25 septiembre 2008

Diagnóstico del Ecoturismo en el Perú

Este acápite tiene como objetivos reconocer los atractivos, actuales y potenciales, que posee el Perú para el ecoturismo y hacer una evaluación de la infraestructura turística existente y necesaria para el desarrollo del ecoturismo.
Si bien el Perú cuenta con una riqueza impresionante de recursos naturales, históricoarqueológicos y culturales, existen serios problemas y dificultades en cuanto a alojamiento, transporte, recursos humanos y servicios en general, que deben solucionarse para alcanzar los estándares internacionales que exige el ecoturista.
Un adecuado punto de partida para el análisis interno del sector es la elaboración de un inventario de recursos para el ecoturismo, que identifique no sólo los recursos naturales y culturales, sino también la infraestructura y servicios para ecoturismo existentes y los que deberían implementarse. Un ejemplo de cómo inventariar los recursos se presenta a continuación en la siguiente tabla elaborada sobre la base de la propuesta de Patterson para evaluar los recursos vinculados a un negocio ecoturístico. Dicha tabla permitiría evaluar el potencial de una zona, ya que considera la existencia de recursos y su estado en el momento de la evaluación.
Oferta Turística: Recursos Naturales, Históricos y Culturales
Los principales atractivos turísticos con que cuenta el Perú, y por los que actualmente es conocido en el mundo, son históricos, culturales y naturales. Tradicionalmente, ha sido el patrimonio arqueológico la principal atracción turística, sin embargo, las preferencias del mercado internacional están cambiando, y la tendencia se orienta hacia nuevos tipos de turismo y nuevos destinos turísticos, como es el caso de los atractivos naturales, especialmente aquellos poco intervenidos por la acción humana.
Los recursos naturales del Perú, principalmente la biodiversidad o diversidad biológica, se convierten en atractivos que pueden permitir captar la atención de los turistas, especialmente ecoturistas. Por otro lado, si bien es cierto que en la mayor parte del territorio peruano se puede desarrollar ecoturismo por la gran diversidad de flora y fauna, las Áreas Naturales Protegidas son especialmente privilegiadas para esta práctica, como se verá más adelante.
A. Biodiversidad
La biodiversidad o diversidad biológica es un concepto que engloba a todos los seres vivos de la Tierra. El Perú es un país privilegiado por la abundante diversidad de recursos que posee: de los 103 ecosistemas conocidos, Perú tiene 84. El país posee, además, el 18.5% de las especies de aves del mundo, el 9% de las especies animales, el 7.8% de plantas cultivables, entre otros.
En el país se calculan unas 25,000 especies de flora (10% del total mundial) de las cuales un 30% son endémicas. Es el quinto país en el mundo en número de especies; primero en número de especies de plantas de propiedades conocidas y utilizadas por la población (4,400 especies); y primero en especies nativas domesticadas (128).
En lo referente a fauna, es el primero en peces (2,000 especies, 10% del total mundial); el segundo en aves (1,730 especies); el tercero en anfibios (330 especies); y el tercero en mamíferos (462 especies).
Gracias a todas estas condiciones citadas, el Perú está considerado entre los doce países de mayor diversidad de la Tierra, conocidos como "países megadiversos", por su “… riqueza en ecosistemas, especies, recursos genéticos y culturas aborígenes con conocimientos resaltantes…” (CONAM: GEO 2000). La megadiversidad coloca al país en una situación privilegiada que interesa a los ecoturistas (ver tabla 3). Como ejemplo, se puede citar que sólo el mercado de observadores de aves en los Estados Unidos se estima en mayor a 60 millones de personas, de los cuales más de 20 millones viajan al menos una vez al año.
Sin embargo, en el país no se hace un uso sostenible de dichos recursos. Así, por ejemplo el número de especies amenazadas o en peligro se ha incrementado en los últimos años:
…en el caso de la fauna silvestre, el número de especies amenazadas o en peligro ha incrementado de 162 en 1990 a 222 en 1999; de ellas el 12% se encuentran en peligro de extinción propiamente dicho, 21% se encuentran en situación vulnerable, 27% están en situación rara y 40% en situación indeterminada. (CONAM: op. Cit.)
Además, en el Perú, la presencia de la Cordillera de los Andes da origen a numerosos pisos altitudinales, lo que implica una gran diferencia de ecosistemas y paisajes, que por un lado posibilitan la gran biodiversidad, pero también permiten a cualquier persona en periodos de tiempo relativamente cortos cambiar por completo de entorno geográfico. Por ejemplo, se puede pasar en ocho horas desde la franja costera limeña hasta Chanchamayo -la selva alta-,
pasando por las cumbres alto andinas de Ticlio.
Ante esta realidad el ecoturismo se presenta como una alternativa para promover y garantizar el uso sostenible de los recursos, aprovechando la creciente demanda mundial por atractivos de este tipo y su propuesta de otorgar un valor al recurso.
Áreas Naturales Protegidas - ANP
Para el desarrollo del ecoturismo, el territorio peruano cuenta con innumerables recursos con posibilidades de responder a la demanda internacional. Las Áreas Naturales Protegidas (ANPs) son lugares privilegiados para desarrollar esta actividad, en primer lugar porque son representativas de la biodiversidad del país y porque han sido establecidas con objetivos de conservación. El ecoturismo constituye una contribución al sustento y manejo adecuado de estas áreas, en favor del cumplimiento de los objetivos específicos de cada unidad de conservación. Por supuesto, no se debe priorizar el ecoturismo ante los objetivos de conservación del área, sino que debe ser una herramienta de apoyo y fomento para la consecución de dichos objetivos.
Enseguida se mencionarán algunos conceptos y criterios, que sobre el manejo de las Áreas Naturales Protegidas existen en el país.
Según el Reglamento de Áreas Naturales Protegidas, éstas son:
“…los espacios continentales y/o marinos del territorio nacional reconocidos, establecidos y protegidos legalmente por el Estado como tales, debido a su importancia para la conservación de la diversidad biológica y demás valores asociados de interés cultural, paisajístico y científico, así como por su contribución al desarrollo sostenible del país.” (Reglamento de Áreas Naturales Protegidas. DS 038-2001-AG, Titulo Primero, Articulo 1ro.)
El conjunto de áreas naturales constituyen el Sistema Nacional de Áreas Protegidas por el Estado (SINANPE), administrado por Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA).
Estas áreas pueden agruparse en nueve categorías que, a su vez, se distinguen entre las de uso indirecto y las de uso directo. Las de uso indirecto implican un uso restringido:
“Son áreas protegidas de uso indirecto, las que permiten la investigación científica no manipulativa, la recreación y el turismo, en zonas apropiadamente designadas y manejadas para ello. En estas áreas no se permite la extracción de recursos naturales, así como modificaciones y transformaciones del ambiente natural.” (Ley de ANP: 1997)
En este grupo se consideran los Parques Nacionales, Santuarios Nacionales y Santuarios Históricos. El grupo de las áreas de uso directo considera un uso sostenible de los recursos:
“Áreas protegidas de uso directo son aquellas que permiten el aprovechamiento o extracción de recursos, prioritariamente por las poblaciones locales, en aquellas zonas y lugares y para aquellos recursos, definidos por el plan de manejo del área. Otros uso y actividades que se desarrollen deberán ser compatibles con los objetivos del área.” (ibid)
Dentro de este tipo de áreas de uso directo se encuentran las Reservas Comunales, Reservas Nacionales, Cotos de Caza, Refugios de Vida Silvestre, Reservas Paisajísticas y Bosques de Protección.
El Estado, adicionalmente, puede establecer Zonas Reservadas, áreas de protección de carácter temporal en donde se desarrollan investigaciones y estudios que permitan determinar su categoría definitiva y la extensión del área que debe quedar protegida.
Dentro de los principales objetivos de manejo de las áreas protegidas se considera en la mayoría de los casos el turismo y la recreación.
El SINANPE cubre un 13.9% de la superficie del territorio nacional (Ver Anexo 3), pero debe tomarse en cuenta que de este porcentaje un 64% está compuesto por zonas reservadas, las cuales no tiene carácter definitivo. Por lo tanto, sólo un 5% del territorio nacional se encuentra protegido de manera definitiva.
Por otro lado, aproximadamente el 78% de la superficie protegida se ubica en selva, lo que representa el 18% del territorio de dicha región.
El manejo de las ANP se basa en sus respectivos planes maestros, un instrumento de planificación en el que se definen la zonificación, las estrategias y las políticas generales para la gestión del área, entre otros aspectos. Dentro de estos documentos se define el uso público y turístico de cada área, en función de sus objetivos y características específicas. La mayoría de planes maestros contempla la existencia de una zona de uso turístico delimitado y de un plan de uso turístico a fin de prevenir eventuales daños. Sin embargo, actualmente sólo dos de las cincuenta y tres áreas protegidas cuentan con un plan de uso turístico: el Parque Nacional del Huascarán y la Reserva Nacional Pacaya Samiria.
Respecto al uso turístico de las áreas protegidas, tal como se mencionó no es el objetivo de su creación, y esto debe permanecer siempre presente en el momento de fomentar el uso ecoturístico del área; de lo contrario se puede llegar a alterar las prioridades y considerar que su fin es precisamente el ecoturismo. Asimismo, se debe tener presente que el ecoturismo no se desarrolla exclusivamente en áreas protegidas, sino que es también una alternativa para otras áreas naturales que no se encuentran protegidas por el Estado. El tomar en cuenta estas otras áreas es una forma de disminuir la presión que por uso turístico puede llegar a ejercerse sobre las áreas protegidas, y permite fomentar en los habitantes de zonas no protegidas una nueva valoración de los recursos naturales, promoviendo su uso sostenible y su conservación.
De igual forma es necesario resaltar, que no todo el turismo que se da en la actualidad en las áreas protegidas del país es ecoturismo. Áreas como Paracas y Lachay cuentan con una importante afluencia de turismo masivo o excursionistas, quienes incluso desconocen por qué ambas zonas son áreas protegidas y más bien consideran que el pago al ingreso se hace por ciertos servicios para el visitante, -servicios como estacionamiento, vigilancia, alimentos y bebidas, que esperan encontrar en el área y que, obviamente, no existen-.
Actualmente, las áreas protegidas con mayor cantidad de visitantes son: el Parque Nacional Huascarán, el Santuario Histórico de Machu Picchu, la Reserva Nacional de Lachay, la Reserva Nacional de Paracas, y la Zona Reservada de los Pantanos de Villa. Dichas zonas concentraron el 88% del total de visitantes entre 90 y 99.
En las áreas naturales protegidas se cobra un derecho, las tarifas varían de acuerdo a diversas condiciones que se presentan. En lo que respecta a ingresos, el Parque Nacional Huascarán, el Parque Nacional del Manu, la Reserva Nacional de Paracas, el Parque Nacional Bahuaja Sonene, la Reserva Nacional Pacaya Samiria y el Parque Nacional Tingo María
tuvieron un ingreso por turismo en el año 2000 de $505,000 dólares americanos. En esta cantidad no se contemplan Machu Picchu que reporta directamente al Instituto Nacional de Cultura (INC), ni los Pantanos de Villa que lo hace a Servicios de Parques de Lima (SERPAR LIMA).
Si bien, en algunos casos las cantidades recaudadas en un área protegida pueden ser altas por el constante flujo de turistas, como en Paracas, esos ingresos pasan al SINANPE, que los distribuye de acuerdo a sus propias condiciones. Este sistema permite mantener áreas que no cuentan con un flujo turístico o que aún no tienen ese uso; no obstante, las áreas con una presencia importante de turistas afrontan serios problemas de falta de presupuesto para control, patrullaje, educación ambiental e interpretación. Además, el número de guardaparques es reducido y no se dan abasto para manejar adecuadamente a sus visitantes.
Como ejemplo citaremos el caso del Parque Nacional Huascarán que en el año 2001 recibió 70,000 visitantes, con una marcada estacionalidad que reporta 100 visitantes diarios en temporada baja y 4000 visitantes diarios en temporada alta. Sin embargo, el Parque cuenta sólo con 13 guardaparques para asumir la responsabilidad de controlar el área (340,00 Hectáreas) en ambas temporadas.
Por otra parte, en muchas áreas protegidas no se cuenta con folletos ni adecuados centros de interpretación que permitan comprender al visitante la importancia, el valor del área y por qué se trata de una zona protegida por el Estado. De igual manera, en la mayoría de los casos no existen señales que indican las diversas zonas del área de acuerdo a sus objetivos (conservación, uso turístico, recuperación, entre otras), ante esta carencia algunas veces los visitantes ingresan y circulan por zonas no autorizadas.
Se considera en la categoría menores a aquellas personas con una edad no mayor a doce (12) años de edad; el personal del ANP solicitará la acreditación de dicha condición cuando lo considere necesario.
Cabe resaltar que el desarrollo del Ecoturismo dentro de Areas Naturales Protegidas cuenta actualmente con importantes herramientas de aplicación contenidas en el Reglamento de la Ley de Areas Naturales Protegidas DS N° 038-2001-AG para temas como Modalidades de Turismo y Recreación en ANPs, Capacidad de Carga, etc.; como para la Prestación de Servicios Económicos Turísticos y Recreativos dentro de ANPs referida a concesiones por invitación del INRENA o a solicitud, características de un proyecto ecoturístico, desarrollo de actividades turísticas por Comunidades Nativas y Campesinas, entre otras.
C. Diversidad Cultural y Cultura Viva
Además de los ya reconocidos atractivos arqueológicos e históricos del Perú, la variedad de pueblos, etnias y sus ancestrales costumbres y tradiciones obligan a hablar de la diversidad cultural del Perú. Es decir, de su riquísima cultura viva, que sin duda, es otro recurso turístico interesante, con una acogida creciente en los últimos años.
Como ejemplo, el país cuenta con 42 grupos étnicos distintos en la Amazonía, 12 familias lingüísticas y 45 lenguas vivas. El mapa del Anexo 4 permite apreciar la gran diversidad cultural reunida en el territorio peruano.
En el país se da un mestizaje de culturas y costumbres que se manifiestan en muchos ámbitos de la vida diaria como: las celebraciones religiosas, las fiestas populares, los mitos y leyendas, la artesanía, las formas de trabajar la tierra, el uso de los productos agrícolas, la medicina tradicional, las creencias y hasta en la gastronomía. Este crisol cultural, generalmente refugiado en áreas rurales, es un excelente complemento para aquellos que vienen a hacer ecoturismo en el Perú.
Parte de los atractivos es también nuestra riqueza histórica y arqueológica, ya que el Perú es un país en cuyo territorio se desarrollaron sociedades complejas con una antigüedad superior a los 1500 a.C. De este pasado han quedado como legado impresionantes monumentos arquitectónicos y diversas piezas artísticas, pero sobre todo una gran variedad de tradiciones, costumbres, y la relación entre el hombre y la naturaleza que forman parte de la riqueza de los pueblos que integran el Perú.
Por lo tanto, no se debe perder de vista su incorporación como atractivo, que si bien no es el motivo principal del viaje para el ecoturista, enriquece notablemente la experiencia al ofrecer la posibilidad al visitante de conocer el uso ancestral de los recursos que hace cada grupo humano.
Características de los Servicios e Infraestructura Turística
A. Alojamiento
Un primer rubro muy importante a tomar en cuenta es el de alojamiento. El Ministerio de Industria, Turismo, Integración y Negociaciones Comerciales Internacionales (MITINCI) es el órgano gubernamental encargado de regular y normar los distintos tipos de hospedaje en el país.
Para ello se aprobó el 13 de julio de 2001 el Reglamento de Establecimientos de Hospedaje (D.S. 023-2001-MITINCI). Dicho instrumento legal especifica que un alojamiento se puede clasificar en:
x Hotel
x Apart-Hotel
x Hostal
x Resort
x Ecolodge
x Albergue
Adicionalmente, los establecimientos son categorizados de acuerdo con el sistema de número de estrellas (hasta un máximo de cinco, que corresponde al nivel superior), sobre la base del cumplimiento de una serie de requisitos básicos para cada categoría.
Sin embargo, un gran número de establecimientos no se encuentran clasificados ni categorizados, algunos ni siquiera han sido registrados ante el MITINCI. Este hecho dificulta la evaluación de los servicios de hospedaje en función a los requerimientos de actividades de ecoturismo, ya que es lógico pensar que dentro de éstos, algunos podrían estar alojando a ecoturistas. Mientras no se cuente con datos estadísticos sobre este importante grupo de establecimientos, y una mayor facilidad para el acceso a esta información, no se puede tener una idea clara sobre la oferta de hospedajes para el ecoturismo.
La situación actual de los establecimientos en los departamentos de Madre de Dios, Ucayali y San Martín son un claro ejemplo de la problemática en el sector mencionada anteriormente . En 92% de los establecimientos de hospedaje en Madre de Dios no se encuentra clasificado ni categorizado por MITINCI; lo mismo ocurre con los establecimientos de hospedaje sin clasificar ni categorizar en Ucayali (87%) y en San Martín
(88%), como se observa en los cuadros 2 y 3, respectivamente. Más aún, gran porcentaje de estos está ubicado en ANPs donde el Reglamento de Hospedaje no tiene aplicación. No obstante, muchos de ellos reciben importantes números de visitantes, quienes al parecer no basan su elección actual en la clasificación otorgada por el Estado.
La pregunta que emerge enseguida es por qué la mayoría de establecimientos de hospedaje no se clasifican ni categorizan. Una de las tantas respuestas a esta cuestión es que no cumplen con los requisitos exigidos por cada clasificación y categoría, y a otros no les fue exigida al instalarse inicialmente.
No obstante, otras consideraciones prácticas deben ser tomadas en cuenta. En primer lugar, es necesario preguntarse si ciertos requisitos exigidos por el MITINCI se ajustan a la realidad nacional y al medio en el que operan los negocios. Por ejemplo, para obtener una mayor categoría, se exige la existencia de sistemas de aire acondicionado, aún cuando el establecimiento se localice en una región de temperaturas muy bajas durante todo el año, como es el caso de Puno; de la misma manera, se exige el uso de sistemas de calefacción en zonas de Selva. Para la mayoría de estos negocios, el ajustarse a estándares internacionales no necesariamente significa un mayor beneficio en relación con el costo necesario para adecuarse a requisitos tan exigentes. Por otro lado, se debe investigar si los establecimientos encuentran ventajas tangibles al clasificarse y categorizarse según la normatividad vigente del sector.
Es necesario entonces formular las normas que regulen las actividades del sector de manera que se ajusten a la realidad nacional y de manera tal que signifiquen beneficios tanto para los empresarios como para los visitantes, en general.
Más aún, el reglamento de Establecimientos de Hospedaje ya incluye la clasificación de “Ecolodge”.
j) Ecolodge: Establecimiento de Hospedaje Clasificado y Categorizado donde se presta habitualmente el servicio de alojamiento no permanente, al efecto que sus huéspedes o usuarios pernocten en dicho local, cuyas operaciones son turísticamente dependientes de la naturaleza y el paisaje, reuniendo y aplicando los principios del Ecoturismo. Básicamente debe ofrecer al huésped o usuario, una experiencia educacional y participativa, debiendo ser operado y administrado de una manera sensible a todo lo relacionado con el cuidado y protección del medio ambiente. (MITINCI, DS 023-2001-MITINCI).
En consecuencia, un Ecolodge se ajustaría perfectamente para la práctica del Ecoturismo. El reglamento especifica los requisitos mínimos (obligatorios) que deben cumplir los Ecolodges, así como las consideraciones generales. Entre los requisitos mínimos obligatorios, cabe resaltar los dos siguientes:
. “Las paredes del área de ducha deben estar revestidas con material impermeable de calidad comprobada.”
. “Ventilador en cabañas o bungalows: Obligatorio”
Sin embargo y no menos importantes son los conceptos mencionados en la sección de “Consideraciones Generales”, como:
“... la generación de energía, que preferentemente debe ser de fuentes renovables, como la solar, eólica, etc., así como implementar su gestión de residuos.” (MITINCI: Reglamento de Establecimientos de Hospedaje, Anexo 5, Consideraciones Generales)
De la misma manera, si bien en la sección de requisitos mínimos del Anexo 5 del reglamento se
alude a la obligatoriedad del empleo de “... guías especializados en ecoturismo, conocedores de las comunidades nativas, la fauna y flora locales...” y una “... oferta gastronómica con énfasis en la gastronomía local...”; no se hace mención a la participación activa de la población local en estas actividades ni en otras, ni los niveles de dicha participación en la gestión y toma de decisiones.
Pese a la existencia legal de la categoría de Ecolodge, hasta la fecha ningún empresario hotelero se ha acogido a la norma, y han preferido mantenerse bajo la categoría de “Albergues”. Una de las razones que explica lo anterior se debe a que el criterio principal para la toma de decisiones de los empresarios hoteleros ecoturísticos es la satisfacción de las exigencias del mercado internacional. En ese sentido, no consideran aún que la clasificación de Ecolodge les ofrezca algún valor agregado en la gestión y promoción de sus establecimientos. Más aún, al cumplir con los requisitos que menciona el Reglamento, se puede perder aquello que sus clientes buscan: el acercamiento con la naturaleza y la esencia misma del negocio.
Como alternativa, mucho se menciona en la actualidad la implementación de un sistema de certificación turística, que en todo caso se complementaría con el sistema de clasificación y categorización, en cuanto a establecimientos de hospedajes, pero que tiene como principal objetivo certificar la sostenibilidad de las operaciones de la empresa, lo cual evidentemente le da un valor agregado a la calidad del establecimiento.
Cabe mencionar que algunos albergues ubicados en zonas de selva llevan a cabo prácticas que
vale la pena resaltar, en la medida que se acercan a los principios del ecoturismo:
x uso de insumos biodegradables
x arquitecturas de bajo impacto ambiental y visual
x mínimo impacto en la fauna y flora locales
x consumo de materiales locales
x insumos locales
x Involucramiento de comunidades locales
Todas estas prácticas se utilizan y difunden dentro de la promoción de la empresa, ya que son elementos que le dan un valor agregado importante al alojamiento ante los ojos del mercado ecoturístico. Sin embargo, existen otros albergues en las mismas zonas que realizan turismo de naturaleza, en las cuales no se observan prácticas de sostenibilidad como las anteriores, lo cual perjudica definitivamente a quienes invierten esfuerzo y dinero para acercarse a un modelo sostenible de ecoturismo.
B. Accesibilidad
La geografía peruana, marcada por los Andes y la selva amazónica, constituye un reto para el diseño y mantenimiento de carreteras. Este hecho determina especiales características al transporte terrestre en el país, como son la lentitud y las dificultades para acceder a muchas zonas del territorio nacional.
El ecoturismo generalmente busca áreas naturales poco impactadas, con gran biodiversidad y belleza paisajística; muchas zonas del Perú cuentan con esas características, pero llegar a éstas constituye un verdadero desafío. Por lo tanto, la accesibilidad a los destinos debe ser un criterio importante a tomar en cuenta al diseñar un proyecto ecoturístico. Hay que resaltar que una gran parte de los ecoturistas no están dispuestos a invertir uno o dos de sus días de viaje sólo en movilizarse por tierra hasta su destino final; sin embargo, valoran los cuidados tomados al ingresar a estos parajes. Por lo tanto, las conexiones, los medios de transporte, el tipo de facilidades son aspectos esenciales al considerar el potencial ecoturístico de un área.
El transporte aéreo puede convertirse en un factor clave para planificar actividades de ecoturismo en una región. En el país, las compañías de aviación ofrecen vuelos regulares sólo en los aeropuertos de las siguientes ciudades:
Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Chiclayo, Cuzco, Huánuco, Iquitos, Juliaca, Lima, Piura, Pucallpa, Puerto Maldonado, Tacna, Tarapoto, Trujillo, Tumbes
En vista de lo anterior, se hacen necesarios: aeropuertos, aeródromos y helipuertos, que faciliten la movilización rápida de los visitantes a aquellas zonas que se consideren polos de desarrollo ecoturístico.
En la zona de Selva, el medio de transporte más importante es el fluvial, el cual está condicionado por el clima; siendo el periodo de crecida en el que se puede navegar con relativa seguridad. De igual manera, en muchos casos se trata de largas horas en bote, para lo cual el visitante requiere no sólo de toda la seguridad posible (chalecos salvavidas, combustible suficiente, radio, un motorista entrenado y otras condiciones), sino también comodidad durante el viaje (asientos adecuados, techos para protección del excesivo calor y la lluvia, agua, alimentos, entre otros).
C. Servicios para las operaciones de ecoturismo
El presente estudio considera “servicios” lo necesario para el desarrollo del ecoturismo en una determinada zona; a saber: alimentación, limpieza, servicios higiénicos, servicios médicos, transporte, comunicaciones (teléfono, Internet y radio de onda corta), entre otros.
Generalmente, en las áreas rurales ya existen servicios de este tipo, pero la calidad tanto en infraestructura como en atención al cliente no están al nivel de la exigencia turística internacional. Evidentemente, hay zonas de nuestro país que requieren de incentivos para la implementación de servicios.
En el caso de los servicios de restaurantes, se pueden detectar problemas en la calidad del servicio, de higiene, de presentación de los platos, demora en la atención, entre otros. En general, el servicio de restaurantes en el país es muy heterogéneo, y urge capacitación en la gestión y operación de las actividades.
Es necesario tomar en cuenta que existe una gran cantidad de restaurantes instalados cerca de las vías de comunicación y en terminales terrestres, así como en diversos pueblos del interior, que podrían beneficiarse con la implementación de circuitos ecoturísticos, siempre y cuando sean capacitados y alcancen el nivel que el operador y el turista exigen. Una gran ventaja es su ubicación, pues pueden estar en camino a un lugar de interés ecoturístico o a un albergue; no se debe olvidar que una vez en el albergue o en el alojamiento, generalmente, la alimentación está a cargo del mismo operador, quien incluso se encarga de los refrigerios en las visitas o caminatas.
El tema del servicio de transporte en el Perú, es un asunto difícil por su mala reputación, publicándose advertencias sobre estos servicios en guías de viajeros y revistas de turismo internacionales. Problemas como el incumplimiento de horarios, la falta de mantenimiento de vehículos, incumplimiento de las reservas, choferes medianamente capacitados y la numeración irregular de los asientos, caracterizan a este servicio. Precisamente todas estas dificultades tradicionales en el Perú deben evitarse a los turistas.
Por otra parte, los servicios médicos en el interior del país, especialmente en áreas rurales, son deficientes, pues carecen del equipo, los medicamentos, el personal y los medios de transporte necesarios, para atender a la población local y para atender a turistas con altos estándares de exigencia. Este es, quizás, el tema más delicado que debe cubrir el operador ecoturístico, dada la enorme responsabilidad que asume cuando recibe visitantes extranjeros. Además, generalmente los turistas arriban con un seguro especial que requiere una contraparte nacional que responda a las exigencias de calidad de la aseguradora extranjera. En las instalaciones de los albergues se cuenta con medicinas y un equipo de emergencia y primeros auxilios, pero para casos graves que requieran de un médico y de un medio de traslado rápido se podrían presentar serias dificultades.
Agencias y Operadores Turísticos
El ecoturismo es en primer lugar un negocio especializado planteado en términos de largo plazo.
Por lo cual, además de considerar dentro de sus objetivos la generación de utilidades para los inversionistas, la sostenibilidad en sus operaciones es imprescindible. Así, los componentes de conservación, desarrollo sostenible y participación de las comunidades locales, constituyen un valor agregado a la actividad de la empresa, que contribuye a la rentabilidad del negocio.
El éxito de una empresa ecoturística se logra y depende, en parte, de:
x Participación activa en la conservación, sustento del producto ofrecido
x Incorporación de los principios de sostenibilidad
x Buena estrategia de marketing
x Búsqueda de segmentos de mercado
x Costeo adecuado de sus productos
x Fomento de proveedores locales
Todo ello acompañado de una actitud responsable con la naturaleza y la población local. Las primeras iniciativas ecoturísticas, durante los años 80 y 90, nacieron gracias a los proyectos conservacionistas desarrollados en la región amazónica que se acercaron al turismo para obtener fondos. Estas iniciativas al madurar, dieron origen a diferentes empresas de ecoturismo vinculadas a ONG’s, comunidades o empresas privadas.
Hoy podemos encontrar en el país una amplia gama de empresas, que de alguna u otra manera, se vinculan al ecoturismo como las agencias de viaje, operadoras de paquetes ecoturísticos y empresarios hoteleros. De todas éstas, algunas se acercan más que otras al cumplimiento de los principios ecoturísticos, pero no existe un “cluster” ecoturístico en el país.
Si bien existe una Asociación Peruana de Turismo de Aventura y Ecoturismo (APTAE), que reúne un total de 82 empresas, no se distingue entre aquellas dedicadas al turismo de aventura, al de naturaleza y las dedicadas al ecoturismo. Es importante que las mismas asociaciones del sector privado opten por definir su concepto de ecoturismo y establecer parámetros que permitan distinguir una operación considerada ecoturística de una que no lo sea.
Lamentablemente, la mayoría de las agencias de viaje y operadores de turismo de aventura y naturaleza no muestran en su desempeño una real comprensión de las implicancias del ecoturismo. En muchos casos, este segmento empresarial difunde una imagen equivocada de la actividad, utilizando inadecuadamente el término “ecoturismo” como sinónimo de turismo de naturaleza y hasta de turismo de aventura. El término “ecoturismo”, como ya se mencionó, se ha convertido en muchos casos más en una estrategia para ganar clientes que en una política de desempeño de una empresa.
Generalmente, en el Perú se tiende a pensar que el ecoturismo se vincula exclusivamente a alojamientos, olvidando que los operadores y las agencias también cumplen un papel dentro del ecoturismo. Si bien es cierto que, la gran mayoría de paquetes ecoturísticos se venden fuera del país, a través de agencias u operadores internacionales especializados en un turismo responsable, habría que buscar un acercamiento a las agencias y operadores nacionales capacitándolos con miras a un futuro mercado interno interesado en el ecoturismo y a poder ofrecer un producto para el operador internacional.
Recursos Humanos
A. Conciencia Ecoturística
Se entiende por conciencia turística el conocimiento del proceso que sigue esta actividad, sus componentes, sus ventajas y desventajas. En nuestro país, salvo en la región del Cusco, no existe una conciencia turística en la población y menos aún una clara conciencia ecoturística.
Lo que sí existe es una buena disposición hacia el turismo y una expectativa desmesurada de lograr ingresos y fuentes de trabajo en provincia en el corto plazo, pero no se tiene una noción de los posibles impactos de esta actividad.
En algunas regiones, encabezadas por ciudades como Trujillo, Arequipa, Chiclayo y Ayacucho, recién se está creando conciencia turística con el objetivo de hacer del turismo una actividad sostenible que apoye el desarrollo local y el uso adecuado de los recursos naturales y culturales.
En algunas regiones del país, en las cuales últimamente el turismo está generando ingresos a escala local, se está enfocando esta actividad como una oportunidad aislada de la cual se puede obtener el máximo provecho:
“Sabemos que los negocios se “ponen las pilas” para triplicar o cuadruplicar sus precios y tarifas para aprovechar el consumo masivo por una crecida de las corrientes de viajeros.” (http://www.cenfotur.edu.pe/boletin/21/page05.htm 14/01/2001)
Este comportamiento expresa dramáticamente una falta de conciencia turística, no sólo en la población común, sino también en el empresariado turístico limeño y regional. Si bien es cierto que la fuerte crisis económica de los últimos tiempos ha golpeado fuertemente a este sector, el Estado y el sector privado deben hacer esfuerzos conjuntos para buscar soluciones que permitan ingresos continuos, como generar productos atractivos para diferentes épocas del año o buscar otros mercados para la temporada baja.
El turismo por definición es una actividad en la que participan todos aquellos que toman contacto con el turista, desde el taxista hasta el guía especializado. En el caso del ecoturismo, esta participación es aún más importante dado que el visitante está interesado en tomar contacto con la población local, sus costumbres y su cultura.
Esta condición no puede ser un pretexto para organizar montajes ni “shows turísticos” que denigran a las poblaciones y debilitan su autoestima. Más bien, se convierte en una oportunidad para revalorizar las culturas locales (pasado y presente) de manera que se fortalezca la identidad de la cual la población.
B. Capacitación en Turismo
Tomando en cuenta que la capacitación específica en ecoturismo es limitada, este análisis trata la capacitación en turismo en general. En el país existen centros de formación turística de reconocido prestigio dedicados a la formación de recursos para el turismo, en carreras como administración hotelera, hostelería, guías, y personal para agencias de viaje. Lima concentra los centros de mayor importancia, cuenta con cinco escuelas superiores, tres institutos y cuatro universidades públicas y seis privadas; todas estas instituciones formalmente reconocidas para la formación de técnicos y profesionales en este campo. A su vez existen otra serie de pequeños institutos que también ofrecen especializaciones vinculadas directa o indirectamente al turismo.
Otras ciudades han desarrollado también su propia plana de instituciones educativas para cubrir las necesidades de la creciente demanda turística. Sin embargo, muchas otras ciudades del país no han contado por años con centros de formación superior en este campo. En ese sentido Cenfotur, viene cumpliendo una labor muy importante, al haber descentralizado sus programas de capacitación, con la creación de filiales en Cajamarca, Trujillo y Huaraz.
Como se puede apreciar, Lima y Cusco concentran la mayor cantidad de estudiantes en turismo.
El turismo es visto por muchos jóvenes de pequeñas ciudades como una esperanza laboral; pero, si bien es cierto que genera una serie de puestos de trabajo, es importante ser concientes que para ocuparlos se requiere de una determinada formación y de una adecuada capacitación. Así, cuando este personal no se encuentra, muchas empresas optan por contratar a gente de fuera de la localidad, frustrándose las expectativas de los moradores locales.
Frente a este problema encontramos una alternativa en el trabajo de capacitación en turismo que realizan algunas ONG’s. En el Perú 42 ONGs ofrecen capacitación en turismo bajo diferentes modalidades. Aproximadamente el 64 % de éstas, es decir 27 instituciones, se encuentra en provincia.
En otros casos los empresarios optan por contratar personal no calificado y capacitarlos.
La capacitación del personal “de primera línea” –que está en constante trato con el turista- es muy importante para el ecoturismo, pues ellos tienen la posibilidad de transmitir a sus visitantes la filosofía de la empresa y las inquietudes en torno a la fragilidad del área donde operan. Pero el ecoturismo va más allá, y considera necesario que absolutamente todo el personal de la empresa maneje sus criterios y los comparta.
Por el momento, sólo se cuenta con dos instituciones académicas que forman profesionales y técnicos en el ecoturismo, la Universidad Nacional Agraria La Molina que ofrece una maestría desde el año 2000 y la Escuela de Ecoturismo de la Universidad Federico Villareal, que es una carrera técnica de tres años.
C. Guías Especializados en Ecoturismo
Aún cuando existen diferentes escuelas dedicadas a la formación de guías de turismo, en éstas se prioriza la capacitación hacia el turismo histórico-arqueológico, sin tomar en cuenta otras formas de turismo que requieren de guías con conocimientos especializados, como el ecoturismo.
La relación cercana que se establece entre el guía y el ecoturista obliga a que el primero sea adecuadamente capacitado en diferentes rubros como:
x Conocimiento del tema
x Información para minimizar impactos durante la visita
x Habilidades comunicativas
x Habilidades sociales
x Información sobre prácticas ambientales y socialmente responsables de la empresa
De esta manera, el guía se convierte en una pieza fundamental en la calidad de la experiencia que se ofrece al turista.
Ante la ausencia de personal calificado para ejercer como guías de naturaleza especializados en ecoturismo, las empresas optaron por suplir esta carencia de diversas maneras, como recibiendo estudiantes o recién egresados de las carreras de biología o ingeniería forestal que a cambio de apoyo en sus investigaciones y estudios de campo se desempeñaban como guías. Este método tiene el inconveniente de presentar una tasa de rotación muy alta, oscila entre 6 y 18 meses (tiempo en que desarrollan sus investigaciones).
Por otro lado, en las empresas ubicadas en la Selva se ha observado que el tiempo promedio de trabajo de un guía especializado en naturaleza fluctúa entre 2 y 3 años, puesto que luego desean continuar con su desarrollo profesional ya sea en otras áreas de la empresa o siguiendo una especialización en el extranjero.
Como ejemplo se puede tomar el caso de Explorer’s Inn y Rainforest Expeditions en Tambopata, que reciben y/o contrata biólogos e ingenieros forestales como guías para sus pasajeros. A su vez estas empresas emplean guías profesionales en turismo quienes trabajan junto a los de las especialidades anteriormente mencionadas. De esta manera se intercambian conocimientos, técnicas y experiencias con intención de formar un grupo de guías adecuados para el ecoturismo. Rainforest Expeditions, además, capacita a sus guías mediante cursos con una duración de un mes.
Sin embargo, el problema de la falta de guías especializados continúa latente.
D. Capacitación de pobladores locales
Como se mencionó anteriormente, uno de los principios que sustentan el ecoturismo es la participación directa o indirecta de la población local. Sin embargo, la mayor parte de la población de las áreas rurales no cuenta con capacitación para ingresar a laborar en el sector turismo. Más aún, muchos habitantes de dichas zonas no han concluido la educación primaria. Por lo tanto, los empresarios se encuentran ante un serio problema para emplearlos.
Si más bien se piensa en la posibilidad de que estas comunidades formen microempresas, nuevamente la falta de preparación adecuada en el manejo de un negocio dificulta un involucramiento efectivo y exitoso.
Como ejemplo se puede tomar lo ocurrido con la Comunidad de Macro (ubicada en el Departamento de Amazonas, muy cerca de Kuélap), que se involucró en el turismo al ofrecérseles financiar la construcción y equipamiento de un hostal de 20 habitaciones. Esta obra se financió con un préstamo de un banco estatal, siendo beneficiarios catorce miembros de la comunidad. Estas personas no recibieron capacitación en el manejo y gestión de un hostal, tampoco contaban con una estrategia de mercadeo y de promoción del establecimiento. Por otro lado, no estaban en condiciones de calcular los costos elementales para una adecuada administración, como es conocer cuántos hospedados al mes se requerían para poder cumplir con las obligaciones del préstamo. Finalmente, en setiembre del año pasado, los pobladores al incumplir con sus pagos, tuvieron que enfrentar la amenaza de ser embargados, hecho que aún está en disputa.
El sector servicios - que comprende restaurantes, transporte, alojamiento, entre otros- ofrece oportunidades más concretas en el corto plazo para fomentar el involucramiento de la población local. A favor de dicho involucramiento, debe evitarse diseñar circuitos de manera tal que una sola empresa acapare todos los servicios, sin ampliar los beneficios a la gente de la localidad.
En algunos casos, una misma empresa provee el transporte, la alimentación, el guiado y el servicio de limpieza, contratando personas ajenas a la localidad; bajo esta óptica la población local quedaría absolutamente marginada de los beneficios del ecoturismo, dando lugar a una actitud negativa hacia esta actividad y los visitantes.
Al respecto, es importante tomar en cuenta que en la mayoría de los casos, cuando se inician las operaciones turísticas en muchas áreas del Perú, no existe una oferta adecuada de servicios, por lo que los mismos operadores deben resolver, creativa y rápidamente los problemas de logística en estos lugares apartados y con poca accesibilidad. Sin embargo, no debe descartarse que los pobladores locales puedan ofrecer esos servicios de manera adecuada. En ese sentido, algunas ONG’s apoyan a las comunidades interesadas y mejor organizadas en la formación de pequeñas empresas de servicios.
Vale la pena resaltar que, la participación de microempresarios locales puede convertirse en una acertada herramienta de marketing, en un valor agregado para la promoción y venta de servicios, ya que es cada vez más apreciado por turistas con una preocupación ética hacia sus anfitriones.
Es necesario recordar que en la actualidad, desde el punto de vista administrativo se está difundiendo muy rápidamente el “outsourcing”, que consiste en mantener dentro de la organización las actividades que son la razón de ser de la misma (en este caso podrían ser el guiado, alojamiento, información e interpretación) y más bien se contratan proveedores externos para aquellas que no lo son (transporte, alimentación y limpieza). Esta propuesta tiende a agilizar el trabajo administrativo y a bajar los costos de la empresa. Para poder lograr estas alianzas estratégicas, se requiere que la calidad de los servicios sea constante y de acuerdo al nivel requerido por el operador. Por lo tanto, ya que por el momento muchas poblaciones rurales no cuentan con el nivel requerido, se debe planificar un trabajo constante de capacitación por parte del Estado, las instituciones académicas, las ONGs y la empresa privada para fortalecer la capacidad de crear microempresas de servicios ecoturísticos eficientes y de calidad en manos de pobladores locales que puedan involucrarse en el desarrollo de proyectos de ecoturismo.
De igual manera, constituye un tema esencial fomentar el desarrollo de la conciencia turística en la población de manera que la presencia de los turistas sea bien recibida y no constituya un elemento que los sorprenda y genere falsas expectativas, ni situaciones de que busquen sacar provecho de manera indebida.
Asimismo, se espera que los visitantes respeten las tradiciones y costumbres de sus anfitriones. Partiendo del hecho que el turismo implica el contacto entre culturas distintas, es indispensable que se fomente en el turista una actitud de respeto y valoración de la cultura de los pobladores locales, para ello los códigos de ética y las normas de comportamiento deben ser entregados y explicados a los turistas antes de la visita.
La participación de la población local en la actividad turística puede darse en diferentes niveles:
x Empleo: como mano de obra no calificada, empleados en servicios medianamente capacitados y en puestos administrativos
x Propietarios del terreno a usar en la operación, sin capacidad de tomar decisiones
x Asociaciones de distinto tipo con empresas privadas u ONG’s, en las cuales las comunidades o sus representantes cuentan con diferentes capacidades de decidir sobre la marcha de la operación, comercialización, presupuestos, etcétera.
x Empresas comunales
Marco Legal
En el Perú, aún no se ha establecido un marco legal adecuado que regule el crecimiento sostenible del ecoturismo, lo cual se traduce, entre otras consecuencias, en prácticas informales para el acceso a los recursos naturales con fines ecoturísticos, precisamente por la falta de procedimientos claros y justos para el establecimiento de concesiones.
Actualmente, el sector Forestal a través de sus dos principales instrumentos legales la Ley Forestal y de Fauna Silvestre y su reglamento, regula el acceso al recurso paisaje para su aprovechamiento por un concesionario mediante las concesiones para ecoturismo.
Ley Forestal y de Fauna Silvestre (Ley N° 27308), específicamente en el artículo 10°: El aprovechamiento y manejo de los recursos forestales en bosques naturales primarios se realiza en las siguientes modalidades:
1. Concesiones forestales con fines maderables y
2. Concesiones forestales con fines no maderables: Este tipo de concesiones se realiza en las modalidades siguientes:
a) Concesiones para otros productos del bosque
b) Concesiones para ecoturismo, conservación y servicios ambientales. Se otorgan en tierras de capacidad de uso mayor forestal o en bosques de protección por la autoridad competente en las condiciones que establece el reglamento. El tamaño de la unidad de aprovechamiento y el procedimiento para su promoción son determinados por estudios técnicos realizados a través del INRENA y aprobados por Resolución Ministerial del Ministerio de Agricultura.
x Reglamento de la Ley Forestal, específicamente en el Artículo 113°:“Las concesiones para ecoturismo se otorgan preferentemente en bosques no calificados como de producción forestal permanente y en tierras de protección en superficies de hasta diez mil (10 000) hectáreas, por plazos de hasta cuarenta (40) años renovables, y confieren a su titular la facultad de aprovechar el paisaje natural como recurso, en las condiciones y en las limitaciones que se establecen en el correspondiente contrato. Las actividades de ecoturismo en ANPs se rigen por la Ley N° 26834 y su reglamento”.
Otras leyes que se relacionan también con el tema del ecoturismo son las siguientes:
x Ley N° 26834, de Áreas Naturales Protegidas y su Reglamento.
x Plan Director de Áreas Naturales Protegidas (DS 010-99- AG).
x Ley N° 26821, de Aprovechamiento Sostenible de Recursos Naturales.
x Ley N° 26961, para el Desarrollo de la Actividad Turística.
x DS 009-92 ICTI, Declaran de interés público y necesidad nacional el desarrollo del turismo ecológico.
x DS 038-2001-AG, Aportes del Reglamento de Ley de Areas Naturales Protegidas.
x RM N° 0314-2002-AG, Disposiciones complementarias para el otorgamiento de concesiones para ecoturismo.
Cabe mencionar que la Ley Forestal se dio a partir de una discusión nacional, es decir, se tomó
en cuenta las necesidades y requerimientos de los diferentes actores involucrados en el sector.
Sin embargo, no necesariamente todo lo que se discutió y acordó fue incluido finalmente.
La Ley permite el acceso a los recursos, es decir, se pueden otorgar concesiones para, entre otras actividades, el ecoturismo. Las concesiones son de largo plazo (40 años, como máximo), renovables en tanto cumplan con el manejo sostenible, proveen seguridad al titular, son otorgadas competitivamente, al tiempo que significan responsabilidad para el titular de custodiar el patrimonio natural.
Cabe mencionar que la concesión no es la única modalidad para acceder a los recursos; también se puede recurrir a las licencias, derechos, permisos, contratos de acceso, entre otros. Sin embargo, es el derecho mayor que un particular puede obtener sobre los recursos. Por otro lado, al mantener el Estado el dominio sobre los recursos naturales (a través de las concesiones no otorga propiedad), siempre tendrá, por lo menos en teoría, un control sobre la manera cómo se utilizan los recursos del área (a través del cumplimiento del plan de manejo del área).
Además, incluye políticas de protección de los recursos: protección de especies y hábitats, prohibición de prácticas inconvenientes, regulación sobre conversión de bosques y otros usos, entre otros. Asimismo, exige control y supervisión, lo cual se basa en: el cumplimiento del Plan de Manejo y Plan Anual, informes del titular con carácter de Declaración Jurada, supervisión por terceros, certificación forestal voluntaria, distribución de funciones entre INRENA y OSINFOR, además de alentar la participación social a través de los comités de gestión.
Sin embargo, existen serias deficiencias con respecto a la legislación. Entre ellas tenemos:
1. Carece de definiciones suficientes para una actividad que aún no es lo bastante conocida en el medio. Al respecto, cabe mencionar que la actual definición de ecoturismo que brinda el Reglamento de la Ley 27308 no es lo suficientemente completa, ni la más adecuada:
Artículo N° 3.34: Ecoturismo.- “Actividad Turística ecológicamente responsable en zonas donde es posible ofrecer y disfrutar de la Naturaleza y de valores asociados al sitio, contribuyendo de este modo a su conservación, generando un escaso impacto al medio ambiente natural, y dando cabida a una activa participación socioeconómica beneficiosa para las poblaciones locales”.
En primer lugar, no se hace referencia explícita al disfrute responsable de manifestaciones culturales, presentes y futuras, que pueden encontrase en el área; por lo tanto, tampoco se considera la contribución a su conservación. Asimismo, tampoco se menciona la minimización de impactos socioculturales en las comunidades locales, (sólo se mencionan los impactos al medio ambiente natural), a pesar de ser temas de especial importancia. En consecuencia, los estudios de impacto ambiental que exige la legislación, no necesariamente incluyen los impactos socioculturales y su manejo, pese a ser uno de los pilares de la sostenibilidad de la actividad ecoturística.
Por otro lado, la actividad ecoturística no sólo consiste en disfrutar de los atractivos naturales, sino lograr que el visitante adquiera un conocimiento sobre el área, los procesos ecológicos esenciales y la cultura con la que ha tomado contacto.
2. Si bien es cierto que la posibilidad de otorgar concesiones para ecoturismo ha constituido un avance significativo en relación con la antigua Ley Forestal (Ley 21147), dichas concesiones se regulan dentro de una legislación cuyo ámbito es bastante amplio: regula todo el patrimonio forestal. A pesar de la complejidad del tema del ecoturismo, éste es tratado, en muy pocos artículos dentro de la legislación, como una de las posibilidades de aprovechamiento que ofrece el patrimonio forestal del país, en este caso, el aprovechamiento del paisaje natural. El resultado es una percepción, por parte del empresariado de falta de claridad y de un marco legal específico sobre el tema.
3. Además, debido a que la Ley Forestal y de Fauna Silvestre y su Reglamento regulan el aprovechamiento del patrimonio forestal, función que debe ser cumplida por el Ministerio de Agricultura, la actividad ecoturística debe someterse al sesgo forestal que naturalmente presenta toda la legislación. Como consecuencia, muchas de las características propias de la actividad ecoturística - y de otras actividades no maderables, como la conservación - deben ser ajustadas a características propias de la actividad forestal. Por ejemplo, la actual Ley no considera criterios de valoración tangibles y aplicables a recursos no maderables (en este caso, el recurso paisaje). Asimismo, la actividad ecoturística debe ajustarse al sesgo extractivo y de aprovechamiento de los recursos forestales y de fauna silvestre, puesto que la legislación se dirige más hacia la caza, consumo, exportación o extracción maderera, pero no a las actividades intrínsecas del ecoturismo, como son el goce y disfrute del recurso paisaje, por ejemplo.
4. Otra consecuencia importante es que la Ley regula las actividades forestales principalmente en bosques, mientras que el ecoturismo también puede ser desarrollado en aquellas zonas que no lo son, como en desiertos, ámbitos marinos o estepas. Naturalmente, no significa que el tema deba ser incluido en una ley diseñada para el aprovechamiento del patrimonio forestal.
Debido a las deficiencias anteriormente señaladas, parece haber un consenso en la necesidad de crear un reglamento específico para Ecoturismo o para Turismo Sostenible (que incluya el Ecoturismo), que pueda ser ejecutado por cada una de las dependencias o sectores involucrados en la actividad y que refleje las necesidades y propuestas de los diferentes actores involucrados: gobiernos locales, gobiernos regionales, municipios, comunidades y empresa privada.
Sin embargo, no queda claro quién debe ser la autoridad sectorial encargada de dicha tarea: Agricultura o Turismo. Una posición afirma que el Ministerio de Agricultura y, especialmente el INRENA, tiene la atribución para regular las modalidades de acceso a tierras públicas con fines de ecoturismo por parte de los empresarios, ya que, en el caso de los predios que están fuera de las ANP’s16, existe una gran coincidencia entre las tierras y recursos susceptibles de tener un aprovechamiento turístico con los recursos y tierras administradas por el Ministerio de Agricultura, por lo que correspondería a dicha institución asumir dichos procedimientos. Esta posición asegura que lo óptimo sería regular el otorgamiento de tierras con fines de ecoturismo, bajo el régimen de concesiones del recurso natural paisaje (SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO AMBIENTAL: 2001, p.17).
Por otro lado, otra posición asegura que el manejo conceptual debe estar en manos del sector turismo. La Ley Forestal y de Fauna Silvestre y su Reglamento, sólo proporcionan un ámbito físico y un procedimiento al cual el empresario ecoturístico podrá acceder para el desarrollo de sus actividades ecoturísticas con preferencia a otras actividades económicas. En consecuencia, según esta posición, un nuevo reglamento específico debe ser elaborado por el sector turismo para los ámbitos fuera de Áreas Naturales Protegidas y debería regular formas de operación, impactos, involucramiento de la población local, entre otros aspectos.
En cualquier caso, dicha reglamentación deberá corregir las deficiencias de la actual Ley con respecto al ecoturismo mencionadas anteriormente. Para ello es necesario considerar los siguientes aspectos:
1. Debe definir mejor y claramente conceptos como: ecoturismo, recursos naturales, recursos forestales (maderables y no maderables), diversidad biológica, ecología, ecosistemas, desarrollo sostenible, entre otros.
2. Asimismo, debe incluir de manera horizontal y constante a las comunidades nativas, comunidades campesinas y comunidades locales, por cuanto las actividades regidas por la actual Ley inciden en forma directa e indirecta en la vida y desarrollo de estas poblaciones y podrían significar un factor de sostenibilidad fundamental para las mismas.
3. Es necesario definir los criterios para un manejo sostenible de fauna y flora en la concesión de ecoturismo, como el enfoque del Título IV, pero de manera más clara. Asimismo, se debe articular de manera clara el manejo de fauna silvestre, las concesiones de manejo de fauna silvestre con las concesiones de ecoturismo.
4. Equilibrar el sesgo maderero y el sesgo extractivo para el caso de las concesiones ecoturísticas.
5. Considerar que el Ecoturismo no sólo se desarrolla en zonas de bosque primario, sino también en bosques secundarios, lomas, desiertos y otros ecosistemas, no contemplados por la actual Ley para el caso de concesiones forestales no maderables.
Definición de actores clave para el desarrollo del Ecoturismo
Siendo el turismo una actividad en la que intervienen múltiples intereses y que abarca a distintos sectores de la sociedad, es necesario establecer los actores claves para el desarrollo del Ecoturismo en el Perú. Estos se organizan básicamente en cinco rubros: el sector público, la empresa privada, el sector académico, la sociedad organizada (asociaciones locales de turismo, clubes de madres, comedores populares, comunidades nativas, comunidades campesinas) y el ecoturista. Todos ellos, en conjunto y de común acuerdo, deben desarrollar la estrategia de ecoturismo para el país, los principales lineamientos a seguir y planificar adecuadamente su desarrollo. Esta labor no debe ser entendida como potestad exclusiva del sector público o del empresariado, es más bien producto de un trabajo coordinado y conciliado que se facilitará en la medida que cada actor tenga claro su área de acción, su rol y sus responsabilidades, y además este dispuesto a contribuir a la acción del otro.
Sector Público
El sector público implica tanto los poderes del Estado, como los distintos niveles de acción sean: central, regional, departamental o municipal, y los organismos e instituciones públicas existentes en cada nivel.
El sector público, en este caso representado por MINCETUR, debe establecer la política y estrategia de ecoturismo a seguir en el país, sus lineamientos, las metas a corto, mediano y largo plazo, y las zonas prioritarias de desarrollo. Asimismo, debe contar con la capacidad de coordinar los esfuerzos de los distintos actores y conciliar sus intereses.
Parte esencial de la labor pública radica en establecer el marco legal y las normas necesarias para garantizar que el ecoturismo no sea un concepto vacío en el país. Además, de efectuar el
debido control del cumplimiento de lo establecido y monitorear constantemente los impactos.
De igual manera, el Estado cumple un papel protagónico en el ámbito de generar y difundir información, promover la imagen del país como destino ecoturístico, garantizar la seguridad y proveer la infraestructura de comunicación básica necesaria para el turismo.
El fortalecimiento de las relaciones de las distintas instituciones estatales que tienen que ver con el quehacer turístico como: MINCETUR, PROMPERÚ, INRENA, INC, CONAM, Ministerio de Agricultura, Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Ministerio de Economía y Finanzas, y Policía Nacional, constituye una labor fundamental del Estado.
De igual forma, el ecoturismo constituye una excelente oportunidad para trabajar la descentralización y el empoderamiento de los gobiernos locales. Por lo tanto, debe darse un espacio a los gobiernos locales para que participen, planifiquen y actúen en el desarrollo turístico de su localidad, tomando en cuenta que son éstos quienes mejor conocen la realidad local, sus necesidades, problemas y potencialidades.
El personal encargado de las áreas protegidas del SINANPE es un actor clave, en la medida que asumen las responsabilidades de planificación, manejo, gestión, control, interpretación y educación dentro de un área protegida. El trabajo que realizan actualmente, se efectúa con un presupuesto escaso que no permite cumplir a cabalidad con los objetivos de cada área protegida en sí, ni con las metas señaladas en los planes maestros y planes de manejo; asimismo, los obliga a afrontar los problemas de cada área en condiciones inapropiadas. Su participación en el diseño de una estrategia de ecoturismo para el país es indispensable pues conocen la problemática de cada área protegida independientemente y del sistema en sí mismo. Además, mantienen un contacto permanente con los turistas y la población local, lo que les permite poder describir las distintas relaciones que se establecen entre el área protegida y sus usuarios.
En conclusión, el sector público debe fomentar y vigilar que el ecoturismo se desarrolle ordenadamente, con una adecuada planificación, lineamientos, normatividad y control. La carencia de estos aspectos básicos no hace otra cosa sino negar el mismo concepto de ecoturismo.
Sector Privado
El sector privado está formado por los empresarios que directa o indirectamente ofrecen servicios o que forman parte de los productos ecoturísticos, y las distintas asociaciones y cámaras vinculadas al turismo como CANATUR, APOTUR, APAVIT, AHORA, APTAE, entre otros.
Dentro de éstos se consideran los servicios de:
x Alimentación
x Hospedaje
x Transporte
x Agencias y operadores que venden paquete ecoturísticos y ofrecen servicios de guías
x Proveedores de equipos y materiales
x Artesanos
x Medios de comunicación (editoriales, revistas, productoras de videos)
x Consultores (arquitectos, evaluadores, certificadores, planificadores)
Las empresas involucradas en la actividad deben tomar una posición activa a favor del desarrollo del ecoturismo, que no se limita exclusivamente a realizar una inversión. Dicha posición debe considerar como elementos claves:
x Asumir la política, los lineamientos y las metas establecidas y colaborar en su cumplimiento
x Acatar las normas y leyes vigentes
x Contribuir en la promoción de los destinos ecoturísticos
x Implementar tecnologías limpias en sus operaciones
x Monitorear los impactos, asumiendo la misión de disminuirlos y dar pronta solución a cualquier problema que puedan causar
x Valorar y respetar el patrimonio cultural y natural
x Respetar a las comunidades locales y sus decisiones
x Mantener estándares de calidad competitivos a nivel internacional
x Consumir productos locales
x Colaborar en difundir la importancia de la conservación y el cuidado del ambiente
x Capacitar constantemente a su personal en los principios del Ecoturismo.
Sector Académico
Las instituciones académicas cumplen un papel fundamental, tanto los institutos como las universidades pueden contribuir con la formación de profesionales en ecoturismo y la capacitación del personal del sector público y privado en los distintos campos del turismo y especialmente en las implicancias del ecoturismo. De igual forma, deberían ampliar su labor de extensión social a la población rural poniendo énfasis en actividades de capacitación y educación ambiental.
La contribución en el ámbito de la investigación es también primordial, a través de:
x Apoyar y patrocinar estudios vinculados al ecoturismo
x Desarrollar nuevas metodologías para la medición de impactos
x Elaborar propuestas de certificación
x Estudiar y evaluar otras experiencias de ecoturismo en el mundo para recoger aciertos y errores
Sociedad Organizada
En este sector se consideran en primer lugar, las organizaciones de base que se convierten en elementos claves para acercarse a las comunidades y poblaciones anfitrionas, y conocer tanto su voluntad de participación en el ecoturismo, como su nivel de satisfacción, sus necesidades, sus metas y su descontento. Interesarse por estos aspectos en la población local es muy importante porque permite lograr un desarrollo armónico de las actividades.
En segundo lugar, se encuentran las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), que son entidades sin fines de lucro que trabajan diversos aspectos como pueden ser conservación, grupos sociales, educación, protección del patrimonio cultural, entre otras actividades. Estas organizaciones suelen tener gran influencia en el ámbito local y regional, y convertirse en importantes aliados para el desarrollo. En muchos casos cuentan con apoyo financiero de la cooperación internacional o de ONGs internacionales como Conservation International o WWF.
Las ONGs constituyen actores y aliados importantes para:
x Capacitar a la población local en el campo del turismo
x Realizar campañas y programas de educación ambiental y valoración del patrimonio natural y cultural
x Obtener fondos para el financiamiento de proyectos de microempresas
x Asesorar y apoyar financiera y técnicamente las iniciativas locales de inversión en actividades vinculadas al ecoturismo
El trabajo que se realiza con las comunidades anfitrionas resulta esencial para el desarrollo del cualquier proyecto de ecoturismo; pues en la medida que éstas participen y obtengan beneficios, se habrá ganado su apoyo para la conservación de estas áreas naturales, tan atractivas para el ecoturismo por su belleza paisajística y estado prístino, pero a su vez muy sensibles a desaparecer o transformarse por la presión humana.
Ecoturista
Un actor fundamental del ecoturismo es, sin duda, el ecoturista, pues es el consumidor final del producto. Se define como aquella persona que viaja con intención de aprender y disfrutar de la naturaleza. Analizar sus expectativas, necesidades y preferencias resulta fundamental para establecer los lineamientos y metas de una estrategia ecoturística.
Además, dentro de los ecoturistas se pueden detectar múltiples intereses especializados que permiten establecer nichos de mercado interesantes (por ejemplo, birdwatchers, investigadores, estudiantes, entre otros), para los cuales se pueden diseñar productos específicos y claramente diferenciados. No se debe olvidar que ellos son los que deciden a dónde viajan, cuándo lo hacen, saben qué buscan y qué necesitan; por lo tanto, los estudios de mercado son esenciales, ya que permiten diseñar productos turísticos que respondan a sus necesidades.
No obstante, quien visita un destino ecoturístico no solamente es el ecoturista; se deben considerar también otros tipos de turistas (entre ellos el convencional) que, ya sea por casualidad, curiosidad o cualquier otro motivo, deciden realizar alguna actividad ecoturística visitar algún destino ecoturístico.
Lamentablemente, en el ámbito internacional no se ha elaborado suficientes estudios actualizados que permitan conocer mejor las características de este mercado y su evolución.
Más aún, la mayoría de métodos que se utilizan para recoger información estadística sobre ecoturismo no son los más adecuados. Una muestra de ello es que la definición de ecoturismo que adopta The International Ecotourism Society (TIES), como “viaje responsable a áreas naturales que conservan el medio ambiente y sostienen el bienestar de la población local”, no sirve como una definición práctica a la hora de recolectar información desde cifras estadísticas tradicionales (arribo de turistas, visitas a áreas naturales protegidas, entre otras). En conclusión, no existe actualmente ningún esfuerzo global para la recolección de datos sobre ecoturismo.
Sin embargo, The Internacional Ecotourism Society (TIES) ha elaborado un perfil del ecoturista a partir de la información obtenida de las encuestas elaboradas en 1994 por dos consultoras de consumidores de viajes norteamericanos (HLA y ATRA). Entre sus principales características se tiene:
x Edad 35-54 años, aunque varía según la actividad y los gastos.
x 50% femenino y 50% masculino, aunque se distinguen diferencias por actividades.
x 82% son graduados universitarios.
x 60% de los turistas experimentados20 afirman que prefieren viajar en parejas, mientras que sólo 15% prefiere hacerlo en familia y 13%, sólo.
x El 50% de los ecoturistas experimentados prefiere los viajes de 8 a 14 días.
x Los turistas experimentados tienden a gastar más que los turistas convencionales; el 26% está dispuesto a gastar entre US$1,001 a US$1,500 dólares por viaje.
x Los ecoturistas experimentados consideran como elementos importantes del viaje (1) ambientes inhóspitos, (2) escenarios de vida silvestres (3) hiking/trekking. Las motivaciones para tomar su siguiente viaje son (1) disfrutar del escenario/naturaleza y (2) nuevas experiencias/lugares
Por otra parte, las siguientes son algunas de las características de los viajes que prefieren los ecoturistas (WIGHT: 1995):
x Lugar no saturado
x Remoto, silvestre, no disturbado
x Vida silvestre, naturaleza
x Pobladores nativos, cultura
x Beneficios económicos para la comunidad
x Observación de flora y fauna
x Reto físico
En cuanto a Perú, en el 2001 se realizó un estudio del “Perfil del Turista Extranjero que visita la Reserva de Biosfera del Manu (Madre de Dios)”. Los resultados señalan el siguiente perfil:
x Sexo 54 %, masculino; 46 %, femenino.
x Edades: 37%, entre 25-34 años; 22%, entre 15-24 años; 18%, de 45 años a más.
x El 62 % es de Europa (14% de Holanda, 11 % de Inglaterra)
x El 30% de los encuestados es de Estados Unidos.
x 77% posee educación superior; el 42 %, instrucción universitaria; 36 %, grado culminado.
x El 80% está conformado por profesionales y un 15 %, estudiantes.
x En cuanto a fuentes de información, 64 % se informó mediante guías turísticas; 42 % a través de Internet; 20 % agencias de viajes; 20 % documentales y 16 % amigos y familiares.
x La permanencia promedio fue de 6 noches.
x El 49 % gastó entre US$ 501 y 700 durante su visita.
x El 39% viajó en parejas, mientras que el 44 % lo hizo en familia o grupos de amigos. Un 11 % prefiere viajar sólo. Cuando van acompañados, prefieren hacerlo en grupos de 4 personas.
Estudios de esta naturaleza deben incentivarse, en la medida que permiten conocer el mercado potencial y en consecuencia, diseñar mejores estrategias de marketing para el desarrollo de actividades ecoturísticas.
Fuente: PRIMER INFORME. SITUACIÓN DEL ECOTURISMO EN EL PERÚ. Capítulo 2 : DIAGNÓSTICO DEL ECOTURISMO EN EL PERÚ. COMISIÓN DE PROMOCIÓN DEL PERÚ - PROMPERU. UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA LA MOLINA - UNALM. Lima, Octubre 2002.

1 comentario:

raymundo dijo...

Muchas gracias por esta publicación, es uno de los raros documentos de analisis sobre la actividad en el Peru. A imitar!