala la pérdida progresiva y degradación de la cobertura vegetal ocasionado por el sobrepastoreo en áreas de aptitud forestal y de protección, ocasionando erosión y degradación de las mismas las que sumadas a prácticas y técnicas inadecuadas de conservación de suelos, uso indiscriminado de agroquímicos tóxicos han determinado que en la Región exista 460,000 Has., con erosión de severa a crítica, con niveles de fertilidad natural muy bajos, la tasa anual de pérdidas de suelos aún no han sido calculadas; sin embargo los muestreos analizados arrojan valores altos en cuanto a cantidad de sólidos y turbidez en épocas de lluvias.
Estas aguas turbias pueden estar colmatando cauces, provocando inundaciones en llanuras aluviales de valles interandinos y amazónicos, se estima que existen 41,000 has, de áreas inundables en la Región mayormente en Selva Baja. La desertificación, con áreas que han perdido toda su aptitud productiva, aunque esta no es tan significativa, aumenta progresivamente.
- Ninguna de las trece provincias de la Región tiene aprobado su Plan de Ordenamiento Territorial Provincial solo la Municipalidad Provincial del Cusco tiene aprobado al año 2000, y se cuenta con el Esquema o Plan de Acondicionamiento Territorial de la sub cuenca del río Huatanay, donde está asentada la ciudad del Cusco que involucra en su trama urbana a los distritos de Cusco, Wanchaq, Santiago, San Sebastián, San Jerónimo, Saylla y Poroy; involucra también los distritos de Oropesa y Lucre de la provincia de Quispicanchis.
- La perdida de la cobertura vegetal y de suelos, la escasez de lluvias en los últimos tiempos y la accesibilidad al recurso, han conllevado a agudizar la escasez del recurso hídrico mayormente influenciado en su régimen y volumen por los impactos de deforestación y la erosión del suelo.
- La contaminación de los ríos en la Región viene cobrando cada vez mayor importancia, y tiene su origen principal en el crecimiento de los centros poblados urbanos. Es el río Urubamba, principalmente en su parte alta donde se denomina Vilcanota, el mas contaminado, estimándose que la población asentada en sus riberas produce 13.9 millones de m3/año de aguas servidas, siendo el Huatanay el segundo en importancia como afluente del primero; el cual presenta los indicadores por encima de los límites permisibles y siendo deficientemente tratadas en la planta de tratamiento de Saylla. La tendencia de la contaminación de este río tomará mayores dimensiones teniendo en cuenta el crecimiento urbano por el aumento en el abastecimiento del agua potables de 300 lts/seg, actualmente a 1000 lts/seg., en un periodo de 10 años.
Respecto a la contaminación hídrica por efecto de la actividad agropecuaria y el uso de de agroquímicos conlleva a una reflexión seria por ser esta cada vez creciente, en tanto que otro problema es mucho mayor el cual esta referido a que los cauces de los ríos denotan presencia de desechos sólidos (plástico, papel y otros). El Cusco produce 310 Tn/día de los cuales 50 Tn/día (16 %) van a parar a los cauces debido a una ineficiente recolección, transporte y disposición final de los desechos. Ninguno de los centros poblados en la región cuenta con un servicio de tratamiento de desechos sólidos o rellenos sanitarios adecuado y eficiente.
Se reportan altísimos grados de contaminación de recursos hídricos por la actividad minera informal que se encuentra concentrada en las alturas de la provincia de Espinar así como por la explotación de oro aluvial en la zona de Camanti (prov. de Quispicanchis), no se tiene mayor información sobre el grado de contaminación de recursos hídricos generada por la actividad de la Mina de Tintaya.
- El Proyecto Especial Regional Gas de Camisea, es un megaproyecto dependiente de la Presidencia del Gobierno Regional con planes, programas y metas especiales que se integran, y relacionan con el plan regional concertado al 2012 y con el presupuesto participativo del 2005. El PER Gas de Camisea, esta en una etapa de culminación de estudios y en la previa de la licitación internacional del Gaseoducto Regional al Cusco en el tramo Kepashiato – Quillabamba – Cusco- Combapata.
Se considera como Zonas Relevantes articuladas a la implementación de las tres esferas globales, con posibles impactos socio-ambientales, la localización de un área de bosque nuboso en el distrito de Echarati, ubicada entre el río Urubamba en el norte y el río Vilcabamba, la misma que carece de un inventario de la biodiversidad , además se recomienda el impulsar estudios de Zonificación Ecológica Económica y del planeamiento para el uso de la tierra, considerando que el área de estudio contiene paisajes naturales y culturales de valor nacional e internacional y son parte de una creciente red de áreas naturales protegidas.
Fuente: Gobierno Regional. Plan Estratégico de Desarrollo Regional Concertado Cusco al 2012. Cusco 2002 publicado en: AUTOEVALUACIÓN DE LAS CAPACIDADES REGIONALES DE CUSCO Y PUNO – PERU PARA EL CUMPLIMIENTO DE LOS ACUERDOS AMBIENTALES GLOBALES autor Mag. Rosa Urrunaga Soria. Blga. Liz Vergara Vargas. Presidenta de la Comisión Ambiental Regional del Cusco CAR- CONAM. Red Nacional de Promoción de la Mujer- Coordinación Cusco y Miembra de la CAR - Cusco