02 agosto 2007

Principales cultivos agrícolas del Perú

Arroz (Oryza sativa)
Es una gramínea autógama, con esterilidad masculina. Siendo una especie exótica introducida por los españoles en el siglo XVI, está prácticamente omnipresente en la dieta de los peruanos; proporciona al menos 19% de las calorías que ingiere el peruano promedio y representa del 7-8% PBI agropecuario. El área sembrada anualmente está alrededor de las 230 000 h y el rendimiento varía entre las 6,5 t/h (San Martín) y las 11t/h (Arequipa), manteniendo niveles intermedios de 8 t/h (Costa Norte). La producción nacional reciente supera el 1,1 millones de toneladas; la demanda del mercado nacional es de 1,2 millones t, importándose el déficit de producción principalmente desde Uruguay y en menor medida desde los Estados Unidos de Norteamérica. Es oportuno resaltar que con ambos países estamos en conversaciones para sendos acuerdos de libre comercio, siendo el arroz un producto sensible en ambos casos.
Aun cuando se trata del cultivo más difundido en el mundo y con altos niveles tecnológicos desarrollados, no es un cultivo libre de problemas a nivel nacional ni mucho menos a nivel global. FAO (2002) identifica los siguientes problemas asociados a este cultivo: daños considerables al ambiente (exceso de agroquímicos y emisión de gases con efecto invernadero) y a los recursos de suelo (salinización y alcalinización) y agua; problemas de contaminación; daños a la salud humana (agroquímicos). En el Perú, también genera problemas de degradación de suelos y polución por exceso de agroquímicos, especialmente en la Costa Norte donde se siembra en pozas de inundación. El exceso de agroquímicos además ha modificado el comportamiento de las microfauna, convirtiendo en plagas a insectos que antes eran inocuos para este cultivo. El mayor problema sanitario es el “quemado” causado por el hongo ascomiceto Pyricularia sp.
Las variedades mas importantes (según el Portal Agrario, 2004) que se cultivan en la Costa Norte (Regiones Piura, La Libertad y Lambayeque) son Viflor, Inti, Sican, Costa Norte, Taymi, Oro, Santa Ana, San Antonio, NIR-I, Amazonas, PNA-314, PNA- 415, Línea 14, Moro, Saavedra, Taimi, Urpi y Capirona; en la Costa Sur (Región Arequipa) se cultivan Viflor, BG-90, San Antonio Capirona y NIR-I; mientras que en la Selva Alta o Rupa Rupa (Región San Martín), las variedades mas utilizadas por los productores de arroz son Amazonas Huarangopampa, Utcubamba, Moro, Saavedra, San Antonio y Santa Elena. Estas variedades o el material genético para su producción provienen del Proyecto Arroz del INIA, del International Research Rice Institute (IRRI - CGIAR), del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT - CGIAR) y del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
Un problema muy serio que afronta este cultivo en el Perú es la falta de semilla certificada cuyo déficit alcanzó en la campaña 2001-2002 el 88% de la demanda nacional. Sobre la rentabilidad del cultivo, alcanza el 19% en la costa y es prácticamente de subsistencia o mantenimiento en la selva.
El 41% de las UAP dedicadas a este cultivo son pequeñas (menores de 5 h) ocupando el 26% de la superficie cultivada. El 35% son UAP de 5 a 20h, medianas y con posibilidades de alcanzar rentabilidad razonable y cultivan el 45% del área dedicada al arroz; mientras que el 24% de las UAP son mayores de 20 h y por lo tanto, con mayores posibilidades de tecnificación y mejor rentabilidad (estas áreas corresponden al 31% del área cultivada de arroz).
Aplicaciones de la biotecnología en arroz
El mejoramiento genético del arroz hace uso de plantas dihaploides obtenidas principalmente por cultivos de anteras; las líneas haploides incrementan la eficiencia de selección de caracteres de origen poligénico y facilitan la detección de mutaciones recesivas. También hay numerosos trabajos en los que usando la transgénesis, logran variedades de mayor calidad nutritiva; es el caso del arroz dorado (“golden rice”) que produce niveles incrementados de provitamina A y otras variedades con mayores contenido de hierro que están en elaboración. Ninguna de estas metodologías ha sido implementada en el Perú.
INIA Perú y CIAT, están colaborando en la caracterización molecular de las cepas de Pyricularia sp, determinando además de sus niveles de virulencia, la identificación de variedades comerciales o de material genético conservados en bancos ex situ, con genes de resistencia a este hongo. Esta es una resistencia difícil de mantener, debido a la variabilidad patogénica que le permite al hongo vencer con rapidez la resistencia de la planta. Se han tomado 116 muestras (cepas) de Pyricularia en diferentes regiones del país; mediante marcadores genéticos se han identificado 6 grupos distintos con 80% de similitud. Estas cepas serán probadas frente a variedades resistentes, aún cuando esta resistencia por su naturaleza monogénica se pierde con rapidez; se sabe que la variedad africana Moroberekan tiene una resistencia compleja y permanente a Pyricularia determinada probablemente por genes mayores.
Caña de Azúcar (Saccharum officinarum)
La caña de azúcar es originaria de la India y fue introducida por los Españoles durante la conquista. Es un alopoliploide con número básico (x) de 10 y con número diploide (2n) de 80 (octoploide). En el Perú se cultiva en la costa, selva y valles interandinos. Sin embargo, en la costa se localiza la mayor área sembrada, debido a sus condiciones climáticas y edáficas únicas, que permiten sembrar y cosechar durante todo el año, y obtener rendimientos excepcionales. El mayor uso industrial de caña es para la producción de azúcar en una superficie que abarca 60 mil h sembradas, de las cuales el 65% pertenecen a 10 ingenios azucareros y el 35% restante a agricultores independientes.
Históricamente, la producción de azúcar en el Perú, alcanzó niveles superiores a la demanda interna, lográndose la máxima producción en 1974 con 993 088 t. Los cambios introducidos por la Reforma Agraria en 1969, originaron la caída en la producción y productividad, convirtiéndose el país en importador de azúcar a partir de 1980. La reciente reactivación del sector azucarero, debido en parte a la privatización de algunos ingenios, ha incrementado la producción nacional a 877 566 t en el 2002, sin cubrir la demanda interna que alcanzó 953 113 t. Los hogares peruanos constituyen el principal mercado del azúcar nacional, mientras que la industria de bebidas gaseosas y laboratorios industriales consumen la mayor parte del azúcar importado, que en el 2002 fue de 138 363 t.
La productividad en caña (127,59 t/h) y en azúcar (13 t/h), obtenida en el 2002, se sitúa por debajo de la lograda en 1973 que fue 176 t/h y 18 t/h respectivamente; mientras que la edad promedio de corte descendió a 18,6 a 15,8 meses en el mismo lapso. La producción promedio nacional es de 101 k de azúcar por tonelada de caña, mientras que Colombia, país líder en la producción de azúcar, en el 2001 obtuvo 119 k por tonelada de caña de 12 a 14 meses. Los precios internacionales del azúcar de caña oscilan entre US$ 199 y US$ 273 por t de azúcar rubia y blanca, respectivamente, por debajo del costo de producción promedio mundial que es de US$ 320 por tonelada de azúcar de caña. El azúcar orgánica logra precios significativamente mayores de hasta US$ 400 /t, teniendo como principales mercados a Canadá, Holanda y Dinamarca.
Se estima que en el año 2004 la producción nacional superará a la demanda interna, generando un excedente productivo no competitivo en el contexto internacional, ya que el costo de producción por tonelada de azúcar en el país es de aproximadamente US$ 364. Por otro lado, la apertura comercial en el mediano plazo en los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y del mercado norteamericano, que a través de Tratado de Libre Comercio, contempla la reducción de los aranceles y nos obliga a ser más competitivo, incrementando la productividad o diversificando el cultivo de la caña de azúcar hacia otros usos.
Una alternativa para este cultivo es la producción de etanol; la demanda potencial de etanol a nivel nacional, para su uso como aditivo (10% en la gasolina), se estima en 162 000 m3/año.
Las variedades que actualmente se cultivan, tales como H32-8560, H37-1933 y PCG12-745, datan de la década de 1930; ocupan más del 90% del área sembrada actualmente. Esto significa que no ha habido mejora genética alguna en los últimos 70 años, lo cual a devenido en pérdida de competitividad, aún con las buenas condiciones climáticas y edáficas que tenemos para este cultivo. Asimismo, las prácticas agrícolas que se utilizan en nuestro medio datan de la década del 70 y son aplicadas en forma ineficiente e inoportuna, sin tomar en cuenta las consideraciones de manejo integrado del cultivo ni las buenas prácticas agrícolas, aspectos de suma importancia.
Los problemas sanitarios más importantes de la caña de azúcar y que afectan su producción son la bacteria del raquitismo y la escaldadura foliar.
En dicho contexto el proyecto caña de azúcar del INIA tiene como objetivo general contribuir al incremento de la productividad y rentabilidad del cultivo, en el marco de una agricultura sostenible, competitiva y amigable con el medio ambiente.
Específicamente se proponen 1) obtener cultivares de alta productividad y resistentes a plagas y enfermedades, para la producción de azúcar y etanol; así como 2) desarrollar y validar tecnologías de manejo agronómico integrado del cultivo. Para el logro de los objetivos se han planteado sub-proyectos de investigación relacionados con la introducción y selección de cultivares modernos para costa y selva, y el desarrollo de nuevos sistemas de producción, y de manejo integrado de plagas y enfermedades. La sede del Proyecto Caña de Azúcar se ubica en la EEA Vista Florida (Lambayeque) y su red de investigación está formada por las EEA’s de Donoso y El Porvenir. Constituyen metas de corto plazo la adopción de técnicas modernas de producción integrada en campo y la producción de semilla de calidad a partir de plántulas in vitro, libre de enfermedades sistémicas. A mediano y largo plazo, con resultados para el 2011, se realizará la introducción y selección de nuevos cultivares.
Aplicaciones de la Biotecnología a la Caña de Azúcar
En este cultivo hay algunas aplicaciones básicas de la biotecnología como son el cultivo de tejidos a partir de meristemos para la obtención de vitroplantas o super elite (plantas sanas y limpias de patógenos); la producción de semilla registrada, por el método de extracción de yemas, con tratamientos hidrotérmicos y químicos. Este es el primer paso para erradicar la bacteria del raquitismo que junto a la escaldadura foliar, son las enfermedades que más afectan en la producción de la caña de azúcar.
También se aplica, aunque no en el Perú, marcadores moleculares para la búsqueda de genes relacionados con la mayor acumulación de sacarosa y también de resistencia al virus mosaico. En Australia no se produce todavía azúcar crudo a partir de caña manipulada genéticamente sin embargo estan llevando a cabo investigaciones en la Universidad de Queensland centradas en la resistencia genética al bronceado de las hojas. Igualmente se llevan a cabo pruebas experimentales de la caña de azúcar transgénica en Brasil.
En el INIA se esta aplicando básicamente en la micropropagación clonal de material genético nacional de buena calidad; se están propagando dos variedades Azul Casa Grande y H32. Por convenio con la Cooperativa Andahuasi para la producción de 22 000 plántulas en dos tandas. La calidad de las plántulas se controlan mediante pruebas de ELISA.
Maíz (Zea mays)
El maíz es un cultivo nativo cuyo centro de origen está en discusión entre los Andes y Meso-América; lo que sí está comprobado, es que la Sub-Región Andina es el más importante centro de diversidad de este cultivo, particularmente el territorio peruano.
El maíz es una planta alógama con poblaciones de individuos bastante heterogéneos; se siembra en costa, sierra y selva, llegando cubrir 551 329 h en la campaña del 2001. Predominan dos tipos de maíz: amarillo duro, en la costa y la selva, y amiláceo, en la sierra. El maíz amarillo duro es el principal componente de los alimentos balanceados para la producción de aves, y en menor porcentaje es usado para la alimentación humana, en forma de harina, hojuelas, entre otras. A partir de 1991, la producción nacional de maíz amarillo no abastece la demanda interna. En el 2001 se importaron 855 583 t de grano, mientras que la demanda interna alcanzó 1 920 538 t. El maíz, en ese año, aportó con 3% al Valor Bruto de la Producción Agropecuaria, mientras que la cadena productiva maíz amarillo duro-avícola-porcícola contribuyó con 24%.
El maíz amiláceo es uno de los principales alimentos de los habitantes de la sierra. La producción es destinada al autoconsumo en forma de choclo, cancha, mote, harina precocida y bebidas, entre otras formas de uso; siendo por lo tanto, importante para la nutrición de aproximadamente 8 millones de personas. Asimismo, la producción de maíz para consumo en forma de choclo y cancha, es la más importante fuente de ingresos para los productores de este tipo de maíz en la sierra.
El rendimiento promedio de maíz amarillo duro en costa y selva es de 3,7 t/h y 2 t/h, respectivamente. El rendimiento promedio en las regiones de la costa central (Lima e Ica), es de 6,4 t/h, mientras que en Lambayeque y Piura es de 4,3 t/h. El rendimiento promedio de maíz amiláceo en la sierra es de 1 t/h.
Entre los problemas que limitan la productividad del maíz amarillo duro en costa, destaca la limitada estabilidad de rendimiento de los híbridos comerciales, cuya siembra intensiva está incrementando la población de patógenos e insectos transmisores de enfermedades producidas por virus. En la selva, más del 90% del cultivo, se realiza en laderas, con escasa o nula tecnología; y en suelos con altas concentraciones de aluminio, que ocasionan reducciones significativas en la productividad. El cultivo también es afectado por enfermedades producidas por Cercospora zeae maydis, Puccinia polysora, por virus y por mollicutes. En la sierra un alto porcentaje del cultivo se realiza en suelos de baja fertilidad y alta incidencia de enfermedades causadas por Fusarium spp. y mollicutes, que reducen la calidad y el rendimiento del maíz amiláceo. Por otro lado, en muchas áreas productoras de maíz de la costa, sierra y selva, las prácticas agronómicas son ineficientes. La industria de producción de semilla de maíz es limitada; la mayor parte de los híbridos que siembra el productor son importados y los mecanismos de control de calidad son deficientes.
El trabajo del proyecto maíz en el INIA, busca como objetivo general para el maíz amarillo duro, contribuir a la satisfacción de la demanda nacional mediante el desarrollo de tecnologías modernas y eficientes de producción y manejo, adecuadas a las diferentes zonas productivas, incrementando la competitividad y mejorando el bienestar social y económico del productor; para maíz amiláceo, el objetivo es contribuir a mejorar el nivel de vida de los productores por medio del desarrollo de tecnologías de producción y manejo de acuerdo con su realidad social, cultural y económica, buscando una mayor productividad y calidad nutricional del grano de maíz.
Para el logro de los objetivos planteados en maíces amarillos duros, en el corto plazo para la costa, se desarrollarán híbridos simples de alto rendimiento en base a investigación adaptativa con material experimental del CIMMYT; como meta de mediano plazo, se formarán dos poblaciones heteróticas que serán mejoradas por selección recurrente recíproca, y de donde se obtendrán líneas para desarrollar nuevos híbridos y variedades sintéticas. Del Programa Regional de Maíz para Sudamérica del CIMMYT (Colombia), se obtendrá germoplasma con tolerancia a suelos ácidos, para áreas afectadas de selva. En maíces amiláceos, los Complejos germoplásmicos serán mejorados por selección recurrente de progenies S1, para rendimiento y resistencia a enfermedades. Para obtener mayor ganancia genética, la selección será efectuada en ambientes con infección artificial para evitar escapes y obtener mayor eficiencia por selección. En maíz amiláceo se obtendrán variedades de alta calidad nutricional del grano y mayor sanidad. La calidad nutricional del será mejorada, introgresando a estas poblaciones el gen mutante o2o2, que duplica el contenido de los aminoácidos esenciales, lisina y triptófano, en el grano.
Los aliados estratégicos de mayor relevancia para el proyecto son: la Asociación de Productores Avícolas y Criadores de Cerdos; la UNALM y universidades de las regiones del país, entre otros.
El incremento de la productividad y la producción de maíz en el Perú, beneficiará a casi 600 mil productores y sus familias, e indirectamente a todos los que están involucrados en la cadena productiva de maíz. Se estima que con la adopción de nuevas tecnologías de cultivo, elevando la tasa de crecimiento anual de productividad a 9,5% y del área en 10%, para el año 2007 se requerirá importar el 38% de la demanda nacional de maíz amarillo duro, en vez del 85% que se importó en el 2002. Esto significará reducción del gasto de importaciones en maíz amarillo duro en cerca de 65 millones de dólares. Para maíz amiláceo, se espera en el mediano plazo, mejorar la calidad del grano y aumentar la calidad nutricional de los habitantes del área rural alto andina, al mismo tiempo lograr excedentes cuya comercialización se integre al sistema económico-productivo del país.
Aplicaciones de la biotecnología en maíz
El maíz siendo uno de los cultivos más difundidos y utilizados en el mundo, es sujeto de muchas investigaciones y desarrollos tecnológicos y en particular biotecnológicos. Es importante reiterar la importancia del maíz Bt de gran difusión entre los países que ya han decidido admitir y gestionar el riesgo como cultivo transgénico. En el Perú no ha habido mayores desarrollos en esta área.
Otras aplicaciones biotecnológica que si se han implementado en el país es el uso de marcadores moleculares para evaluar diversidad y desarrollar un modelo para describir esta diversidad así como un modelo para predecir la erosión genética. Se trata de un proyecto de colaboración entre el INIA de Perú y el International Plant Genetic Resources Institute con el financiamiento de la Agencia Alemana de Cooperación (GTZ); el estudio se realiza en el ámbito de la selva central (Pucallpa) y se incluye en el modelo el comportamiento y análisis de maní, ají y yuca. Se están analizando 35 marcadores de microsatélites de cien entradas que incluyen muestras tomadas recientemente y otras tantas del Banco de Germoplasma de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), procedentes de los mismos lugares pero colectadas hace 20 o mas años. Adicionalmente, a la caracterización molecular se ha trabajado en la caracterización in situ y agromorfológica; la información sobre diversidad genética será cruzada con variables socioeconómicas en busca de identificar aquellas que puedan indicarnos peligro o riesgo de erosión genética.
Trigo (Triticum aestivum)
El trigo (Triticum aestivum L.), junto con la cebada (Hordeum vulgare L.) y la quinua (Chenopodium quinoa Willd) se siembran en la zona altoandina del Perú, y son de gran importancia en términos de seguridad alimentaria para las familias campesinas; éstos constituyen una pequeña fuente de ingresos al comercializar los excedentes. El trigo es una planta autógama y alopoliploide con X=7 y 2n=42.
Son cultivados en 150 000 UAP, de las cuales más del 70% poseen menos de 5 h; lo que las hace poco rentables máxime cuando la organización de los productores aún es incipiente y con poca visión comercial. No se ha podido tecnificar estos cultivos, ni desarrollar el concepto de economías de escala.
La producción de trigo se ha incrementado en los últimos 18 años, de 92 303 t en el año 1985 a 186 256 t en el 2002. Este aumento se debe al incremento del área cosechada (71%), que de 81 052 h en el año 1985 pasó a 138 531 h en el año 2002, y también, aunque en menor proporción, al aumento del promedio nacional (18%) de 1,1 t/h a 1,3 t/h en el mismo período. La producción nacional se da en la zona alto andina, y se utiliza para auto consumo y la elaboración artesanal de pan. Las importaciones de trigo, que se han duplicado en los últimos 12 años, sirven para satisfacer la casi totalidad de la demanda de la industria de harinas y pastas. De las 597 851 t importadas en el año 1990 se llegó a 1 328 954 t en el año 2002, lo que significó pérdidas de divisas por US$ 206 901 000. Más del 90% de las importaciones corresponden a trigos duros, y del total de trigo procesado, sólo el 0,5% correspondió a trigo nacional.
Los trabajos de investigación en trigo, y también en cebada y quinua, han sido dirigidos hacia la selección y desarrollo de nuevas variedades con mayores rendimientos, mayor adaptabilidad y con resistencia a enfermedades. Estas investigaciones han sido realizadas principalmente por la Universidad Nacional Agraria La Molina y el Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria (INIA). La empresa privada ha emprendido algunas investigaciones para mejoramiento de trigo (la compañía Alicorp S.A.).
Entre los problemas más importantes para la producción de trigo se encuentran la susceptibilidad de las variedades a enfermedades fungosas. La roya amarilla (Puccinia striiformis West. var. striiformis) causa pérdidas del 65%. El deficiente manejo agronómico también afecta la productividad del cultivo, ya que el agricultor no prepara adecuadamente los terrenos para la siembra, no fertiliza, utiliza densidades bajas y usa semillas de mala calidad, sin pureza varietal. Las pérdidas por mal almacenamiento son significativas, aun cuando éstas no han sido sistemáticamente cuantificadas, e influyen en la calidad del producto para el consumo y venta.
En dicho contexto, el proyecto cultivos andinos del INIA tiene como objetivo general mejorar el sistema de producción de los cultivos de trigo en la sierra, a fin de que sea sostenible y contribuya a la seguridad alimentaria, generar ingreso y conservar el medio ambiente, para aumentar la competitividad de los productores y elevar su calidad de vida. Como objetivos específicos están la obtención de variedades de alta productividad y resistentes a las principales enfermedades que los afectan. Se evaluarán y validarán sistemas de labranza de conservación, se determinarán las pérdidas poscosecha y se desarrollará un método de producción de semilla no centralizado
Para el logro de los objetivos se han planteado para trigo y cebada: a) evaluación de variedades de trigo resistentes a la roya amarilla y con alto rendimiento en condiciones de sierra; b) evaluación y selección de variedades de cebada resistentes a las royas amarilla y parda en condiciones de sierra; c) evaluación y validación de sistemas de labranza de conservación adecuadas a las condiciones del pequeño agricultor en la sierra del Perú; d) evaluación de pérdidas poscosecha en condiciones del pequeño agricultor en la sierra del Perú; y e) desarrollo de
metodologías para la producción de semilla no centralizada.
En trigo se espera liberar nuevas variedades con resistencia a enfermedades cada cuatro años. Se contará con métodos de producción de semilla artesanal y tecnologías que reduzcan las pérdidas poscosecha. También se tendrán tecnologías para sistemas de labranza de conservación adaptadas a condiciones del pequeño agricultor en la sierra del Perú.
La Universidad Nacional Agraria La Molina, ha desarrollado una serie de proyectos de investigación en trigo teniendo como principales productos la liberación de la variedad San Lorenzo UNA 72 para su utilización en el ámbito de la irrigación San Lorenzo en Piura. Ha colectado germoplasma en Ancash e identificado materiales tolerantes a heladas o a caídas bruscas de temperatura; con el apoyo de la Oficina Internacional de Energía Atómica, se ingreso al país material genético de trigo invernal así como se implementó un laboratorio de biotecnología para la obtención de dihaploides. Concomitante a estos proyectos se logró capacitar personal.
Papa (Solanum tuberosum L)
La papa es un cultivo nativo, con una historia paralela a la historia del hombre andino. Desde tiempos remotos, se dice que fue en cuenca del Lago Titicaca hace 8 mil o 10 mil años, que el poblador andino aseguró su subsistencia domesticando la papa, transformándola en el alimento que le permitió sobrevivir bajo las duras condiciones de ese ambiente. Por ello ligado a su cultivo abundan tradiciones multifacéticas, mitos y leyendas; incluso, muchas de las variedades de este tubérculo que han llegado hasta nuestros días no se conocen en las ciudades, porque se quedan en las comunidades ya que sirven para intercambiar con sus vecinos y proveerse de maíz, trigo y otros alimentos. Las muestras más antiguas datan del período Neolítico, fines de la Edad de Hielo, 8 000 a.C. localizadas en las cuevas denominadas Tres Ventanas, a una altitud de 2 800 msnm.
Otra es la historia de este tubérculo para ser aceptada en Europa y Norteamérica primero, y luego en el resto del mundo. La verdad es que en la actualidad muchas personas no pueden imaginar la vida sin este alimento que fue llevado por los españoles después de la conquista.
En el Perú, el área sembrada en el 2002, fue de 271 151 h y representa el 25% del PBI agropecuario. Ese mismo año la producción nacional fue de 12,2 t/h. Existen problemas tecnológicos especialmente ligados a la calidad de la semilla y la sanidad, por lo cual nuestros rendimientos son bajos si los comparamos al de México (21 t/h), Colombia (16t/h), Brasil (15 t/h) y Chile (15 t/h), por ejemplo, aunque en la costa peruana los rendimientos son de 24 t/h, el 95% de la superficie sembrada esta en la sierra donde la productividad es baja y el 80% es cultivo de secano. Las regiones de mayor producción en la sierra son Junín, Huanuco y Puno; en la costa destacan Lima e Ica.
La producción nacional en el 2002 fue de 3,3 millones de tonelada. El consumo promedio anual ha disminuido de 120 k a 70 k per cápita en las dos últimas décadas.
En tiempo de cosecha constituye el 91% de la canasta familiar andina, pudiendo alcanzar una media de 135 k, pero en las zonas urbanas o cercanas a las urbes en los últimos años se ha visto un notable disminución de su consumo por preferencia de fideos y arroz; sin embargo, hay reportes más recientes que hablan de un consumo per cápita de 104 k/año. En Lima es donde se concentra la mayor parte de producción de papa ingresa casi el 80%. La sobreoferta suele ocurrir entre los meses de febrero y marzo. La experiencia en la exportación de papa fresca y congelada es limitada, ya que nuestros precios no son competitivos por los sobrecostos (carreteras, manipulación, embalaje, etc.), además de las barreras fitosanitarias que imponen muchos países. En el 2001 se exportaron alrededor de 3600 t de los cuales el 95% correspondió a papa fresca; los derivados de papa son exportados en volúmenes poco significativos; estas exportaciones principalmente han sido a Venezuela y Colombia.
Las importaciones de papa son más significativas que las exportaciones; en el año 2001 se exportaron 10 627 t, el 70% correspondía a fécula de papa, siguiéndole en importancia la papa preparada congelada, preparada sin congelar, congelada y copos.
Los almidones producidos en países desarrollados son del material que se deshecha en el proceso de producción de papas precocidas y congeladas por lo cual es barato. La papa presenta algunos problemas tanto en su cultivo como en su comercialización. En su cultivo podemos citar la topología sumamente accidentada de la sierra, donde mayormente se encuentran las zonas productoras de papa; los suelos superficiales, pobres y con problemas de erosión; la falta de crédito agrícola; la predominancia de minifundios; la pérdida de resistencia de las diferentes variedades de papa a la rancha (Phytophthora infestans), debido a la alta variabilidad del patógeno; la presencia de heladas y sequías, y a la constante presencia de plagas que afectan significativamente la productividad, llegando en casos extremos a la pérdida total del cultivo. Otro es la producción de semilla prebásica que aún no es barata, por lo tanto encarece los costos de producción. En la comercialización la oscilación constante de los precios debido a los factores estacionales es otro problema.
La especie domesticada de papa más importante a nivel mundial es la Solanum tuberosum, algunos consideran que esta tuvo su origen en Solanum andigena, la cual sería una subespecie de la anterior. Otros aseguran que el pool genético básico de las papas que hoy se comen en todo el mundo esta compuesto por genes de Solanum tuberosum subespecie andigena, proveniente de los andes de Perú y Bolivia, y de Solanum tuberosum subespecie tuberosum, proveniente de la Isla de Chiloé, Chile; la papa amarilla de la sierra del Perú es Solanum gomocalix.
Las papas se clasifican en tres tipos: silvestres, semicultivadas y cultivadas.
Las silvestres son unas 230 en el mundo (que generalmente no son comestibles) que crecen en bosques, cerros y ceja de selva. No soportan las temperaturas de la amazonia, pero si el clima frió hasta los 2 mil msnm; de éstas, el Perú posee 91. Las papas semicultivadas crecen en los campos de maíz principalmente y son también comestibles. Las papas cultivadas son sólo ocho especies (papas nativas domesticadas), pero tienen múltiples variedades. En el mundo se cultivan alrededor de 5 000 variedades. En 9 países de América Latina se tienen alrededor de 3 500 variedades, de las cuales casi 3 000 se encuentran en el Perú. En las comunidades de San José de Aymará y Collpatambo (departamento de Huancavelica) ubicadas a 3900 msnm se han podido registrar hasta 260 variedades de papas nativas.
En el Perú, según la FAO, se llega a procesar solo el 2% de la oferta nacional de papa. Una de las formas tradicionales de procesamiento de la papa son el “chuño” o “chuño negro”, la “moraya” o “tunta” o “chuño blanco”, el “tocosh” o “togosh” o “shele” y la papa seca. La otra forma de procesamiento es la industrial que se utiliza para hojuelas, papas fritas en tiras, puré, almidón de papa, precocidas-congeladas y también en forma de papas frescas embolsadas que son de calibre extra o de primera y se venden en supermercados.
Entre las principales variedades de papas nativas comerciales tenemos la Huayro, Ccompis, Yana Imilla y Sani Imilla. Entre las nativas amarillas la Peruanita, Runtush, Tumbay y Huagalina. La papas amargas que se usan para hacer chuño son la Shiri y Piñaza. Las variedades modernas principales son la Amarilis INIA, Andina, Canchan INIA, Cica, Mariva, Perricholi, Revolución, Tomasa Condemayta y Yungay.
De las variedades industriales destacan la Capiro, Desertica, Maria Bonita, Tacna, Primavera, Costanera, Tomasa Condemayta, Canchan INIA, Única y Maria Reiche, las que principalmente son destinadas a la elaboración de papas en hojuelas “chips” o papas fritas .
El 62,7% de las UAP dedicadas a este cultivo son pequeñas (menores de 5 h) ocupando el 46,3% de la superficie cultivada. El 20,4% son UAP de 5 a 20 h y cultivan el 33,9% del área dedicada al cultivo de papa; mientras que solo el 6,8% de las UAP son mayores de 20h y corresponden al 17,5% del área destinada a este cultivo ancestral.
Aplicaciones de la biotecnología en papa
Durante la década de 1990, se establecieron alrededor de 120 laboratorios privados para micropropagación de papa libre de virus, muy poco de estos se encuentran en funcionamiento todavía.
En la EEA Santa Ana en Huancayo (3200 msnm), del INIEA se tiene implementado un sistema de limpieza de virus y micropropagación de papa y yacón. A través del Proyecto Papa se estudia el desarrollo de nuevas variedades con material genético de las poblaciones mejoradas y las colecciones de variedades nativas provenientes del CIP, el INIA y la UNALM.
La rancha o tizón tardío es la primera patología que amenaza los cultivos de papa es causada por el hongo Phytophthora infestans, causa daños en las hojas, tallos, bayas y tubérculo y que puede llegar a producir la pérdida total de las cosechas.
Es endémica de la Cordillera Oriental y difícilmente se presenta sobre los 3 500 msnm. Para combatirlo se usan variedades resistentes (como Canchan INIA, Amarilis INIA, Kori INIA y Chagllina INIA) y semilla de buena calidad.
La marchites bacteriana es una enfermedad causada por Ralstonia solanacearum, bacteria que afecta a más de treinta especies de plantas y es la segunda patología más importante para la producción de papa. El síntoma característico de la enfermedad es la marchites de la planta, esta puede ser en un lado del tallo o en toda la planta; en los tubérculos se observa mucus (pus) bacteriano en los “ojos”. La detección de la enfermedad en el tubérculo semilla se lleva a cabo a través de un método serológico (ELISA en membrana de nitrocelulosa). El SENASA obliga a los productores de semillas a realizar estas pruebas El CIP trabaja en la producción de variedades resistentes a esta enfermedad.
También se trabaja en la producción de hongos entomopatógenos. Estos hongos blancos (Beauveria brongniartii) deben inocularse en el suelo para que cuando se pone en contacto con la superficie del insecto (Premnotrypes spp Gorgojo de los Andes) ya sea larva, pupa o adulto, ingresa a través de su piel y se desarrolla en su interior matándolo. El estado larval es el más susceptible.
Raíces y tuberosas andinas: oca, olluco, mashua, arracacha, chago, maca y yacón.
La papa es sin duda el legado más conocido y difundido de la agrobiodiversidad andina a la agricultura mundial; sin embargo, no es el único cultivo ni tampoco necesariamente el más relevante de la sub región. El conocimiento y uso apropiado de otros tubérculos (oca - Oxalis tuberosa, olluco - Ullucus tubersosus y mashua - Tropaeolum tuberosum) y raíces andinas (arracacha - Arracacia xanthorrhiza, chago - Mirabilis expansa, maca - Lepidium meyenii y yacón - Smallanthus sonchifolius) son importantes para la seguridad alimentaria y para la sostenibilidad del frágil ecosistema montañoso Andino y de la milenaria y variada actividad agrícola y cultural que alberga.
Las áreas dedicadas a estos cultivos son en general pequeñas: 26 135 h para olluco con una producción 143,9 mil t; 21 873 h para oca con 119,7 mil t; 6 831 h para mashua con una producción de 35,5 mil t. Esto cultivos son dedicados al autoconsumo o al mercado local. Sin embargo, por sus cualidades constituyen cultivos promisorios; mención especial merece la maca y el yacón que por sus componentes que favorecen la salud y que previenen la enfermedad, tienen un valor agregado como alimentos nutracéuticos. La maca tiene probados efecto fortificante y revitalizante, así como promotor de la función gametogénesis; mientras que el yacón tiene altos contenidos de inulina y oligofructanos, que son azúcares recomendados para diabéticos o en dietas hipocalóricas.
El Programa Colaborativo “Biodiversidad de Raíces y Tubérculos Andinos” (1992-2003), constituyó un esfuerzo interinstitucional y multinacional para promover la conservación y mejor utilización de las raíces y tubérculos andinos (RTA). El INIA de Perú, formó parte de ese consorcio, al igual que otras instituciones nacionales (pública y privada), así como instituciones de países hermanos como Bolivia y Ecuador.
Bajo la denominación de Banco Nacional de Germoplasma de RTA se ordenó (en campo) y documentó adecuadamente las colecciones nacionales de germoplasma de raíces (EEA Baños del Inca - Cajamarca) y tubérculos andinos (EEA Andenes - Cusco): 1279 entradas de oca, 432 de olluco y 160 de mashua.
Con la información de caracterización morfológica (7 años de registros) se han identificado 714 morfotipos de oca, 343 de olluco y 131 de mashua (mediante análisis de agrupamientos). En base a los datos de pasaporte, se determinó que la mayor variabilidad de oca se encuentra distribuida entre Cajamarca por el norte y Cusco en el sur, mientras que en olluco ésta se concentra entre Huanuco y Junín; la mayor variabilidad de mashua ha sido encontrada en Junín. Estas evaluaciones fueron realizadas con el software DIVA-GIS, cuya implementación y puesta al servicio del manejo de los recursos genéticos nacionales también fue uno de los logros de este proyecto.
Semilla para las comunidades
Durante siete campañas agrícolas (1993 - 2001) se produjo semilla de calidad de oca y olluco; mediante selección positiva y mejoramiento participativo se compartieron experiencias y se beneficiaron a agricultores de 15 Comunidades Campesinas en el ámbito de la EEA Andenes.
Entre 1996 y 1999 las colecciones de oca, olluco y mashua sirvieron para restituir las variedades nativas y locales (378, 187 y 155 entradas de cada tubérculo respectivamente) a los agricultores retornantes, años antes desplazados por la violencia de la década de 1980.
Aplicaciones biotecnológicas a las raíces y tuberosas andinas
En el Centro Experimental La Molina (Lima) se conserva (in vitro) 150 entradas de oca, 150 de olluco y 50 de mashua. Los protocolos de introducción y conservación in vitro están disponibles a los usuarios.
Hortalizas
En el Perú, la producción de hortalizas es una actividad importante en términos de su capacidad de generar volúmenes significativos de productos destinados para el consumo interno y exportación. Esto, aún cuando el área total dedicada a su cultivo (166 000 h) en el año 2002, representó tan sólo el 2,83% del área agrícola nacional.
Las diversas condiciones agroclimáticas de nuestro territorio permiten obtener cosechas de estos productos durante prácticamente todo el año, lo que facilita su colocación en el mercado nacional y facilita su venta en mercados externos. Las principales zonas productoras, que se encuentran cerca de los mayores mercados del país, están en la costa.
Los cultivos hortícolas tienen una gran importancia social por la forma intensiva de su siembra y producción, lo que los constituye en una fuente permanente de mano de obra. Así, por ejemplo, se estima que el espárrago ofrece 8 118 000 jornales/año; alrededor de 6 310 000 jornales en los cultivos de ajo, cebolla, fresa y alcachofa, y en el caso de arveja verde se estima 3 450 000 jornales. Además, algunos de estos cultivos constituyen una importante fuente de divisas como productos de exportación.
De las distintas especies hortícola cultivadas en el país cabe destacar las siguientes, por su importancia a nivel nacional o regional en términos del área sembrada y población involucrada, así como, por el volumen y valor de su producción: para el caso del mercado interno se tiene a la cebolla roja (Allium cepa L.), el ajo (Allium sativum L.), la arveja verde (Pisum sativum L.) y la fresa (Fragaria ananassa Duch); en tanto que el espárrago (Asparragus officinalis L.), cebolla amarilla (Allium cepa L.), el páprika (Capsicum annuum) y la alcachofa sin espinas (Cynara scolymus L.), son para el mercado de exportación. En el año 2002, la exportación de espárrago ascendió a unos US$ 170 millones; en páprika fue de US$ 20 millones; US$ 15 millones en cebolla amarilla y US$ 5,9 millones en ajo. Estos cultivos involucran en conjunto unas 55 000 h, en su mayoría ubicadas en las Regiones de Ancash, Arequipa, Ayacucho, Huancavelica, Ica, Junín, La Libertad y Lima.
En el caso de los cultivos considerados para el mercado interno, las limitaciones tecnológicas más importantes consisten en: aplicación de tecnologías inadecuadas de manejo de manejo de cultivo y, en muchos casos, de impacto ambiental; uso de ecotipos y cultivares de baja capacidad productiva; y semillas de mala calidad genética. Esto, a su vez promueve la incidencia de enfermedades como la virosis en fresa; nemátodos en ajo; pudriciones del bulbo y la raíz en cebolla; también diversas enfermedades foliares en arveja verde. Asimismo, el manejo y conservación del producto cosechado son deficientes en la mayoría de casos, lo que incrementa las mermas. En dicho contexto, los mencionados cultivos presentan bajos índices de productividad, calidad y rentabilidad, lo que limita su competitividad en el mercado.
Si bien los cultivos de exportación son generalmente conducidos en condiciones de tecnología media a alta; las cambiantes tendencias del mercado y su alta exigencia de calidad, inocuidad y bioseguridad, generan espacios para una permanente innovación tecnológica, para reforzar la competitividad y sostenibilidad de la actividad.
El INIA promueve un proyecto en hortalizas cuyo objetivo general es generar tecnologías que promuevan la productividad, calidad y rentabilidad y el uso de las buenas prácticas agrícolas que conlleven a un desarrollo sostenido y competitivo de los cultivos hortícola priorizados, para mercado interno y exportación. Los objetivos específicos son: 1) identificar y seleccionar cultivares de alto rendimiento, tolerantes a factores bióticos y buena adaptación; 2) desarrollar y validar tecnologías de producción y manejo integrado de plagas; y 3) desarrollar y validar tecnologías de poscosecha que reduzcan las mermas, incrementen el rendimiento exportable y permitan cumplir las exigencias de calidad de los mercados.
En el caso de las hortalizas para el mercado nacional, la tecnología generada permitirá identificar cultivares de alto potencial de rendimiento, mejor calidad y resistencia a enfermedades en ajo, cebolla roja y fresa, que sustituyan a las variedades actualmente en uso. En arveja verde se dispondrán de cultivares de alto potencial de rendimiento y de buena calidad de grano. La adopción de tecnologías permitirá acortar significativamente la brecha de productividad actual existente.
En hortalizas de exportación, mediante trabajos colaborativos de investigación y desarrollo de tecnologías con las asociaciones de agricultores y exportadores, se espera introducir nuevos cultivares de espárrago en la búsqueda de una menor dependencia de un cultivar único; así como mejorar las técnicas de manejo integrado del cultivo con énfasis en el control de Copitarsia incomoda; determinación de parámetros fisiológicos de fertilización y riego e índices fisiológicos de madurez de la planta para cosecha. En alcachofa, cebolla amarilla y páprika, se identificarán cultivares de alto rendimiento y técnicas de manejo del cultivo (fertilización, riegos) y poscosecha (condiciones de secado en páprika). También se validarán técnicas de conservación para envío a mercados distantes y se evaluarán opciones de desarrollo de productos que permitan la utilización de excedentes.
Aplicaciones biotecnológicas a la producción de Hortalizas
Se ha implementado protocolos de micropropagación de prácticamente todas las hortalizas que maneja y conserva el INIA. Este desarrollo ha sido más notable en la EEA DONOSO donde se cuenta con instalaciones adecuadas. Se produce plántulas libres de virus y limpias de patógenos para trasladarlas al invernadero y usarlas como plantas madres. Este laboratorio tiene una producción regular de al menos 100 000 plantas madres de fresa al año. También se producen plántulas de ajo y camote, libres de patógenos.
En la EEA Santa Ana (Huancayo 3 200 msnm) se tiene implementado el tratamiento para limpieza de virus y micropropagación de plántulas de alcachofa y fresa.
La Universidad Nacional Agraria La Molina (Departamento de Biología) ha desarrollado capacidades en la producción de hortalizas por hidroponía, mediante la producción del paquete tecnológico completo (desde implementos hasta soluciones nutritivas) para tomate, fresa, lechuga, repollo, entre otras. Realiza una intensa labor de difusión con numerosos cursos de extensión brindados a diferentes niveles desde escolares hasta profesionales altamente especializados.
Yuca (Manihot esculenta Crantz)
Es uno de los cultivos más importantes del trópico. La producción mundial se ha estimado en 120 millones de t/año; mientras que la producción anual de materia seca llega a 42 millones de toneladas. Aproximadamente un 80% de la producción se usa para consumo humano, constituyendo la fuente principal de carbohidratos para más de 500 millones de personas que habitan en los países en desarrollo. El otro 20% de la producción es usado para la alimentación animal y procesamientos industriales.
Para el año 2002 en América Latina, el área de yuca fue de 2 579 165 h y la producción superó los 33 millones de toneladas.
En el Perú se cultivan alrededor de 81 419 h, con una producción total anual 858,8 mil t en la campaña 2002-3. El rendimiento promedio de yuca en el país es de 10,7 t/h/año, menor a los rendimientos promedios alcanzados en América Latina (12.8 t/h/año) y a nivel mundial (11,9 t/h/año). El mayor porcentaje de la producción se destina al autoconsumo, estimándose en 141 921 las familias involucradas directamente con este cultivo. La yuca es una especie tolerante a condiciones edáficas y climáticas adversas, al igual que al ataque de patógenos y plagas. Produce satisfactoriamente en áreas en donde otros cultivos no prosperan.
El mayor porcentaje (67%) de las áreas productoras se encuentran en la selva (Loreto 29,6%, San Martín 18,2%, Ucayali 9,9%, Amazonas 9,3%), 30,5% en la sierra (Cajamarca 8,9%, Junín 6,9%, Cusco 4,6%, Huanuco 5,9% y Pasco 4,2%), y 2,5% en la costa (Lambayeque 1,3%, Lima 1,1% y Tumbes 0,1%). El crecimiento del área cultivada de yuca presentó a inicios de la década del 90, un incremento significativo en superficie y producción especialmente en la selva.
Las investigaciones en yuca realizadas por INIA, se han limitado a la recolección, caracterización e identificación de germoplasma en el país. También a la estandarización de metodologías para la propagación in vitro, lo que ha tenido un avance importante. De igual modo, el CIAT, el Programa de Investigación y Proyección Social en Raíces y Tuberosas de la UNALM y el IIAP, han realizado trabajos de investigación en los últimos años sin haber logrado hasta la fecha, consolidar todas estas tecnologías por diversos factores. Una de las principales limitantes para el desarrollo competitivo de la cadena productiva de la yuca, especialmente en su fase de transformación, es la falta de una caracterización de la aptitud industrial del germoplasma que se posee en el país, el cual es altamente diverso. El banco de germoplasma del CIAT, hasta octubre del 2000 guardaba 6 073 accesiones de yuca de diferentes países del mundo, de las cuales 405 provienen del Perú.
La investigación en yuca que realiza el INIA tiene como objetivo general, mejorar la productividad y rentabilidad del cultivo de yuca mediante la identificación y adaptación de sistemas de manejo integral que sean sostenibles, amigables con el ambiente y competitivos, para satisfacer la demanda y reforzar la seguridad alimentaria. Trabajará participativamente en campos de agricultores colaboradores, que son nuestros aliados estratégicos más importantes. Asimismo, se esta buscando establecer enlaces con las asociaciones de avicultores (interesados en harina de yuca) y las facultades de agronomía de las universidad nacionales de Ucayali, San Martín y de Loreto, para identificar demandas tecnológicas que se traduzcan en proyectos colaborativos capaces de encontrar respuestas a problemas tecnológicos coyunturales. Similar acción se está realizando con organismos internacionales, tal como con el Consorcio Latinoamericano de Investigación y Desarrollo de la Yuca en Latinoamérica (CLAYUCA) quienes proveen de opciones tecnológicas para mejorar la producción y optimizar diversificando las formas de uso de este producto. En el contexto del proyecto “Aptitud de Uso de Germoplasma Promisorio”, de la Dirección Nacional de Investigación de Recursos Genéticos del INIA, estamos trabajando en la caracterización bioquímica y de aplicaciones distintas a la alimenticia de entradas agronómicamente promisorias de yuca (v.g. elaboración de colas y pegantes a partir de harina).
En este mismo año se iniciará el estudio de clones promisorios introducidos y locales a fin de elaborar fichas tecnológicas de cada uno de ellos. En el corto plazo se tendrá en forma preliminar, recomendaciones técnicas de manejo integrado, que serán validadas en campos de agricultores. Los mejores clones se evaluarán extensivamente, y se espera tener disponibles dos variedades para ser liberadas con sus respectivos paquetes tecnológicos. En el mediano plazo, se dispondrá de tecnologías eficientes para la obtención de subproductos para el consumo humano y animal, a partir de la transformación de raíces y hojas, además de nuevas variedades de alta productividad y resistencia a plagas, destinadas para el consumo directo y transformación.
Los impactos esperados a partir del desarrollo de alternativas tecnológicas, tendrán efecto en el campo social, al contribuir a incrementar el bienestar económico del productor, dándoles alternativas que le permitan una mayor eficiencia en el manejo del cultivo disminuyendo los costos de producción en aproximadamente 25%, elevando al mismo tiempo la productividad actual a 18 t/h/año (20%). Asimismo, se habrán identificado y definido tecnologías de transformación, eficientes y rentables.
Las tecnologías generadas se orientarán al manejo integrado del cultivo por lo que tendrán además, un impacto ecológico positivo.
Aplicaciones biotecnológicas en yuca
Los protocolos de micropropagación y conservación in vitro de yuca están adecuadamente implementados en el Laboratorios de Conservación in vitro de la Dirección Nacional de Recursos Genéticos del INIA. De hecho se conserva in vitro una parte de la Colección Nacional de Germoplasma de Yuca; el año 2003 se trajeron del CIAT 20 clones de alta productividad con fines de mejoramiento.
El Laboratorio de Biología Molecular de la Dirección Nacional de Investigación de Recursos Genéticos del INIA (Centro Experimental La Molina) se tiene desarrollados marcadores de ADN tipo microsatélites para la determinación del genotipo y para la evaluación de la variabilidad del germoplasma. Asimismo, este cultivo es uno de los utilizados para desarrollar un modelo que permita predecir la erosión genética en agroecosistemas de selva. Para ello se contrastan variables socioeconómicas con la caracterización agromorfológica y genética (microsatélites) buscando establecer correlaciones que permitan inferir riesgo de erosión genética.
Plátano y banano (Musa sp)
El plátano y banano en el Perú, son cultivos que se caracterizan por ser una valiosa fuente alimenticia para el consumidor y un importante factor de seguridad alimentaria para el productor y su familia, especialmente en la selva. Además, genera ingresos permanentes para los agricultores, constituyendo una “caja chica” para financiar otras actividades agrícolas. Se estima que 147 987 familias dependen directamente e indirectamente de este cultivo a través de la cadena productiva. El tipo plátano es consumido mayormente cocido o en frituras, en verde o maduro; entre las principales variedades comerciales están el Bellaco, Bellaco plátano e Inguiri. El tipo banano es consumido como fruta de mesa, destacando las variedades comerciales de seda (Cavendish, Gros Michell), Isla, Moquicho o Biscochito y Capirona.
En el país se cultivan alrededor de 152 275 h de plátano y banano, con una producción total anual estimada para el año 2002 de 1 450 000 t. El 71,5% de las áreas de cultivo se localizan en la región selva, el 22% en la costa norte (Piura y Tumbes) y un 6,5% en las diferentes regiones del país. Aproximadamente el 90% de la producción nacional se destina al autoconsumo y la diferencia es para la comercialización regional, nacional y para exportación. El mayor mercado de consumo es Lima. Actualmente, pequeños agricultores ubicados en Piura y Tumbes están exportando banano orgánico, hacia mercados de Estados Unidos de Norteamérica y Europa. En el año 2000 se exportaron 856 t a los Estados Unidos y en el 2002 estas subieron a 19 080 t (1,3% de la producción nacional) por un valor FOB de US$ 8 761 049. Hacia finales del 2002 las áreas certificadas de banano orgánico fueron 2 350 h, con más de 3 000 agricultores involucrados en esta actividad, y una demanda de 876 200 jornales al año. Se estima que para este año (2004) las áreas certificadas superan las 5 000 h.
El cultivo del plátano y banano afronta problemas técnicos que limitan su productividad. Los actuales cultivares son altamente susceptibles a la enfermedad foliar Sigatoka negra (Mycosphaerella fijiensis) y al ataque del picudo negro (Cosmopolitus sordidus), plagas que reducen la producción en 40 a 50%, llegando en casos extremos a la pérdida total de las plantaciones. El manejo agronómico del cultivo se caracteriza por prácticas culturales ineficientes y por el uso de semillas de baja calidad. La mayor parte de la producción no alcanza los estándares de calidad que demanda el mercado de exportación, donde sólo el 30% esta calificando como fruta de primera. El consumo nacional se limita sólo como fruta fresca a pesar de la gran diversidad de transformación agroindustrial de la que puede ser sujeto (chips, almidón, harina para lácteos, fruta deshidratada, licores, panificación, industria
farmacéutica y alimentos para niños).
La investigación de plátano y banano en el INIA, tiene como objetivo general, mejorar la productividad y rentabilidad del cultivo mediante la identificación y adaptación de sistemas de manejo integral que sean sostenibles, amigables con el ambiente y competitivos, para satisfacer la demanda y reforzar la seguridad alimentaria. Específicamente se orientan a la generación, adaptación, evaluación y validación de tecnologías agrarias que permitan mejorar la productividad y rentabilidad del cultivo, sobre la base del manejo integrado del cultivo de banano orgánico en la costa norte, y del plátano como cultivo alternativo y de seguridad alimentaria en selva.
Esto incluye la selección de variedades con alta tolerancia o resistencia a factores bióticos adversos, y con características óptimas para el consumo y comercialización. Se determinará, identificará y validará alternativas tecnológicas que reduzcan las pérdidas en las etapas de cosecha, poscosecha y consumo final, además de validar alternativas tecnológicas para la transformación de la fruta.
Los aliados estratégicos más importantes son los agricultores colaboradores, dentro del enfoque de investigación participativa. Asimismo, se está implementando mecanismos de acercamiento y cooperación con organizaciones gubernamentales y privadas, tales como la Asociación de Micro Productores de Banano Orgánico de Alto Chira, y otras. El objetivo es lograr identificar demandas tecnológicas y de transferencia que se traduzcan en proyectos de colaboración, capaces de encontrar respuestas a problemas tecnológicos coyunturales. Similar acción se están realizando con organismos internacionales, tales como la Red Internacional para el Mejoramiento del Banano y el Plátano – INIBAP, para capacitación y asesoramiento. En cinco años se espera disponer de tecnologías de manejo integrado del cultivo que incrementen la productividad actual en 20%, reduciendo los costos de producción, permitiendo una mayor competitividad del cultivo.
Por otro lado, se está trabajando definir técnicas eficientes de producción de semilla de calidad; se dispondrá de prácticas de manejo poscosecha que reduzcan las actuales pérdidas hasta en 40% y se están identificando variedades de mayor productividad y con resistencia a sigatoca negra.
Aplicaciones biotecnológicas a la producción de plátano y banano.
Se tienen los métodos de micropropagación de plátano y banano implementados, en la EEA DONOSO del INIA así como en el Instituto de Biotecnología de la UNALM. Por otro lado, en el laboratorio de cultivo de tejidos de la EEA San Roque del INIA se mantiene, en medios de conservación, 20 entradas de germoplama de plátano como copias de respaldo de material mantenido también en campo. Con el creciente mercado de plátano y banano orgánico la micropropagación y producción de vitroplantas limpias de patógenas resulta oportuna, por lo que es una alternativa que debiera apoyarse.
Fuente: Biotecnología para pequeños agricultores: Caso Perú autor Santiago Pastor Soplín. REDBIO. Perú, Enero 2005.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena información, pero se debe corregir la escritura de los nombre científicos, son en cursiva y sólo el género va en minúscula.

Anónimo dijo...

a mi ma pareca que esta bien escrito ademas a mi me sirvio la informacion pero lo que no entendi fue la frace en la que estaba en los parentesis x ejemp. la parte que decia "arroz(Oryza sativa)


mellamo carla y creo que es un buen comentario que el que antonimo. GRACIAS

Anónimo dijo...

Me parece que es muy escasa la informacion