29 julio 2010

Reseña histórica de la Independencia del Perú

Desde finales del siglo XVIII, comenzaron a difundirse y crecer en toda América las ideas Liberales, en parte producto de la Revolución Francesa, y en parte dada la insostenible y calamitosa situación política y social del Imperio español a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.
La independencia del Perú, en concreto, se venía gestando localmente, al igual que en la Emancipación de toda la América española, a través de un proceso previo dentro de la sociedad peruana, inclusive mucho antes de la llegada de las corrientes libertadoras y sus ejércitos. Pero como hitos, suelen señalarse la fecha del 28 de julio de 1821 cuando el libertador José de San Martín, al mando de la Expedición Libertadora del Perú proveniente de Chile, declara desde Lima la independencia del Perú. Y la fecha del 9 de diciembre de 1824, fecha de la batalla de Ayacucho, que puso punto final a la guerra con la capitulación del último ejército realista del Perú. La diplomacia peruana consigue por último que España reconozca la independencia de la República del Perú el 14 agosto de 1879.
Las corriente libertadora del sur del continente provienente del Virreinato del Río de la Plata,
dio sus frutos con la independencia de Argentina, y posteriormente de Chile, bajo la figura del
general José de San Martín. En el norte, otro movimiento libertador se encontraba en curso
aglutinado bajo la forma de la república de la Gran Colombia amparada por el Libertador
Simón Bolívar. Pero los esfuerzos independentistas de ambos, y de sus tropas compuestas en el
sur por chilenos y argentinos, y en el norte por grancolombianos (venezolanos, colombianos,
quiteños), corrían permanente peligro, ya que un ejército realista junto a la armada española, se
mantenían en los cuarteles y puertos del Virreinato del Perú. Por tanto, para eliminar el peligro
latente de ese ejército superviviente, era de necesario lograr la independencia del Perú.
Antecedentes
Las ideas y acciones militares que culminaron el 9 de diciembre de 1824 con la Batalla de
Ayacucho, tuvieron figuradamente una gesta de más de tres siglos; podría decirse que
comienza paralelo con la conquista del Imperio Inca, el mismo 16 de noviembre de 1532, en
que Francisco Pizarro sorprende al inca Atahualpa, en Cajamarca, aquella aciaga tarde. Los
descendientes de los incas pretendieron, en varias ocasiones, retomar su país, reconquistar su
imperio e instalarse de nuevo en el gobierno. Unos lo hicieron inmediatamente; otros, en los
siglos XVII y XVIII. Ya en 1536 y hasta 1572 duró la gran resistencia de los incas de
Vilcabamba; esta acción comenzó con la huida de Manco Inca o Manco II de Cusco y terminó
con la ejecución de Túpac Amaru I. Posteriormente, se da la revolución de Túpac Amaru II y
las rebeliones del Alto Perú. Las huestes rebeldes pelearon contra los conquistadores y sus
aliados; sin embargo, los tuvieron en jaque porque habían aprendido el arte de la guerra al
estilo europeo, usaron la táctica de la guerra de guerrillas y se establecieron en Vilcabamba,
una zona de selva en el valle de La Convención.
Tres siglos después, con el desembarco del general José de San Martín en Pisco, las ideas
independentistas en el Perú, habían madurado lo suficiente como para emprender con éxito las
acciones diplomáticas y militares, tendientes a consolidar el anhelo de los pueblos del Perú y
de América toda. Entre 1809 y 1810, todos los patriotas (denominados así por sus ideas
liberales) de las colonias recurrieron a las armas con el objeto de lograr definitivamente la
independencia política. La guerra, por otro lado, en las antiguas colonias españolas, no fue
fruto de la imaginación militar. El proceso de independencia, en América, duró en definitiva,
casi un siglo; podría decirse que todas las naciones americanas lograron su independencia
entre 1811 y 1903: la mayor parte de los países de habla hispano y portugues de América
Latina lograron su independencia entre 1811 y 1830, a excepción de República Dominicana
(1844), Cuba (1898) y la separación de Panamá respecto de Colombia (1903).
En el siglo XVIII arreciaron las protestas y rebeliones, en el territorio del Virreinato del Perú y
fueron:
1. Azángaro, Carabaya, Cotabamba y Castrovirreyna.
2. Protestas de Vicente M. Chimo Cápac.
3. Protesta de los caciques de Paita.
4. Rebelión de Cacma Condori y Orco Huaranca.
5. Juan Vélez de Córdova.
6. Juan Santos Atahualpa
7. Revolución de Huarochirí.
8. Rebelión de Quito.
9. Rebelión de Sica sica.
10. Rebelión de Pacajes.
11. Protesta de La Libertad.
12. Respuesta de los indios cusqueños.
13. Rebelión de Huanuco.
14. Rebelión en el Valle Sagrado.
15. Rebelión en las alturas del Valle Sagrado.
16. Rebelión de José Gabriel Condorcanqui o Túpac Amaru II.
Entre la revuelta de José Gabriel Condorcanqui y la llegada del general José de San Martín al
Perú, se producen otras revueltas como las de José Quiroga, Javier Mendoza, José Antonio
Galán, Miguel Tovar, Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui, la conspiración del Cusco de José
Gabriel Aguilar, Manuel Ubalde y Manuel Velarde Ampuero.
Además de las revueltas anteriores, en el mundo se sucedieron otros hechos no menos
importantes y que tuvieron determinante influencia en las ideas independentistas en el Perú.
Ellos son la independencia de Norteamérica en 1776 y la revolución francesa de 1789.
Proceso emancipador y revueltas independentistas
Tacna y las expediciones argentinas del Alto Perú
Primera revuelta de Tacna de 1811
Unos años antes del desembarco y sabedores los patriotas peruanos del avance de las tropas
del Rio de la Plata (actual Argentina), y patriotas Altoperuanos por el Alto Perú (actual
Bolivia), los patriotas organizaron en Tacna un movimiento de carácter libertario contra el
virrey José Fernando de Abascal y Sousa, Marqués de la Concordia. El 20 de junio de 1811
(día de la batalla de Guaqui, en la que las tropas realistas al mando del General José Manuel de
Goyeneche vencieron a los independentistas rioplatenses), los patriotas, dirigidos por
Francisco Antonio de Zela, asaltaron los dos cuarteles militares realistas (así llamados los
españoles) de Tacna, proclamando a Zela comandante militar de la plaza, a Rabino Gabino
Barrios como coronel de milicias de infantería y al curaca Toribio Ara como comandante de la
división de caballería. El día 25 de ese mes, se supo en Tacna de la derrota de los patriotas
argentinos en la batalla de Guaqui, lo que causó desconcierto total en las tropas peruanas que
estaban en organización aún.
Aprovechando el desconcierto provocado por la noticia, los realistas tomaron preso a
Francisco Antonio de Zela al que llevaron a Lima y condenado a cadena perpetua, fue llevado
a la cárcel de Chagres, Panamá, donde murió el 28 de julio de 1821, a los 50 años de edad.
Segunda Revuelta de Tacna de 1813
El general argentino Manuel Belgrano reorganizó sus tropas independentistas derrotadas por
Goyeneche y los realistas del Virreynato del Perú en la batalla de Guaqui en la actual Bolivia.
El 14 de septiembre de 1812, se enfrentó a las tropas comandadas por el general Pío Tristan
venciéndolo, y deteniendo el avance del ejército realista sobre Tucumán. Seguidamente obtuvo
otra victoria en la batalla de Salta, por lo que Pío Tristan, capituló el 20 de febrero de 1813,
con lo que el ejército Argentino volvió a emprender otra ofensiva ocupando nuevamente el
Alto Perú.
El general español Joaquín de la Pezuela que había reemplazado al Teniente General José
Manuel de Goyeneche en La Paz, por disposición del virrey del Perú José Fernando de
Abascal y Souza, organizó una bien pertrechada partida contra el general Manuel Belgrano y
lo derrotó en la batalla de Vilcapugio el 1 de octubre de 1813 y luego en la batalla de
Ayohuma, el 14 de noviembre de 1813. El movimiento de Belgrano, fue detenido.
El tacneño Juan Francisco Pallardelli fue emisario de Belgrano en las coordinaciones que el
general argentino pretendió establecer en Perú. Junto a Juan Francisco Pallardelli, su hermano
Enrique Pallardelli conspiraba en Tacna y Enrique Peñaranda lo hacía en Tarapacá. Enrique
recibió sus instrucciones de Belgrano en Puno. El plan consistía en lograr el alzamiento de
todo el sur del Perú. Bajo el liderazgo de Enrique Pallardelli, los patriotas tacneños, el 3 de
octubre de 1813, se apoderaron de los cuarteles tacneños y apresaron al gobernador realista de
la provincia.
El intendente español de Arequipa, José Gabriel Moscoso, enterado de los acontecimientos,
envió una milicia colonial al mando de José Gabriel de Santiago. El ejército patriota les salió
al encuentro y producida la batalla de Camiara, el 13 de octubre, fueron derrotados los
patriotas que se replegaron a Tacna. A los pocos días se supo del fallido intento de Belgrano y
las tropas patriotas se volvieron a desorganizar. Enrique Pallardelli y unos cuantos seguidores,
huyeron hacia el Alto Perú, el 3 de noviembre de 1813, mientras que la plaza de Tacna era
tomada nuevamente por los realistas.
Los argentinos aún armaron otra tercera expedición al Alto Perú, al mando del general José
Rondeau. Las tropas argentinas lograron tomar las minas de Potosí, pero el 28 de noviembre
de 1815, pero sufrieron una derrota decisiva por las tropas realistas al mando de Joaquín de la
Pezuela en la Batalla de Sipe-Sipe.
Rebelión de Huánuco de 1812
La rebelión indígena de Huánuco del 22 de febrero de 1812 se dirigió contra el régimen
colonial. Las tropas del virrey se organizaron en Cerro de Pasco y se dirigieron a Huánuco,
produciéndose la batalla de Ambo el 5 de marzo de 1812. El intendente de Tarma, José
González Prada, el 10 de marzo, con un fuerte contingente realista, reconquistó Ambo. Los
patriotas abandonaron Ambo y Huánuco desabastecidas; los realistas entraron a ambas
ciudades el 19 de marzo de 1812. González Prada salió de la ciudad en persecución de los
insurrectos, que contaban con un ejército de 2.000 hombres. Los indígenas se dispersaron y los
cabecillas fueron capturados por González Prada, entre ellos, a Juan José Crespo y Castillo, al
curaca Norberto Haro y al alcalde pedáneo de Huamalíes, José Rodríguez, quienes fueron
enjuiciados sumariamente y ejecutados con pena de garrote. A otros se les desterró y muchos
fueron puestos en prisión.
Rebelión del Cusco de 1814
En 1814, se produce en el Cusco la rebelión del Cusco de 1814 que abarco una buena parte del
virreinato del Perú. La rebelión de 1814 se inicia con la confortación política entre el Cabildo
Constitucional y la Real Audiencia del Cusco. El primero era percibido como pro criollo y el
segundo como pro peninsular. En este enfrentamiento, surgió el liderazgo de los hermanos
Angulo quienes fueron encacerlados a fines de 1813. Para Agosto de 1814, los hermanos
Angulo y otros criollos se escaparon y controlaron políticamente la ciudad del Cusco. En esos
momentos, ya se habían aliado con el brigadier y Curaca de Chincheros Mateo Pumacahua.
Este último personaje fue uno de los grandes defensores de la monarquía española durante la
rebelión de Túpac Amaru II, y comandante de las milicias realistas en la batalla de Guaqui,
pero cambió radicalmente su postura beligerante movido por la pretensión de los liberales de
España imponiendo la Constitución de España de 1812 sobre el virreinato del Perú.
En una segunda fase de tipo militar, los hermanos Angulo y Pumacahua organizaron un
ejército divido en tres secciones: la primera de ellas fue enviada al Alto Perú, al mando de
León Pinelo y del cura argentino Ildefonso Muñecas, estas fuerzas rodearon La Paz con 500
fusileros y 20.000 indios armados con piedras y hondas, el 14 de septiembre de 1814. El 24 del
mismo mes, tomaron la ciudad. Los realistas fueron confinados en sus cuarteles y
aprovechando esto, volaron el polvorín; enfurecidos patriotas paceños, les dieron muerte. Para
reconquistar La Paz, marchó desde Oruro un regimiento español, con 1.500 fusileros y muchos
indios al mando del general español Juan Ramírez. Se enfrentaron en las afueras de La Paz, el
1 de noviembre de 1814, siendo derrotados los patriotas. Pinelo y Muñecas ordenaron a sus
tropas replegarse. Una parte de la tropa quedó dispersa en la región en la forma de guerrillas.
La segunda sección patriota se instaló en Huamanga, bajo el mando del argentino Manual
Hurtado de Mendoza y tenía por lugartenientes al clérigo José Gabriel Béjar y a Mariano
Angulo. Hurtado de Mendoza ordenó marchar a Huancayo, ciudad que tomaron pacíficamente.
El virrey Fernando de Abascal y Souza envió desde Lima tropa bien pertrechada y
disciplinada, pertenecientes al regimiento Talavera, bajo el mando del coronel Vicente
González. Se produce la batalla de Huanta, el 30 de septiembre de 1814, las acciones duraron
tres días, luego de los cuales los patriotas se replegaron, abandonando Huamanga. Se
reorganizaron en Andahuaylas y volvieron a enfrentarse a los realistas el 27 de enero de 1815,
en Matará, donde fueron de nuevo derrotados.
Gracias a los guerrilleros de Cangallo, los patriotas volvieron a reorganizarse. Los guerrilleros
lograron obstaculizar el avance realista. Entre tanto, Hurtado de Mendoza, logra formar una
fuerza con 800 fusileros, 18 cañones, 2 culebrinas (fundidas y fabricadas en Abancay) y 500
indios. Estas fuerzas son puestas al mando del siniestro José Manuel Romano, apodado
“Pucatoro” (toro rojo). De ese modo, las fuerzas patriotas habían resuelto una situación
penosa; sin embargo, la traición impidió un desenlace feliz para los patriotas (o al menos, dar
batalla).
José Manuel Romano, traiciona a Hurtado de Mendoza, dándole muerte y rindiéndose a los
realistas; ello provocó la dispersión de los patriotas y la captura de los cabecillas de la revuelta.
Las traiciones fueron un hecho común en la rebeliones independentistas de toda América. Las biografías de los actores sociales muestran que los cambios de bandos era algo común. En el
caso de los líderes locales sus filiaciones políticas están vinculadas a los conflictos locales que
se expresan en una mayor dimensión.
Angulo, Béjar, Paz, González y otros quienes fueron capturados y llevados al Cusco y ejecutados públicamente el 29 de marzo de 1815. La Corona tenía la política del escarmiento público como un mecanismo de evitar otros alzamientos.
El tercer agrupamiento patriota hizo su campaña en Arequipa y Puno, al mando del antiguo
brigadier realista Mateo G. Pumacahua. El ejército de Pumacahua, contaba con 500 fusileros,
un regimiento de caballería y 5.000 indios. Pumacahua, como Curaca de Chicheros, tenía un
gran dominio y liderazgo entre la población indígena.
Al Cusco fueron enviados los hermanos José y Vicente Angulo, con algún resguardo de indios
y negros leales. El control del Cusco era fundamental por motivos ideológicos y de logística.
Cusco, por múltiples mótivos, tenía una fuerte influencia sobre el Alto Perú. Y a su vez el Alto
Perú una vinculación colonial administrativa con la ciudad de Buenos Aires, uno de los
grandes centros revolucionarios de la década de 1810 en Sud América.
Mateo Pumacahua, se enfrentó exitosamente a los realistas en Apacheta, Arequipa el 9 de
noviembre de 1814. Tomaron prisioneros al intendente Moscoso y al mariscal realista
Francisco Picoaga, antiguo camarada de armas de la batalla de Guaqui. Los patriotas
ingresaron a Arequipa. Por presión de las tropas patriotas, el cabildo de Arequipa reconoció a
la Junta Gubernativa del Cusco, el 24 de noviembre de 1814. Pumacahua sabedor de la
cercanía de tropas realistas, deja Arequipa. El cabildo abierto de Arequipa se vuelve a reunir y
se apresura acordar lealtad al rey, el 30 de noviembre de ese año. Era normal, esos cambios de
“lealtad” en los dirigentes locales de esa época: siempre acordaban “lealtad” al sector que era
dueño de la plaza fuerte. Era una forma de garantizar la seguridad personal, familiar y de los
bienes, pero quedaba claro, que no había una inclinación ideológica, y menos una
predisposición para la lucha a favor de cualquier bando.
Sin la traba de una fuerza militar patriota y la expresada “lealtad” de la clase dirigente
arequipeña, las tropas realistas al mando de Juan Ramírez ingresaron a Arequipa el 9 de
diciembre de 1814. Luego de reponer fuerzas y de reforzar su milicia, el general Ramírez salió
de Arequipa en busca de los patriotas en febrero de 1815. Dejó como gobernador de Arequipa
al general Pío Tristan.
Ambos ejércitos, realista y patriota, se desplazaron por diversos parajes de los Andes,
buscando un lugar aparente para el enfrentamiento final. Ambos generales se mostraban muy
cautelosos. Hasta que el 10 de marzo de 1815, se encontraron en Puno, en la batalla de
Umachiri, saliendo vencedores los realistas. El triunfo realista se debió al correcto
equipamiento y más disciplinamiento de sus tropas. Hubo más de un millar de muertos en el
curso de la batalla.
Corrientes libertadoras
José de San Martín y la corriente procedente de Chile
La pacificación del sur del Virreinato Peruano permitió al Virrey del Perú la organización de
dos expediciones sobre el reino de Chile en la que los regimientos realistas de Arequipa
tuvieron su protagonismo junto a los batallones españolas de refuerzos. La primera expedición
durante el gobierno del Virrey Abascal permitió la reconquista de Chile en la Batalla de
Rancagua.
Tras el sorpresivo cruce de los Andes y el triunfo de las armas patriotas en la Batalla de
Chacabuco, otra vez se recurrió al Virreinato peruano para salvar la monarquía y una segunda
expedición realista parte en 1818 que lo intentó nuevamente en la batalla de Cancharayada,
pero finalmente fue destruida por José de San Martin en la batalla de Maipú, lo que debilitó
enormemente al Virreynato del Perú privándolo de sus mejores tropas.
Una vez conseguida la independencia de Chile, el General José de San Martín desarrolla su
plan que tenía por objetivo invadir el Virreinato del Perú desde el pacífico Sur. Esta empresa
en un principio sería financiada conjuntamente por los gobiernos de las Provincias Unidas del
Río de la Plata y de Chile. Debido a la situación de anarquía que se vivía entre Buenos Aires y
las provincias, el gobierno bonaerense se ve dificultado para sostener la empresa. De esta
manera, Buenos Aires solo aporta una parte del presupuesto necesario para la Expedición
Libertadora del Perú, siendo casi la totalidad de los costos asumidos por el gobierno de Chile,
al mando del Capitán General Bernardo O'Higgins. El gobierno de Chile determinó que el
mando de la expedición recaería en el célebre Libertador José de San Martín y el mando de la
escuadra en el marino escocés contratado Lord Thomas Alexander Cochrane.
Finalmente en 1820, San Martín y O'Higgins logran organizar la expedición que liberaría Perú
de la Corona Española. Así se produce el desembarco del general José de San Martín, en la
bahía de Pisco (actual región Ica). Los realistas no tenían una escuadra bien equipada, por lo
que una expedición patriota por el Océano Pacífico era una causa de temor a los realistas. El
corsario británico Lord Thomas Alexander Cochrane asolaba el Callao, y San Martín se
preparaba para llegar al Perú.
El 21 de agosto de 1820, se embarcó el Ejército Unido en Valparaíso a bordo de 6 navíos, bajo
bandera chilena. Contaba con un ejército de 4.118 efectivos de los cuales el 50% eran negros
libertos. El 7 de septiembre la expedición libertadora estuvo frente a Paracas, en la bahía de
Pisco en la actual región Ica en el Perú y el día 8 de septiembre de 1820, desembarca y ocupa
Pisco. Desembarcado, San Martín dirigió una proclama a sus tropas y estableció un código de
ética a sus tropas para el mejor comportamiento de las mismas durante la campaña que iba a
iniciar. Un destacamento desembarcado tomó posiciones en Chincha.
El 14 de septiembre de 1820, el virrey del Perú, Capitán General Joaquín de la Pezuela, que
había jurado cumplir la Constitución Liberal de 1812, por orden de Fernando VII, envió una
carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones. El día 15, San Martín aceptó entrar en
negociaciones. A partir del día 25 de septiembre, los patriotas y realistas entran en primeras
negociaciones en lo que se ha denominado las Conferencias de Miraflores y que concluyeron
el 4 de octubre sin llegar a ninguna conclusión.
El 21 de octubre de 1820 el General José de San Martín crea la bandera del Perú.
Proclamación de la independencia del Perú
El ejército realista al mando del general José de Canterac, ya había dejado Lima, rumbo a la
sierra, el 25 de junio de 1821. Álvarez de Arenales fue enviado en su persecución. El ejército
patriota, estaba a punto de presentar una batalla frontal, cuando el general San Martín, lo
impidió: era indudable que San Martín no deseaba un enfrentamiento frontal con las tropas
españolas.
El 5 de junio de 1821, el nuevo virrey del Perú capitán general José de la Serna e Hinojosa,
anunció a los limeños que abandonaba Lima para refugiarse en el Callao, al amparo de la
fortaleza del Real Felipe.
Sir Basill Hall, jefe de la escuadra inglesa que estuvo en Lima entre 1820 y 1822, cuenta: “…
los timoratos eran presa fácil de los temores más extraños; los audaces y fuertes no sabían de
qué modo utilizar su coraje; los vacilantes estaban en el estado más calamitoso”. Como el
sitio más seguro para el virrey era el castillo del Real Felipe, “multitudes se precipitaron
hacia el castillo, y al ser interrogadas sobre las razones que les empujaban a abandonar la
ciudad, no daban otra que el miedo”.
Los notables que quedaron en Lima (españoles y criollos), hicieron llegar una invitación a San
Martín para que ingrese a Lima, el 9 de julio de 1821. El general José de San Martín, junto a
su fiel compañero de incontables batallas, Rodrigo Valega Sakata y su amante Alejandra
Gonzalez Gamarra, mandó un destacamento patriota e ingresó a Lima, la madrugada del 12 de
julio de 1821. Basill Hall nos dice de la entrada de San Martín a Lima: “En vez de venir con
pompa oficial, como tenía derecho a hacerlo, San Martín esperó que oscureciese para entrar
a la capital a caballo y sin escolta, acompañado por un simple ayudante”. Dos días después lo
hizo el grueso del ejército patriota.
Ya en Lima, el general José de San Martín y Matorras, invitó al Cabildo a jurar la
independencia, que se cumplió el 15 de julio de 1821. El 17 de julio fue recibido en la ciudad
el almirante Lord Cochrane. El sábado 28 de julio de 1821, en una ceremonia pública muy
solemne, José de San Martín y Matorras, proclamó la independencia del Perú. Primero lo hizo
en la Plaza de Armas, después den la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de
los Descalzos. Según testigos de la época, a la plaza de armas asistieron más de 16.000
personas.
El libertador con una bandera peruana en la mano, exclamó:
"EL PERÚ DESDE ESTE MOMENTO ES LIBRE E INDEPENDIENTE POR LA
VOLUNTAD GENERAL DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA DE SU CAUSA
QUE DIOS DEFIENDE".
VIVA LA PATRIA ! VIVA LA LIBERTAD !
VIVA LA INDEPENDENCIA"
José de San Martín, el 28 de julio de 1821
Basil Hall, al comentar la ceremonia, culmina:
“Sus palabras fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles
adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre
aclamaciones como nunca se había oído en Lima”.
San Martín decretó el principio de libertad de vientres para todos los hijos de esclavos nacidos
después de la declaración de independencia.
Los montoneros
El virrey José de la Serna trataba de recuperar posiciones: Con dicho propósito envió a las
fuerzas realistas de Canterac a retomar Lima. Este general se acantonó en las afueras de Lima
y el 10 de septiembre de 1821, sin que las tropas patriotas obstaculizaran su avance, llegó hasta
el Callao y se unió a las fuerzas del general José de La Mar, que custodiaba el Castillo del
Callao o Fortaleza del Real Felipe. Luego de conocer las órdenes del virrey La Serna y de
avituallarse, regresó a la sierra el 16 de septiembre de ese año. No logró retomar Lima, pero se
paseó por ella.
El alto mando patriota que contaba con 7.000 efectivos y 3.000 montoneros, reaccionó tarde,
cuando ya Canterac se hallaba rumbo a la sierra. Las tropas patriotas al mando del general
Guillermo Millar las persiguieron, produciéndose escaramuzas entre la vanguardia del ejército
patriota y la retaguardia del ejército realista. Estos choques produjeron gran merma en el
ejército realista, principalmente por desbande y por la acción de los montoneros.
Canterac y La Serna, lograron reunirse en Jauja el 1 de octubre de 1821. En el bando patriota,
el almirante Lord Cochrane por disposición de San Martín, se retiró del Perú el 10 de mayo de
1822, siendo reemplazado por el vicealmirante Martín Jorge Guise en el mando de la escuadra.
El motivo del retiro de Lord Cochrane, fue que este almirante consideraba que “el protectorado
que estaba ejerciendo San Martín carecía de decisión, se mostraba dubitativo y su contribución
no era realmente apreciada ni aprovechada”.
Simón Bolívar y la corriente procedente de la Gran Colombia
El Libertador (Título otorgado por vez primera en Mérida - Venezuela) Simón Bolívar
Tras la independencia del norte Peruano y la capital Lima por José de San Martin, el virrey la
Serna estableció su sede de gobierno en el Cusco. Así, mientras la costa y el norte del Perú
eran independientes, la sierra peruana y el Alto Perú seguían siendo realistas. La conclusión de
la independencia del Perú vendría con la intervención de la Gran Colombia.
Luego de la Batalla de Pichincha, la Gran Colombia había eliminado la mayoría de los
contingentes realistas en su territorio y la amenaza mayor paso a ser el Perú, donde en la sierra
se encontraba el último ejército realista superviviente y donde el gobierno del Protector José de
San Martín había sentado las cimientos independizando Lima y el Norte Peruano.
Simón Bolívar había logrado aprovechar la poderosa base de la Gran Colombia que le
permitiría cerrar el proceso emancipador en el Perú que luego del impulso que significo las
campañas de San Martin en Chile, lucia estancado en el Perú por los conflictos internos en que
se sumergió el gobierno de la República del Perú, y más tarde por la inestabilidad del
protectorado tras la retirada de San Martín. Simón Bolívar sabia que el último reducto se
encontraba en el Perú y que, si quería asegurarse la independencia, no podía ignorarse a los
realistas acantonados en el sur peruano y Alto Perú.
En la Entrevista de Guayaquil los dos libertadores trataron el tema de a quien correspondía la soberanía sobre la Provincia Libre de Guayaquil, pero más importante aun cual seria la solución para la independencia del Perú y cual seria el sistema político que se instalaría: uno monárquico constitucional como deseaba San Martín, o Republicano como lo quería Bolívar.
Pero siempre ambos sistemas independientes de España. La entrevista se saldó favorablemente
para los intereses de la Gran Colombia que ratificó su anexión de Guayaquil.
Ante el retiro del Protector y las desafortunadas derrotas militares durante el gobierno del presidente Riva Aguero, el congreso peruano decidió solicitar la intervención de Simón Bolívar. Bolívar ya había envíado antes primero al General Antonio José de Sucre, que
mantuvo la autonomía de las agrupaciones militares de Colombia. Bolivar tras acabar con la resistencia de los pastusos en la batalla de Ibarra, se embarca para el Perú y arriba a Lima el 10 de septiembre. Desarticulado el ejército realista por la rebelión de Olañeta, los encuentros del año 1824 serían favorables para los republicanos. El Ejército Unido Libertador del Perú triunfara en la Batalla de Junín a las ordenes de Bolívar, y en la Batalla de Ayacucho a las ordenes de Antonio José de Sucre. Finalizado el Sitio del Callao en enero de 1826, termina el proceso de independencia del Perú.
Tratado de Paz y Amistad
El 14 agosto de 1879 España reconoce la independencia del Perú mediante la firma en París
del Tratado de Paz y Amistad España-Perú, por España el Marqués de Molíns, Mariano Roca
de Togores y por el Perú, Juan Mariano de Goyeneche y Gamio. España envía como su primer
embajador en Lima a Emilio de Ojeda.
Fuente: Independencia del Perú elaborada por Lic. Verónica Astrid Karam Enríquez. Universidad Nacional Autónoma de México.

2 comentarios:

Alonso dijo...

nuestra tierra es hermosa. He aqui una prueba de ello.

http://blogs.elcomercio.pe/ombligodelmundo/2007/10/la-cusquena.html

Juan Ignacio Vargas dijo...

Estimado César:

Intersante artículo acerca de la emancipación peruana. Por si le interesa le envío un enlace sobre el libro "Un hombre contra un continente": http://averiguelovargas.blogspot.com/2010/11/presentacion-del-libro-un-hombre-contra.html

Saludos cordiales,